—Te estaba esperando, para empezar a preparar la cena —Mi hermana es realmente hermosa, sus ojos, ese cuerpazo moreno y el pelo negro rizado, casi no me puedo controlar.
—Estaba en la casa del socialismo del área de Tecnología, tomando algunos exámenes —Pienso que soy afortunado, al tener una chica tan locamente provocadora como mi hermana en mi habitación a solas.
—No entiendo, porque no te olvidas de esa casa.
Se voltea y toma su delantal poniéndoselo, tiene un vestido corto, puesto que atractiva se ve y su trasero me vuelve loco.
Me acerco a ella mientras esta de espalda en la cocina cortando algo con el cuchillo y la abrazo, de espalda a mí, empezando luego a besar su cuello, no lo puedo evitar su aroma me seduce.
—¿Qué pasa contigo Alberto, somos hermanos? ¿Por qué tan agresivo? Es que no te puedes contener, al ver a tu indefensa hermanita —Maldita sea, se han invertido los papeles, pues yo estoy loco por ella y ahora es mi hermana la cual me recuerda que esto es inmoral.
—Deja de hacerte la interesada, lo que quiero de cena esta noche es tu cuerpo.
Le quito el cuchillo de las manos y la volteo para levantarla y sentarla en la cocina empezándola a besar, no puedo evitar el impulso que siento por ella de tocarla.
—Hermano quiero que me beses los dedos de los pies, ya sabes que eres mío nada más y no puedes oponerte a mis órdenes —Mi dueña me habla y yo obedezco, como un perro a su ama.
—Sí Evelyn.
Le quito las zapatillas, para empezar a lamber uno por uno los dedos de sus pies y el morbo aumenta, ya no podemos aguantar ningunos de los dos, Evelyn se apea de la cocina y se pone de espalda a mí mostrándome todo su trasero, mientras yo empiezo a bajarles las pantaletas que lleva puesta, luego aprieto su culo con lujuria con mis manos.
El deseo por ella es muy fuerte y ya está muy mojada, me quito los pantalones y la penetro fuerte como a ella le gusta el sexo duro.
Su cuerpo es como un imán para mí que me atrae a ella, y no me puedo detener sus gritos de placer aumenta, y yo quiero ir más al fondo de ella mientras la penetro una y otra vez, el placer es indescriptible estoy llegando a sus puntos más sensibles.
Levanto una de sus piernas para darle más fuerte, veo que su cara no lo soporta más es demasiado placer para ella y me aprieta más con cada embestida que le hago.
No me podre, contenerme por mucho tiempo, su cara pervertida que pone mientras estoy teniendo sexo con ella me vuelve loco, sé que puedo dejarla embarazada, pero no somos hermanos, sin embargo, Evelyn pone sus manos en mi cintura pidiendo más de mí, mientras grita la palabra «sí» una y otra vez dice «sí».
No lo soporto más, el calor del momento y me corro dentro de ella.
Al terminar de obtener de mí lo que quiere, toma una ducha para acabar de ponerse ropa y se despide saliendo por la puerta de mi dormitorio, a quien quiero engañar solo soy un objeto sexual para Evelyn.
Para el otro día ahora, ir a mis clases normales de Tecnología, veo que en los resultados mi promedio subió a 81 puntos gracias a la ayuda de Carol, recién empiezan las nuevas clases en Tecnología y ya vamos a utilizar los laboratorios por primera vez, pero nos dan prácticas sencillas, aunque no obstante a eso las clases son más dinámicas que solo cuando era teoría.
Al terminar las clases mi hermana me llama, que me está esperando en la mansión.
Cuando llego a la mansión me estaba observando con ansiedad de verme, llevándome de inmediato a la habitación que me había hablado donde tenía los juguetes eróticos.
Todos esos juguetes estaban en un armario, pero toma solamente un vibrador de tantas cosas diferentes que vi la cual había en ese armario, mientras se desnuda y se sienta en la cama abriéndome las piernas mostrándome todo de ella.
Me dice que la masturbe con el consolador y yo lo enciendo el aparato para empezar a llevarlo a su clítoris, veo que se arquea su cuerpo de placer no pasa mucho tiempo para ver a Evelyn que no aguanta más y me tumba al piso desnudándome muy a prisa ella misma.
Lo sé solo soy su juguete de placer, se monta encima de mí, para empezar a moverse de arriba hacia abajo sin parar mientras acaricias sus senos con sus manos, no sé si nos tomamos quince o más minutos en esta posición, pero al terminar y venirme dentro de ella, me dice que no está satisfecha y quiere más.
Lo hacemos varias veces en diferentes posiciones hasta caer cansados, pero Evelyn se queda dormida y yo me pongo ropa para disponerme a salir afuera de la mansión a caminar un poco.
Caminando por la calle, me puse a filosofar como si fuera un filósofo griego atrapado en el cuerpo de un simple mortal con problemas modernos. Pensé: "Esto no puede seguir así. No soy feliz solo obteniendo placer de Evelyn". Porque claro, después de cada encuentro, me quedé con un vacío más grande que un frasco de Nutella vacío. Es como si la vida se volviera en blanco y negro, y lo único que importará fuera del próximo capítulo en el "Manual del Placer Instantáneo". Pero ¿qué clase de guion barato es este? ¡Ni Netflix produciría esta trama!
Me dije a mí mismo (con un dramatismo digno de telenovela): "¡No puede ser que los humanos hayamos sido creados solo para esto!". ¡Por Dios, seguro que el propósito de nuestra existencia va más allá de unas cuantas horas de meneo ocasional! La vida debería ser algo más que un bucle eterno de estímulos pasajeros y likes en Instagram, ¿no?
¿Dónde queda el amor, ese sentimiento cursi pero encantador que te hace escribir poemas malos y sonreír como bobo? ¿Dónde quedé yo en toda esta película mal editada? Porque entre Evelyn y yo solo hay una cosa: sexo. Y para colmo, siempre la vi como mi hermana… bueno, "hermana" entre comillas, porque resulta que al final no lo era, pero eso no hace menos raro todo este embrollo.
Y luego está Yolanda, ¡ah, Yolanda! Ella me amaba de verdad, con ese amor puro y desinteresado que solo ves en los cuentos de Disney. Pero yo, en mi infinita estupidez, la engañé con su mejor amiga. Sí, Evelyn, la "hermana" no-hermana. Ahora me doy cuenta de lo hermoso que era lo que tenía con Yolanda, y lo tiré por la borda como un turista borracho arrojando su sombrero al mar.