Blinding Love

Capítulo 2: La deuda

Gangster Vol. 1

Dos meses antes

Mi corazón está latiendo con demasiada fuerza. Estoy en el edificio donde solía vivir con mi madre y mi hermana. Ayer Connor consiguió un apartamento para los dos y le pedí que, si podía, llevara a Sofi, a lo que él no dudó en aceptar. Así que vine por ella. Como le prometí, tengo que sacarla de ese infierno. Noto como Sofi sale de la escuela y duda en entrar.

Aquello me destroza.

Por hubo un día que fui ella, dudando de volver a entrar a mi propia casa.

—¡Sofía! —grito, a lo que ella no duda en correr hacia mí.

—¿Ya vienes por mí, Jazmín? —pregunta emocionada. Noto que tiene el ojo derecho morado y el labio roto. Mamá debió golpearla y saber aquello me rompe y no puedo evitar comenzar a llorar.

—Perdóname, Sofi. Me tardé mucho, pero ya estoy aquí. Vendrás conmigo —respondo, acariciando su cabello rizado—. ¿Necesitas sacar algo de la casa? —pregunto, rezando por todos mis adentros para que me diga que no.

—Necesito mi laptop. Tengo un trabajo importante y no tengo manera de recuperarlo —dice.

Maldigo, pero no digo nada.

—Anda, vamos. Iré contigo —digo.

Caminamos juntas hacia el apartamento y no puedo evitar sentirme nerviosa cada vez que doy un paso en aquel lugar. Llegamos al apartamento y, al ver el 1069, siento que la vista comienza a nublarse por los nervios. Entro y lo primero que veo es a mi madre con aquel hombre. Tienen la música alta y varias botellas de cerveza regadas por la sala.

—Sofi, anda, ve. Te espero aquí —le digo, a lo que ella no duda en correr hacia su habitación.

El ambiente es demasiado tenso. Aquel hombre me mira como siempre, con aquella mirada de morbosidad y orgullo de tener a mi madre rendida a sus pies.

—¿Qué haces aquí, Jazmín? —cuestiona mi madre, enojada.

—No quiero pelear, mamá —respondo.

—No, quiero pelear, mamá —repite en tono burlón—. Maldita estúpida, ¿qué haces aquí? ¿Vienes a llevarte a Sofi?

En eso, sale Sofi con una pequeña maleta y su laptop. Está nerviosa. Mi madre, al verla, sonríe y no duda en lanzarme una botella que puedo esquivar.

—¡No podrás llevarte a Sofi, es mi hija! —grita, lanzando botellas que finalmente logran impactarme.

—No puedes llevártela. No seas una mala hija y regresa a tu casa —dice aquel hombre, riéndose. Está demasiado ebrio como para decir algo coherente.

—No te metas. Tú eres el culpable de todo esto, porque no nos dejas en paz. Eres un maldito infeliz —grito, llorando, enojada y frustrada por esta maldita situación.

—¿Y? Siendo un maldito infeliz, sigo aquí. Podría cogerme a cualquier mujer frente a tu mamá y ella no me dejará. Jamás lo hará —dice, riéndose.

Aquello fue el colmo.

No lo dudo y cojo una muñeca grande de porcelana que está en el estante de la sala. Voy directamente hacia él, cegada del odio. Quiero acabar con su maldita y asquerosa vida. Necesito sacar a ese maldito infeliz de nuestras vidas. Pero, de pronto, mi madre se atraviesa entre los dos, haciendo que el golpe impacte en la cabeza de mi mamá. No puedo aquello y mis manos comienza a temblar, ¿qué acabado de hacer? No puedo hablar solo la veo a ella tirada en el suelo sin moverse. De pronto escucho una risa que hace que pierda la poca cordura que me queda, el maldito comienza a reírse como si acabara de ver una película de comedia. Llora de la risa al ver a mi madre en el suelo, con la frente llena de sangre.

—Te lo dije —dice, estallando en carcajadas.

Sofía llora aterrada, pero aun así me toma de la mano y me saca de allí. Yo ni siquiera puedo decir algo. Estoy tan fuera de mí con lo que acaba de suceder que no puedo articular una palabra.

Sofía me quita mi celular y llama a Connor, quien a los minutos llega a socorrernos.

—Jazmín, nena, ¿qué te pasa? Háblame, cariño —murmura, asustado al verme—. ¿Qué pasó, Sofía? —pregunta Connor, observando a Sofi.

—Mamá, como siempre, haciendo de las suyas —dice ella.

—Esto no es como siempre. Pasó algo más —dice él al verme así, con la mirada perdida.

¿En qué momento fue que ella dejó de amarnos?

¿Será cuando falle el primer grado?

¿Será cuando papá y ella se peleaban?

¿Será cuando papá se casó con otra mujer y fue a la casa a tirarse fotos en el cuarto donde dormía con mamá, mientras mamá estaba embarazada de Sofi?

¿Será cuando supo que se burlaban de Sofia y de mí en la escuela?

Quizás fue cuándo Sofi y yo rompimos su taza favorita.

¿Cuándo fue?

Dos meses después

Minutos antes de la cena

Camino al callejón y comienzo a enrollar un cigarro de marihuana. Necesito relajarme un poco. Aún falta para que Connor y Héctor lleguen, así que tengo algo de tiempo. Sofía no quiso venir, ya que su mejor amiga está de cumpleaños y la chica hizo una pijamada de celebración. Sofía nunca había ido a una pijamada. Está a punto de cumplir los quince, así que quiero que tenga una adolescencia lo más normal posible.

Hace días que vengo notando que Connor está medio raro, y sé que se trata de mí porque cada vez que llego al apartamento y Héctor intenta hablar conmigo, Connor siempre nos interrumpe. Supongo que hoy Héctor me dirá qué se trae entre manos.

Comienzo a fumar y, a lo lejos, noto cómo mi madre se acerca a mí.

No puede ser.

Viene toda arreglada, pero con él maquillaje mal puesto. Tiene los ojos rojos e hinchados; pareciera que ha llorado bastante. No puedo evitar sentir lástima por ella.

—Jazmín, necesito que Sofía y tú regresen a la casa —ordena ella.

—Eso no pasará, mamá —respondo.

—Si no lo haces, te enviaré a la cárcel por intento de asesinato —dice y enseguida saca su celular, donde se ve cómo intenté golpear al maldito, pero terminé dándole a ella.

—¿Es en serio, mamá? —respondo, rompiendo en llanto.

—Sí. Si no puedes darme diez mil, ambas se olvidan de mí —continúa ella, terminando de romper mi corazón en mil pedazos.




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