Blinding Love

Capítulo 10: Señor Al Capone

Gangster Vol.1

 

 

Capítulo 10: Señor Al Capone

 

La observo fijamente viendo como ella se me alza demostrándome que no le provoco miedo alguno. Poniendo sus pies de puntas dándole una vista espectacular de sus piernas trabajadas tanto a mi como a los chicos que ahora mismo le están apuntando con sus armas. Y aunque ella sabe que tiene toda las de perder puesto que ella no está armada y todos nosotros sí, a pesar de eso, ella no demuestra miedo. Se muestra valiente, firme como la mujer poderosa que llegara hacer. Porque sí, Jazmín tenía potencial para este negocio. Una que aprovechare con mucha astucia.

 

  • bajen sus armas – ordeno, todos hacen caso a lo que les digo y bajan sus armas para así salir de la habitación. – ¡Y tu sal ahora de esta habitación antes de que te pegue un tiro entre ceja y ceja! – Siento como el corazón se me acelera de manera descontrolada a sentir un puñetazo impactar en mi cara, aunque no me dolió tanto me dejo desconcertado ¿qué mierdas acaba de suceder?

 

  •  ¡Que no lo vuelvas amenazar es que acaso eres bruto o te haces! – grito la pequeña fiera que tengo en frente de mí. Es que esta mujer no deja que sorprenderme acaba de pegarme por segunda vez. Ni siquiera lo pienso dos veces y la tomo del brazo sacándola de manera furiosa de la habitación, ella quiere pelear pues la dejare pelear. La llevo de manera forzada hacia donde nosotros los hombres de esta casa resolvemos los problemas.

 

En el cuadrilátero.

 

Al entrar al gimnasio noto como algunos de mis chicos se tensa al ver que traigo a Jazmín al ring de boxeo. Cuando tome posición en este negocio note que habia mucha rivalidad entre mis guardias así que un día los mande a construirme uno y los puse a todos a pelear entre ellos, consiguiendo así que resolvieran sus diferencias. Muy pocas veces habían peleas fuertes, por que llegamos en un momento en que si peleábamos era por puro entretenimiento, entre mis chicos no habia problemas nos cuidábamos la espalda. Habia lealtad pura en la casa Al Capone y el que se atreviera a romper aquello estaba muerto.

 

  • ¿Qué haces animal? ¡Suéltame o juro por Dios que acabare contigo!
  • Claro que acabaras conmigo muñeca, pero será aquí en el cuadrilátero.
  • ¿Que? No pensaras que peleare vestida así – protesto y aunque la idea me tentó en verla pelear así, como va vestida lo mejor es que la deje ir. No quiero darles un espectáculo a mis chicos.

 

  • Te doy dos minutos – dije y la solté camino de mala gana, hacia los vestidores y en menos de lo que pensé apareció con un brasier deportivo que apretada lo suficiente dejando a ver lo grande que eran sus pechos y con una licra que también marcaba las curvas que tenía los silbidos no tardaron en escucharse aquello me hizo enfurecerme. Y entonces lo comprendí Jazmín a pesar de que no es mi tipo de mujer la condenada es hermosa. Su piel era blanca, junto a un cabello color caramelo que le llegaba en los hombros y sus ojos eran negros o al menos eso creo, o al menos de que su furia hacia mi sean tan grande que le hayan cambiado el tono de sus ojos. Tenía una nariz respingada llena de pecas que la hacían lucir dulce. Justo entonces mi vista capta una tremenda cicatriz que empieza desde su estómago en la parte derecha y se extiende hasta la mitad de su vientre.

 

¿Pero qué demonios? ¿Qué le habrá pasado? Y aquello me vuelve a dejar aturdido porque eso no la intimidada al contrario lucia fuerte segura de sí misma.

 

  •  ¡Deja de ligarme idiota y peleemos! – grito sonriendo con maldad y descaro. ¿Ven lo que les digo? Esta mujer está loca de atar.
  • ¿De verdad peleara con ella? – pregunto Acher algo aturdido.
  •  No, llamen a Karla ella le dará un buen escarmiento – dije el asintió y fue por ella – No peleare contigo.
  •  ¿Que? – cuestiona molesta apretando sus puños con su ceño fruncido, con sus mejillas altamente coloradas. – eso no fue lo que acordamos.
  • Nunca acordamos nada Jazmín, yo no le pego a las mujeres – digo tranquilo – pelearas con una de mis chicas.
  • Me halaste del cabello imbécil y pagaras por ello.
  • Lo sé y me avergüenzo lo suficiente de ello, te pido disculpas – digo ella se queda quieta sin decir nada. Observa como Karla sube al ring y espera por ella. Jazmín no lo duda y sube al cuadrilátero, pero gira su rostro hacia mi – peleare con esta zorra con una condición, si le gano, pelearemos Alexander me tengo que cobrar lo que me hiciste, me ofendiste tanto a mi como a Connor.
  • ¡Esta zorra acabara con tu cara bonita puta! – respondió Karla enojada, pero Jazmín la ignoro por completo cosa que la hizo enfurecer aún más si conocía a alguien que podía enojarse y patearte el trasero en segundos esa era Karla.
  • De acuerdo – respondí relajado, confiado de que eso no va a suceder. Ninguna mujer le ha podido ganar a Karla en una pelea ni siquiera mis hombres que lo intentaron y perdieron. Por eso es por lo que ella es la única mujer de mi equipo, se lo ha ganado. Además de Karla es la mas que gana dinero de mis chicos, la mujer nunca me ha fallado cuando le ordeno llevar a cabo una misión.
  • Busca a Connor quiero ver que este bien – ni tengo que ordenarlo porque en ese mismo momento entra Connor con Marcus. El está algo confundido y abre los ojos con terror cuando ve a Jazmín subida en el cuadrilátero.
  •  ¿De verdad si gana peleara con ella? – preguntó Acher.
  •  No ganara, sabes que Karla es buena en lo que hace.
  • Si yo fuera usted estaría poniéndome los guantes ahora mismo – dijo su mejor amigo dejándome confundido. Pero no dijo nada le quito las papitas que Marcus estaba a punto de abrir y se sentó en unas sillas que estaban en frente del cuadrilátero como toda una diva. – ¡Quiero ver sangre querida!




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