Blinding Love

Capítulo 13: Miedo de Mi

Gangster Vol.1

 

Capítulo 13: Miedo de mi

 

No es bueno forzar las cosas, porque entonces ya no se harían de corazón.

 

Justamente ahora, tengo mucho miedo. Miedo de lo que pueda suceder, o de lo que pueda sucederme específicamente. Por ahora mismo me sentía una soplona por decirle a Alexander quienes eran los que les habían estafado $200 millones de dólares. A pesar de que no tenía una relación con la familia Rey supongo que sus razones tuvieron para hacer lo que hicieron. De cierta forma eso no quitaba la culpa en mí de lo que le harían.   

 

«¡Dios mío siento que se me saldrá el corazón por la boca!» Grité en mis adentros. Ahora me encontraba vestida completamente de negro para ser precisos con unos pantalones de cuero que no dejaban imaginación de mi trasero, y con una camisa que tampoco dejaba detalles ocultos de mis pechos. Junto a unas botas con tacón que fácilmente podría matar a alguien con ellos. Sentía como mi corazón latía horriblemente al escuchar en la manera en cómo atacaríamos la mansión de los Rey.

 

Yo no estoy preparada para esto, apenas si habia sobrevivido la primera vez. Alexander me observaba con cautela, juraría que analizaba mis pensamientos. Puesto que mis manos no dejaban de temblar. Pero el muy cabron no dijo ni una sola palabra. Según Marcus «El jefe no estará en paz hasta acabar con toda la familia Rey» ¿Pero por qué esa manía de los mafiosos de acabar con la familia entera y no solamente con quien hizo la traición? Pero no, las cosas se tenían que hacer a punta de vaqueros; a tiros. Las camionetas se estacionaron rápidamente y todos bajamos armados hasta los dientes. Alexander y yo entraríamos en su auto como una visita casual, para así no llamar la atención de los guardias, así que las camionetas nos esperaban a dos calles afuera, esperando a que Alexander entrara y diera la señal. Alexander y yo nos bajamos del auto tomados de la mano y este se acercó hacia la puerta y toco el timbre, segundos después una mujer de quizás algunos cuarenta años abrió y digamos que su rostro lo decía todo; está asustada.

 

  • Niño Alexander – saludo ella asustada con una sonrisa nerviosa.
  • Hola Marta, prepara tus cosas nos vamos de aquí – ordeno Alexander y ella simplemente asintió y fue por sus cosas. Al entrar todo estaba en completo silencio hasta que un señor mucho mayor que Marta, pero mejor cuidado bajo las escaleras con cautela. – Alexander no te esperaba, ¿a qué se debe esta visita de cortesía? – pregunto el señor sonriendo. Alexander se acercó hacia él, mierda, su actitud ahora mismo daba demasiado miedo. Pude jurar que vi su sonrisa asomarse justamente antes de hablar – Créeme que es todo menos una visita de cortesía.
  • ¿Que sucede? Esta todo bien amigo – cuestiono el hombre sin quitar su sonrisa de la cara.
  • ¿Amigo? Que yo recuerde a los amigos no se les roba – menciono Alexander – ¿Cuéntame, Stefano cómo es posible en que todos estos años de lealtad entre familias, pensaste que esto era buena idea? – Cuestiono y de repente escuche tiros afuera, lo que alarmo a Stefano, mientras que yo estaba algo desconcertada, ¿cómo les dio la señal?, entonces enfoque mi vista y entonces lo supe su reloj, sus hombres comenzaran a destruir todo en la casa. Cuadros, muebles, cristales, todo absolutamente todo, los pocos hombres que había llegaron rápidamente y comenzaron a disparar, pero no duraron mucho puesto que los chicos de Alexander fueron más rápidos y acabaron rápidamente con ellos. En cambio, yo estaba como una pendeja arrinconada en una esquina observando todo. Pensé que se acabaría, pero Marcus bajo con un chico de mi edad y una señora que claramente debía ser la esposa del dueño de la casa.

 

 

  • ¡Estas demente yo no te robado nada! – grito Stefano arrodillado en el suelo. Marcus arrodillo al chico y a la mujer en suelo y les apunto a ambos con una pistola a cada uno en la cabeza. – Te aconsejo a que hables porque matare a tu familia. Así que te aconsejo a que me devuelvas todo.

 

  •  ¡Que no te he robado carajo! – grito, Alexander asintió, vio a lo lejos un palo de golf «Oh no harás eso» pensé, pero me equivoque porque mi Alexander camino hacia los palos y tomo uno para regresar con él y sin pensarlo dos veces le metió con el palo de golf en la cara. Siento tantas ganas de vomitar, me siento mareada al ver como Stefano escupe sangre y hasta juraría que vi caer algunos dientes.
  • ¡Stefano regrésale lo que has tomado! – grito la pobre mujer llorando.
  •  ¡Meredith cállate! – grito el hombre observándola con odio.
  •  Veo que no te importa tu esposa – dijo Alexander sin una pizca de remordimiento. – ¡Marcus mata al niño bonito!




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