Salí del BC con las manos vacías y ahora lo único que puedo hacer es seguir resistiendo y sobreviviendo, justo como todo comenzó.
¿Por qué creí que mi vida mejoraría?
Nada cambió o, en realidad, sí hubo un cambio significativo en mi persona.
Perdí a mi gran amor.
Antes no era tan consciente sobre lo que implicaría terminar con Christian y por qué era tan importante atenerme a lo que podría pasar si sucediera.
Ahora me siento sola... sola y ya no tengo a nadie en quien confiar o que me ame.
Nadie me ama, más que él y ahora por decisión mía no volveré a verlo.
¿Por qué ya no me buscó?
¿Por qué se fue?
¿Por qué me dejó ir?
¿Por qué se fue con tanta facilidad de mi lado? Mientras yo me ahogo en su ausencia.
Gracias a Adriana ahora conozco esa estúpida revista que todas las semanas publica fotos suyas junto a esa maldita gárgola.
Ella no debería estar junto a él, en su lugar debería estar yo, yo que de verdad lo amo tanto.
Lo más horrible es que vivo en una alcaldía que aunque se supone que es grande, en realidad es muy pequeña y pareciera que todo el mundo sabe lo que hice, como si el trío del BC se lo hubiera dicho a todos que ahora no paran de mirarme.
Tristemente vivo tan cerca del BC, es por eso que Alexa se molestaba tanto de que llegara tarde o faltara al trabajo, porque no vivo tan lejos y con solo cruzar la calle llego a mi trabajo, a mi anhelado Christian... todas las mañanas camino con una sudadera que me cubre todo el cuerpo y rostro, solo para vigilar si por lo menos por error Christian se presenta a la maquila y si tan solo...
Tenemos una última conversación.
Una en donde me digas...
¿En qué te fallé?
Cuando camino por la calle algunas mujeres me miran con desdén o me empujan. ¿Será así? ¿O es solo mi mente la que imagina eso?
No lo creo, porque incluso ha habido hombres que no sé cómo explicarlo, pero últimamente tienen comportamientos muy raros cuando me los topo de frente.
¡Ay! Tan solo el otro día el mastodonte que vende aguas de sabor junto a su diablito, cada que me ve, me saca la lengua de una manera tan incómoda... tan asquerosa.
Al inicio creí que era una broma o juego por su parte, pero después me fui dando cuenta de que él lo hacía con un significado, lo que lo vuelve más incómodo o hasta este punto perturbador.
No soy feliz.
Quiero salir de aquí.
Huir de esta alcaldía que conoce todos mis pecados.
Alguna vez Christian me leyó un versículo bíblico donde apedreaban a las mujeres consideradas profanas, herejes o adúlteras.
¿Será lo que me hacen esas personas con la mirada?
En la actualidad es un delito lanzar piedras a las mujeres... o por lo menos en este país.
Pero juro que cada vez que salgo, incluso si solo voy a la tienda, siento la mirada de odio de todas esas mujeres amas de casa, esposas, madres que no creo que deseen que les ocurra lo mismo a su parentela.
Alguna vez escuché a Adriana decir las palabras de Jesús. ¿Será verdad que Cristo las dijo o Adriana se lo inventó? Hasta donde yo sé, ella es atea.
"El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra".
Adriana al parecer tiene un mantra que no para de repetir desde que llegó a la maquila y me conoció: "que no puedes juzgar o serás juzgado".
¿Será que todas las mujeres que me miran y me juzgan son unas santas? ¿O darse baños de avemarías cada domingo las purifica de pecado?
Todos me miran y todos me miraron en la maquila, pero no para ayudarme.
El día que intenté salir huyendo, mi mamá no me lo permitió, pero tampoco quiso escuchar mis motivos.
Por más que intenté hablarle, ella se tapaba los oídos y lo último que pasó. Pero me dio el último golpe fue la típica pregunta.
“¿Vas a ir a trabajar?”
Sentí como si algo dentro de mí se terminara de romper.
Ahora no es solo Christian que se fue, sino también mi mamá que solo quiere más dinero.
¿Por ese motivo no me dejó ir? Quiere que vaya a generar sin interesarse en ayudarme o conocer mis culpas y hablando de la culpa solo un día que salí al mercado por el mandado no pude ni llegar a mi destino, porque sentía la mirada burlesca y los cuchicheos de un grupo de chicas con las que nunca he hablado, pero solo de escucharlas con sus risas me acordé del trío del BC y sin importarme que nos quedamos sin desayunar me regresé a mi casa.
Obviamente por esa acción mi mamá me empezó a regañar porque la dejé sin desayunar.
“No hay ataques que te rodean, solo es tu culpa tomando forma”.
En cuanto escuché esas palabras de mi mamá lo supe, ella sí sabe lo que hice, pero ¿por qué no me dices nada? ¿Estás tan decepcionada de mí que ni puedes mencionar mis vergüenzas?
Soy una decepción.
Probé la manzana antes de tiempo y terminé exiliada como Eva, pero a diferencia de ella mi Adán no me quiso ayudar a cargar mis condenas.
A lo mejor Dios sí perdonó a mi Chris, por todas las veces que se persignó ante la Virgen para siempre tener a Jesucristo en su corazón.
Yo no hice nada de eso, porque yo no creo en Cristo, no estoy diciendo que sea atea como Adriana, es solo que mi mamá y yo somos testigos de Jehová y a diferencia de Christian yo ni sé cómo persignarme o un avemaría.
No conozco los templos de Dios. ¿Eso significa que no soy hija de Dios? ¿Por eso tanta crueldad lanzada sobre mí?, mientras Christian al parecer no sufre ni un toque de su ira, porque con todo el tiempo que ha transcurrido él no hizo el intento de buscarme.
¿No le hago falta?
Él no me extraña mientras yo no puedo vivir sin él.
Me llevó hasta el cielo, solo para lanzarme sobre el infierno.
Solo espero que nuestra congregación no se entere o nuestros hermanos me harán sentir más exciliada de lo que ya me siento.