Bosquejo de una Traición| Conspírame

Capítulo II. De hecho, preferiría tu perpetuo silencio.

Había una vez…

Un hombre que todos querían encontrar, lo llamaban “Roschis Malvernon”.

El principio del posible juicio del año, pero no el más famoso, aunque es condecorado con un exclusivo segundo lugar, se celebrara próximamente bajo la rigurosa mano del juez Fernando Monasky. Teniendo en los papeles principales a la despiadada Intercesora Rebeca Recamier, conocida por llegar hasta el infierno con tal de ganar. Y ganar es algo que la Defensora Elizabeth Roxten no le pondrá fácil, pues ha demostrado ser la única rival de Recamier cuando se trata de construir verdades.

Pero, colmillos aparte, el glamour del juicio va de la mano de la acusada, Constanze Lowys, a quien su icónico papel en la vida no le sirvió de mucho, cuando la que fue su mejor amiga, Agatha Bones Brown, fuera perversamente asesinada y fuese el propio Benjamín Lowys quien la señalara como la asesina, porque opiniones aparte, Lowys y Bones eran amantes, ¿así que es o no es, la esposa de él, la autora y ejecutora del crimen pasional más comentado de las últimas décadas?

El Nacional.

Serena Hathann

Jelenbek, Ginebra.

Invierno del año 1197 de la t.d.

La gente muere todo el tiempo. La muerte no debería ser una obsesión. Sabine sabe eso, Paola no.

–Quiero escucharlo otra vez. –dice con su voz rica en falso dulce.

Porque hubo una vez un cuerpo, hace nueve años, cuya identidad le fue adjudicada a Paola Báez Sáenz. Quien quiera que haya sido la desdichada chica, ahora yace enterrada bajo una tumba que no le pertenece, no cuando la verdadera Paola se sienta frente a Sabine y al lado derecho de su madre, comiendo arroz cocido con una tranquilidad espantosa mientras pide el relato de una muerte desconocida.

Sabine no quiere escuchar, pero la tía Yasabel está decidida a ayudar a Paola desde todos los frentes, no importa lo oscuro que estos puedan llegar a ser. Y por ahora la única ansia que Paola manifiesta es la de reconstruir las partes inmediatas a su desaparición.

–A ella… – dice la tía Yasabel con un tanto de vacilación, no es fácil hablar del cuerpo que enterró y lloró como si fuera su hija, el dolor fantasmal de creer muerta a Paola debe ser una cuchilla en el corazón que nunca terminara de encajarse pero que nunca dejara de empujar. – La encontraron en la orilla del camino, estaba…–

–Tirada en una zanja. –Sabine puede contar la historia más rápido y dar por terminado el episodio, por eso interrumpe. –Medio sepultada en ramas y hojas, su rostro irreconocible, desfigurado, quemado y cortado. – Sabine deja su cuchara en el plato cuando su mano tiembla lo suficiente como para que haya un pequeño tintineo. Las imágenes no han envejecido, aún puede sentir la frescura de ese día y la tierra en sus manos de cuando se arrodilló al lado de ella. –Su cabello había sido arrancado, toda su cabeza estaba cubierta de sangre seca. Y sus ojos. –Sabine hace una pausa, frente a ella Paola se lleva la cuchara a la boca con calma y disfrute. –Se habían ido. –

El fuego de las velas tiembla por un momento. Sabine casi puede ver la sangre seca bajo sus uñas, controla el impulso de morderlas hasta descubrir que no es así.

La tía Yasabel pasa sutilmente una mano sobre su rostro, como si acomodara su fleco. Está limpiando las lágrimas de sus ojos antes de que se derramen, haciéndose la fuerte frente a Paola, quien no acepta el sufrimiento sino se origina en ella.

A Sabine le aflige haber repetido los momentos más tristes de la vida de su tía, pero Paola espera el resto.

–Su complexión era similar a la tuya. –admite. –Lamentó que hayamos creído que eras tú. – y esa no es la primera disculpa, Sabine ya había ofrecido sus arrepentimientos en el momento en que Paola regresó, pero estos solo se han vuelto más profundos y sinceros.

No sabe si Paola lo cree, pero Sabine realmente lo lamenta. La investigación debería haber sido más de lo que fue, conformarse con un cuerpo por simples similitudes fue un error que ya no puede arreglarse. Si la hubieran buscado, eso es algo en lo que no deja de pensar, si la hubieran buscado las cosas habrían encontrado un fin más pacífico que el de ahora.

Pero en un lugar como Flialende no es común encontrar un cuerpo en cada zanja o esquina, los crímenes no son usuales ahora ni lo fueron antes, de hecho, la cosa más lúgubre después de la desaparición de Paola fue el juicio y posterior asesinato del señor Mastón, hace ya un año. Así que la coincidencia fue demasiado acertada como para ser pasada por alto. Paola desapareció y al día siguiente había un cuerpo, Sabine la reconoció por el lunar en el cuello, pero si lo piensa ahora, ¿Cuántas personas no tienen un lunar en el cuello?

–Pronto iremos a retirar tu nombre de su lápida. –la tía Yasabel pone su mano sobre la de Paola, la aprieta ligeramente tratando de reconfortarla, pero si Sabine es sincera, Paola no parece alguien que necesite consuelo ante el pasado, no se ve menos perturbada que la primera vez que escuchó la historia. –No tendrás que volver a preocuparte por eso, lo arreglare, tu nombre será tuyo otra vez, no volverás a compartirlo con nadie. –

La culpa puede ser realmente poderosa, mover las piedras más grandes y propiciar los sacrificios más absurdos, Paola, al menos, entiende eso, porque pone su mano libre sobre la de su madre.



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En el texto hay: traicion, amor, tragedia y poder

Editado: 14.03.2025

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