Axel
Admito que sí me había pasado con el show que le monté a Verónica en el gimnasio, pero esa chica me había hecho salir de mis casillas.
— ¿Quién se cree que es? —murmuré mientras sacaba agua de una jarra del refrigerador.
Cuando cerré la puerta ví a mi padre mirándome desde la entrada de la cocina.
Él lo sabía, y si no, pues se enteró después de ver la discusión de hoy.
— Verónica es una de las mejores atletas que tiene nuestro equipo y se supone que tú no ibas a causar este tipo de problemas, Axel. Fue lo primero que te pedí cuando me dijiste que querías volver a casa y al grupo —exclamó mi papá enojado—: que no te involucraras con las chicas ni las fueras a lastimar, como lo hiciste con Cande.
Mi padre solo conocía una parte de la historia, la versión que fue una actuación falsa. No conocía mi versión, tampoco le interesó. Nunca quiso saber porque yo era así, ni quién me había convertido en esto.
|14 Febrero, 5 años antes|
Axel
Okey, hoy era 14 de febrero, debía darle a Cande la mejor cita del mundo.
Y bueno, no existe nada mejor que, una cena y flores... Además, solo tenemos 15 años, que agradezca que tengo este tipo de detalles, otros por ahí solo dan un chocolate.
-Amor, paso por tí a las 7...
Axel
-Está bien cariño.
Cande
Me puse mi mejor outfit, debía ser el hombre ideal frente a su familia. Cande era la mejor chica del mundo, y una de las mejores fichas del equipo. No podía darme el lujo de cagar está relación.
Cuando ya eran las 6:40 salí de mi habitación arreglado, perfumado y listo para conquistar a la belleza.
— Tan galán que me salió mi hijo —exclamó mi padre con una sonrisa, palmeándome la espalda.
— De que lo logro, lo logro, padre —sonreí.
— Solo no le vayas a romper el corazón a Candelaria, hijo. Es una buena muchacha... —dijo el viejo mientras yo tomaba las llaves del carro.
— Créeme, pa, espero que eso no suceda por nada del mundo —respondí sonriendo, y lo abracé antes de irme
De camino al departamento de Cande, que quedaba en el mismo piso que el mío, iba acomodando la rosa que llevaba en la mano; un ramo más grande la esperaba en el restaurante. Toqué la puerta dos veces al llegar a su casa y su madre me abrió con una sonrisa.
— ¡Axel, qué guapo estás! —dijo la señora, y yo sonreí.
— ¿Cande estará lista? —cuestioné.
— Creo que sí, déjame llamarla...
Empecé a escuchar su voz de forma lejana cuando vi a Candelaria salir detrás de ella con un vestido y tacones. Estaba hermosa.
— Hola, Axel —dijo sonriendo.
— Hola, Cande —sonreí—. Esto es para ti.
Le entregué la rosa y se despidió de su madre antes de bajáramos al estacionamiento para subir al carro y tomar rumbo al restaurante.
Los lujos de que mi padre fuera uno de los mejores entrenadores del estado, que tenía muchos contactos buenos. The Grand era uno de los mejores restaurantes que había. Estacioné y le abrí la puerta a Cande, quien traía una mega sonrisa solo por ver a donde habíamos venido.
— Un día que nos saltemos la dieta no hará daño; además, eso lo quemamos mañana.
Ella carcajeó con mi comentario y juntos entramos, cuando el recepcionista vió que entramos, directamente nos llevó a una de las mesas de la cava, era el área más romántica para comer.
El ramo de rosas que había sobre la mesa asombro por completo a Cande, no se esperaba nada de esto.
— ¿Te gustó? —cuestioné feliz.
— Está hermoso, mi vida.
Okey, punto para mí.
Nos sentamos, y entre charlas y sonrisas la noche transcurrió de maravilla.
Cerca de las 11pm íbamos subiendo rumbo a los departamentos hablando de cualquier cosa. Pasar la noche con ella era lo mejor.
— Espero que hayas disfrutado y te haya gustado la cena, hermosa —dije sonriendo, y ella me abrazó.
"Uff nena, con ese olor tan delicioso yo no haría eso si fuera tú", pensé sonriendo. Ella intentó separarse del abrazo pero la tome del mentón haciendo me viera a la cara.
— No tientes al diablo, hermosa, porque prometí ser bueno contigo... —exclamé sonriendo, y ella me miró pícara.
— Pero soy yo la que quiere conocer tu lado no tan bueno —susurró, y no sabía el poder que tenían sus palabras.
La pegué a la pared que estaba junto a su puerta y la besé intensamente sin esperar respuesta de ella. Obviamente fue inteligente y me siguió el beso.
— ¿Eso era lo que querías? —cuestioné serio y ella se mordió el labio— Hora de volver a casa linda, mañana hay clases.
Ambos sonreímos y caminamos hasta la puerta de su depa, definitivamente la noche había sido un 10 de 10.
| Presente |
Axel
— Papá, tú no sabes nada de lo que pasó con Cande... Solo conoces la historia modificada que ella te contó, pero aún la crees un ángel, sin saber que fue ella la que me escribió para aparecer en el club el día de la piscina —escupí enojado.
— Axel... —dijo en tono de reclamo; él nunca me daría la razón a mí.
— Axel nada. Es más, descansa... Me voy a dormir, porque un atleta de mi talla necesita un buen descanso. Buenas noches —exclamé, y me fui a mi habitación.
Ya me había amargado la noche ese tema.
Me quité la camisa y me lancé en la cama. La rabia que tenía era inmensa. Aún teniendo la realidad frente a él, mi padre seguía creyendo lo que ella decía. Se nota que no la conoce.
La vibración del teléfono me hizo salir de mi estado de pensamiento.
-¿Cuándo repetimos? 🔥
Cande
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Editado: 16.10.2026