can you touch me? • larry stylinson (omegaverse)

Capítulo 7.

—Pero... —Louis soltó una risa, entre un suspiro y un sonrojo que provocó que el rizado frente a él agachara su cabeza y luciera decepcionado—. No nos conocemos, ¿cierto?

—No —él respondió enseguida, ojos verdes siendo más notables y luciendo más nervioso a cada segundo—. Quiero decir, aún no.

El bebé en sus brazos ya se había dormido, no dejándose llevar por la belleza del alfa que les había protegido de lo que seguramente hubiera terminado muy mal. Tenía frío, debía admitir, pero la chaqueta envolviendo a su cachorro lucía mejor así, tal como estaba.

—Mira —Louis apretó los labios, recordando la última vez que se había dejado llevar por lo que sentía—, no creo tener tiempo para...esto. Te agradezco tu oferta pero...

Harry frunció la frente, viéndose decepcionado y retrocediendo unos pasos, rápidamente dibujando una sonrisa que parecía ser más una disculpa no hablada.

—Está bien —le aclaró, encogiéndose de hombros y parpadeando muy rápido—. Eso fue tonto —susurró.

Louis asintió, negándose a sentirse mal por como la expresión del muchacho cambió demasiado en pocos segundos.

—Está bien —Louis repitió en voz baja, lentamente y con inseguridad—. Tu chaqueta... —comenzó antes de ser callado con unos rizos sacudiéndose.

—No —Siguió retrocediendo, mejillas más rojas que las de Louis, muy posible—, puedes quedártela...

Él ya se estaba girando antes de darse cuenta, murmurando palabras para él mismo mientras negaba con la cabeza. Louis sonrió de lado sin darse cuenta, echándole una mirada a su bebé y luego al alfa de rizos, que estaba muy lejos de parecer alfa.

—Te lo devolveré —exclamó su voz, sin pensárselo demasiado y recibiendo la atención que necesitaba en medio de esa acera—, si vuelvo a verte por aquí.

Harry sonrió, asintiendo con torpeza y sin dejar de retroceder, hasta que chocó con alguien. Louis sonrió más grande, dejando que siguiera asintiendo y que sus ojos se iluminaran de forma extraña, nada común tomando en cuenta que era un desconocido y que, Louis era Louis con un bebé en manos.

La sonrisa se borró con la misma rapidez con la que nació, yéndose con el desconocido de rizos café y ojos verdes capaz de llamar toda tu atención. Desapareció como él, a la curva de la calle que a cada paso los alejaba y Louis sabía que no volvería a ver, y aun así, no podría darse el lujo de distracciones.

—Volvemos a ser solo tú y yo —Bajó la vista al bulto en sus brazos con ojitos cerrados y dedos entre sus labios—, una vez más.

Diciéndose a sí mismo que no fuera débil al sentir una presión en su pecho cuando una ola de aire frío lo golpeó, comenzó a recoger sus cosas con la esperanza derramada sobre el suelo y sin llamar el interés de él o de alguien, la guitarra mojada llevándose sus ganas de mirar hacia adelante y el portabebés recordándole que se lo merece por haber sido tan idiota, por no haber pensando. Y su bebé moviéndose lentamente en su pecho recordándole que lo volvería a hacer una y otra vez con tal de verlo.

—Deberíamos llamar al tío Niall, ¿cierto?

Recogió todas sus cosas con algo de dificultad, sintiendo ojos sobre su espalda y miradas de asco, de más sensaciones que no quiso reconocer cuando dio vuelta y comenzó a marcharse hacia algún local cercano donde llamar a su amigo, lo cual no parecía una buena idea pero la única que tenía en mente.

La guitarra le pesaba a cada paso que daba después de algunas cuadras y el portabebés solo hacía más difícil el recorrido, pero lo que no le molestaba era el peso de su cachorro sobre sus brazos, como avisándole que estaba allí, acurrucado y todavía dormido entre las telas de una chaqueta desconocida, sin moverse para que hacérselo fácil a Louis.

Cuando llegó a un local donde podría llamar a Niall, sus pies le agradecieron con cosquilleos como hormigas.

—Buenas ta-

—Por favor —comenzó el hombre con postura tranquila—, retírate.

Louis frunció su frente, girándose sobre su hombro para asegurarse que fuera a él y sí, iba dirigido hacia él.

—Solo quiero hacer una llamada —aclaró, encogiéndose un poco por el frío que comenzaba a helar sus huesos—. Será rápido.

Él negó, chasqueando su lengua y mirando alrededor del local.

—Estás llamando la atención de todos —le dijo casi con desprecio—. Por favor, vete o tendré que llamar a la policía.

El omega dio vuelta enseguida, negando con su cabeza y dejando que sus ojos se pusieran cristalizados ante la vista de todos, porque al parecer salir a la calle con tu cachorro en mano, siendo un omega hombre sin alfa, les daba el derecho de tratarlo como lo hacían. Y Louis sabía claramente que estaba mal, pero la voz en su cabeza no dejaba de hacerle sufrir cuando comenzó a llorar, haciéndolo sentir más miserable con los segundos del reloj avanzando sin ser detenidos. Sollozó hasta que el dolor de sus pies no fue más que algo lejano, el malestar en su hombro por la guitarra algo que no sentía y las lágrimas sintiéndose pesadas en su rostro.

Sollozó hasta llegar a una cabina publicar y marcar el número de Niall con dificultad por lo tembloroso que se encontraba, y aun así podría sostener a su cachorro por horas.

—Niall —gimió cuando su amigo contestó—, fue un asco —Rió sin gracia y absorbió de su nariz.

—¿Estás bien? —él preguntó con desesperación—. ¿Te hicieron algo?

—Mojaron el portabebés de mi bebé —Lloró más y miró a su cachorro, que abría sus ojos con lentitud—, y siento que falta poco para que terminen lanzándome piedras en medio de la calle.

—¿Dónde estás? —Niall parecía más alterado que él—. Iré por ti enseguida.

—Niall —sollozó con fuerza—, siento que ya no podré más. No sé... No sé si estoy haciendo lo correcto.

 




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