Carolina

Otro Día Más.

Otro día más sobrellevando está maldita soledad.

Sigo rota. Sigo fingiendo que no.

Y lo peor es que lo único que no puedo dejar de hacer es pensar en él.

Nicolás.

No fue Amor lo nuestro.

No fue nada claro, de hecho.

Y aún así... Aquí estoy, atrapada en lo que ni siquiera se si existió como yo lo siento.

Lo recuerdo demasiado bien.

Su mirada aquella noche.

Esa forma en la que me observó.

Cómo si me conociera de antes, aunque no era cierto.

-No tienes que quedarte si no quieres- me dijo en algún punto, recargado contra la pared, como si no le importará.

Pero si le importaba.

O al menos eso quise creer.

-No estoy incomoda - le respondí.

Aunque mi voz no sonó Segura.

Él sonrió leve.

-Eso Dices... Pero no me estás viendo a los ojos.

Y tenía razón.

No sé en qué momento todo se volvió extraño.

No hubo promesas.

No hubo “ después hablamos ”.

Solo esa noche.

Y después... Silencio.

Al día siguiente, yo fui la que escribió primero.

Hola...”

Vi los tres puntos aparecer.

Desaparecer.

Aparecer otra vez.

Y luego Nada.

Nicolás: “ estoy ocupado .”

Sólo eso.

Sin emoji. Sin explicación. Sin regreso.

¿Y tú qué esperabas, Carolina? - me dijo después la terapeuta Alicia vazquezi cuando se lo conté -. ¿Que te respondiera Algo diferente?

Yo apreté las manos.

-No Sé... Pensé que tal vez... No sé...

-Ahi está el problema- -Respondio tranquila-. Estás llenando Silencios con esperanzas.

Pero yo no quería escucharlo.

Porque en mi cabeza, el no era solo eso.

En mi cabeza, Nicolás era el que a veces miraba mis historias.

El que una vez me dijo:

-Tienes Cara de que piensas demasiado.

Y yo me reí.

-Y eso que significa?

¿Que nunca te callas por dentro.

Y tenía razón otra vez.

Después de esa noche... Empecé a notar todo.

Si se conectaba.

Si estaba en línea.

Si veía mis historias y no respondía.

Me volví esclava de un “en línea ”.

Y cada vez que lo veía, el pecho me daba ese golpe seco.

Cómo si él cuerpo entendiera algo que yo no.

-No es Amor- Me dijo Alicia vazquezi en otra sesión-. Es apego a lo incompleto.

-Pero me duele- le respondí.

-Claro que duele. Lo incompleto siempre duele más que lo terminado.

Y aún así...

Sigo aquí.

Escribiéndole en mi mente cosas que nunca envío.

Repitiendo conversaciones que nunca pasan.

A veces imagino que me habla otra vez.

Que aparece de la nada.

Cómo si nada hubiera pasado.

-¿Sigues enojada? - Me diría, con esa calma suya.

Y yo probablemente diría que no.

Aunque sí.

Aunque todo.

Hoy volvi a verlo en línea.

Otra vez.

Y el hueco volvió.

Cómo siempre.

Luego está mi tía Sindy.

Mi Pilita.

La única conversación real que no me rompe.

La única persona que cuando habla... no me deja dudas.

-Ale respira- -Me dijo hoy por teléfono-. No te me pierdas en tu cabeza ¿si?

-Es que no puedo, tía...

Si puedes. Solo que no quieres soltar.

tiene razón.

Otra vez.

Porque Nicolás Lome no está aquí.

Pero sigue estando en todo.

En mis silencios.

En mis notificaciones.

En lo que nunca paso... Pero aún así me duele.

-Te juro que se clavo bien rápido

-Dijo Nicolás Soltando una risa mientras aventaba el celular sobre la mesa. Sus amigos se rieron con él.

-¿La de Facebook? -Pregunto uno.

- Si, esa misma.

Nicolás tomó un trago de tequila y nego con la cabeza cómo si toda la situación le causará gracia.

-Ni siquiera tuve que hacer mucho...

Ella sola cayó.

- ¿Y si era como decías? -Pregunto otro con morbo.

Él sonrió de lado.

Esa sonrisa arrogante que siempre aparecía cuando quería sentirse importante frente a los demás.

-Mas inocente de lo que creen.

Las risas no tardaron.

-No inventes.

-Te lo juro. Hasta estaba nerviosa.

Nicolás apoyo los codos sobre las piernas y bajo un poco la voz, aunque seguía sonando burlón.

-Osea... Se notaba que nunca había pasado por algo así.

Uno de sus amigos abrió los ojos.

¿En serio?

Él asintió lento.

-Si y luego peor tantito porque ahora anda toda confundida conmigo.

-¿Te sigue buscando?

Nicolás tomó su celular y mostró la pantalla apenas un segundo.

-Mirala.

Un mensaje sin responder.

“Hola”...

Otro.

“¿Estás molesto conmigo? ”.

Y otro más abajo.

Perdón si hice algo mal ”.

-Madres... Si se enamoró -Solto uno riéndose.

-Ese es el problema con las niñas de casa -

Dijo Nicolás recargandose hacia atrás -.

-Confunden una noche con algo más.

Aunque por dentro había algo que le incomodaba.

Algo pequeño.

Porque si recordaba como le temblaban las manos aquella noche.

Cómo ella evitaba mirarlo directamente.

Cómo incluso le pregunto en voz bajita:

-¿Seguro que no te vas a burlar de mi después?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.