Carolina

Comparaciones Que Duelen.

12:41 a.m.

Otra vez escribiendo sobre el mismo tema.

No he sabido nada de Nicolás desde hace tiempo y, siendo sincera, creo que eso es lo mejor para mí. Aún así, aquí estoy despierta a las doce con cuarenta y un minutos de la madrugada, pensando otra vez en él. Es curioso como la mente puede traicionarte cuando crees que por fin estás avanzando. Estaba convencida de que lo estaba superando, de que los recuerdos ya no tenían el mismo peso. Pero, de pronto, sin avisar, regresaron como una ola que me arrastró de nuevo hasta el mismo lugar.

Tal vez tenga algo que ver con lo que estoy en mis días. No lo sé. Solo sé que llevo un par de noches sintiendo que Nicolás volvió a instalarse en mi cabeza, aunque hago cualquier cosa para distraerme y, por momentos, funciona. Después, sin previo aviso, todo regresa otra vez.

Lo que más me duele no es pensar en él.

Lo que realmente me lastima es compararme.

Mi cabeza insiste en ponerme frente a Micaela como si ella fuera todo lo que yo nunca pude Ser. Me descubro imaginando que mi piel es más bonita, que ella puede salir de su casa a la hora que quiera, sin esconderse, sin inventar excusas sin sentir que está haciendo algo prohibido.

Y entonces aparecen las preguntas. Quizá eso era lo que desesperaba a Nicolás. Tal vez se canso de que yo siempre tuviera que salir a escondidas cada vez que él me buscaba, mientras que con Micaela todo debía ser más sencillo. Ella tiene una libertad que yo nunca he tenido.

Después llegan más comparaciones.

A ella le gusta tomar alcohol. A mí no.

Ella parece disfrutar las mismas cosas que él.

A veces pienso que Micaela es, literalmente, Nicolás... Pero en mujer.

Y esa idea me persigue una y otra vez.

Lo extraño es que creía haber superado todo esto. Pensé que esa etapa ya había quedado atrás. Sin embargo, aquí estoy, cuestionandome otra vez, como si nunca hubiera avanzado.

Hace poco suspendí la sertralina. No sé si eso tenga algo que ver con todo lo que estoy sintiendo ahora. Antes me estaba sintiendo mejor. Incluso, cuando fui al médico, me dijo que probablemente solo era un desbalance hormonal.

Tal vez tenga razón.

Tal vez no.

No lo sé.

Lo único que sé es que llevo dos días pensando en Nicolás y que, aunque consigo distraerme durante unas horas, siempre termino regresando al mismo punto.

Creí que ya lo estaba superando.

Entonces, ¿que significa esto?

¿Será parte del proceso?

Quisiera creer que si.

Porque la verdad es que ya no quiero seguir viviendo dentro de estás comparaciones. Estoy cansada de medir mi valor con la vida de otra persona, de buscar respuestas donde probablemente nunca las habrá.

Aún así, hay una pregunta que sigue dando vueltas dentro de mi, una que sé que nunca debería hacer, pero que no deja de aparecer en mi cabeza.

¿Qué tiene Micaela que yo no?.




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