Carolina

¿Porque Nadie Se Queda?

Llevo varios días sintiéndome mal. Tan mal que a veces me sorprende lo bien que logro fingir delante de los demás. Sonrió cuando hace falta, respondo cuando me hablan e intento que nadie note el desastre que llevo por dentro. Aunque, siendo sincera, mi mal humor empieza a traicionarme y cada vez me cuesta más esconderlo.

Y aquí estoy otra vez, escribiendo sobre Nicolás Lome.

Es curioso como una persona puede seguir ocupando tanto espacio incluso cuando ya no forma parte de tu vida. Creí que con el tiempo iba a dejar de doler, que el silencio terminaría por borrar lo que alguna vez sentí. Pero no. Hay heridas que aprenden a quedarse calladas sin dejar de existir.

Hace tiempo suspendí mi medicamento para la depresión pensé que podía salir adelante sola, que no quería depender de unas pastillas para sentirme estable. No quería aceptar la idea de necesitarlas para funcionar. Pero últimamente todo se ha vuelto demasiado pesado y empiezo a preguntarme si tomé la decisión correcta.

Se que estoy teniendo una recaída. Lo sé porque conozco demasiado bien está sensación La tristeza que se instala sin pedir permiso, el cansancio que no desaparece aunque duerma, la dificultad para concentrarme y esa sensación constante de estar rota por dentro.

Aún así, no quiero volver a medicarme.

Parte de esa desciscion también tiene que ver con mi mamá. Ella trabaja todas las mañanas y, aunque entiendo que lo hace porque es necesario, hay días en los que no puedo evitar sentirme frustrada. Me molesta depender de alguien para ir a una consulta si pudiera moverme sola lo haría, pero me conozco. Soy capaz de perderme, de olvidar porque salí de casa o de distraerme a medio camino hasta terminar completamente desorientada. Y eso me desespera. Como si todo eso no fuera suficiente, Nicolás volvió a aparecer en mis pensamientos.

Creo que me bloqueó de WhatsApp.

No estoy completamente segura. Tal vez simplemente quitó su foto de perfil. Tal vez no paso nada y solo soy yo imaginando escenarios. Pero la posibilidad de que realmente me haya bloqueado me golpeó más fuerte de lo que esperaba.

Llevábamos meses sin hablar. Ni él me escribía ni yo a él.

Entonces, ¿porque duele tanto?

Supongo que porque, aunque jamás lo admitiera en voz alta, todavía existía una parte muy pequeña de mi que seguía esperando algo. Un mensaje inesperado. Una explicación. Un “¿Cómo has estado? ”. Cualquier cosa que me hiciera creer que no había sido tan fácil olvidarme.

Y ahora siento que esa puerta termino de cerrarse.

Definitivamente.

Llevo días sintiéndome fatal. Sin ganas de hacer nada. Me cuesta incluso levantarme de la cama algunos días. Lo peor es el esfuerzo constante por evitar que mi familia lo noté. No quiero preocuparlos. No quiero que me miren con esa mezcla de lástima y preocupación que tanto me incómoda.

Pero también estoy cansada.

Cansada de mis emociones.

Cansada de mis pensamientos.

Cansada de pelear conmigo misma todos los días.

Y cuando el silencio llega, aparecen esas preguntas crueles que nunca tienen una respuesta capaz de consolarme.

¿Porque nadie me elige?

¿Porque siempre termino siendo la segunda opción?

¿Porque siempre soy el remplazo de alguien más?

Nicolás me utilizo para intentar olvidar a Micaela

Antes de él, otra persona también quiso estar conmigo solo para llenar el vacío que había dejado su ex.

Entonces... ¿que está mal conmigo?

¿Por qué siempre termino ocupando el lugar que dejo otra persona?

¿Por qué nunca soy la primera elección de nadie?

Empiezo a preguntarme si el problema soy yo.

Si hay algo en mi que hace que la gente se vaya.

Que hace que nadie quiera quedarse.

Y hay otra pregunta que duele todavía más.

¿Por qué parece que algunos son capaces de mirar mi cuerpo, pero nunca mi corazón?

¿Por qué les interesa tocarme, pero no conocerme?

¿Por qué nadie parece preguntarse como me siento realmente?

No tengo respuestas.

Solo tengo estás preguntas rotas. Clavándose una y otra vez en mi cabeza hasta convertirse en parte de mi.

Está noche tampoco encontré una solución.

Sólo encontré este lugar donde puedo dejar caer todo el peso que llevo encima.

Aquí no necesito fingir que estoy bien.

Aquí puedo aceptar que me siento rota.

Y, por lo menos un momento, ser completamente sincera conmigo misma.




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