1 Diciembre 2025.
11:53 p.m.
Hoy vi una frase con la que me identifique Demasiado: “Soltera, pero nunca sola.” y, mientras más la repetía en mi cabeza, me sentía que estaba hablando de mi. Estoy soltera. Eso es un hecho. Pero nunca realmente sola.
Siempre hay alguien escribiendome, algún amigo preguntándome cómo estoy o alguien intentando iniciar una conversación. Tengo muchos amigos hombres y, si soy sincera, no sé si alguno de ellos ha llegado a sentir algo por mi. Tal vez si. Tal vez no.
Nunca me he detenido a descubrirlo porque, en el fondo, siento que soy yo quien mantiene una distancia invisible. Como si hubiera levantado un muro sin darme cuenta.
No es que no crea en el amor. Al contrario. Creo tanto en él que, a veces, siento que tengo demasiado amor guardado dentro de mi.
Es un cariño inmenso que quisiera entregar a alguien, compartir mis días, mis pensamientos, mis miedos y mis sueños. Pero ese amor sigue aquí, conmigo, esperando a una persona que nunca termina de llegar.
Hay momentos en los que pienso que estoy desarrollando una especie de fobia al amor. No porque me asuste enamorarme, sino porque cada intento parece terminar exactamente igual.
La mayoría de los chicos con los que hablo siempre empiezan diciendo las mismas cosas. Me llaman bonita. Me dicen que soy una buena persona. Me hacen sentir, que por fin, alguien quiere conocerme. Las conversaciones fluyen, reímos, hablamos durante horas y, por un instante, creo que está vez será diferente.
Pero casi siempre ocurre lo mismo. De repente aparece esa pregunta que rompe toda la magia.
“¿Me mandas una foto de tu cuerpo? ”
Y, en ese instante, siento que algo dentro de mi se apaga.
Pienso: ay... todo iba tan bien.
No me molesta que alguien encuentre atractivo en mi físico. Lo que realmente duele es descubrir que, para muchos, eso termina siendo lo único importante.
Mientras ellos buscan la desnudez de mi cuerpo, yo llevo horas mostrándoles la desnudez de mi alma.
Les hablo de mis heridas, de mis sueños, de mis miedos, de las cosas que me hacen reír y también de las que me rompen por dentro.
Y entonces me preguntó si soy yo la que esta viendo el amor de una manera distinta.
Porque yo no quiero que alguien se enamore solo de mi apariencia. Quiero que alguien se quede cuando conozca mis silencios. Que admiré mi forma de pensar antes que mi cuerpo. Que tenga curiosidad por descubrir quien soy cuando nadie me está mirando.
Quizá por eso sigo soltera. No porque no existan personas interesadas, sino porque:
Sigo esperando a alguien que quiera leer mi corazón antes de querer desvestir mi piel.
Y, aunque a veces esa espera pesa, prefiero cargar con mi soledad un poco más antes que conformarme con alguien que nunca quiso conocer la parte más valiosa de mi.