Carolina

Un Comienzo Que Si Cuenta.

16 enero 2026 - 9:00 p.m.

Si alguien me preguntará cómo empezó mi 2026, creo que respondería que, por primera vez en mucho tiempo, comenzó con esperanza.

Volví a hacer mis terapias físicas para recuperar la movilidad de mi pie. Nací con pie equinovaro y actualmente lo tengo corregido aunque cuando dejo de hacer los ejercicios el pie vuelve a ponerse rígido, como si quisiera recordarme que algunas batallas nunca desaparecen por completo.

Así que decidí empezar el año haciendo lo correcto, cuidandome, aunque eso significara enfrentar el cansancio.

Los primeros días no fueron fáciles. Entre las terapias y el medicamento, mi cuerpo parecía no responder. Me sentía agotada, con un sueño que me vencía a cualquier hora y una falta de energía que me hacía pensar que algo no estaba bien.

El 14 de enero tuve cita con mi psiquiatra, el doctor Jairo Beltrán. Esa visita fue diferente por una razón muy especial.

Fuí sola.

Bueno... Sola, entre comillas.

Mi hermano menor me acompaño, pero por primera vez en toda mi vida salí sin que mi mamá estuviera a mi lado. Puede sonar como un detalle pequeño para cualquiera, pero para mí fue un paso enorme. Nunca había tenido el valor de hacerlo. Nunca.

Cuando el doctor Jairo escucho que había ido prácticamente por mi cuenta, me felicitó. después reviso como me estaba sintiendo y decidió ajustar la dosis del medicamento. Ahora tomo medía pastilla a la una de la tarde y la otra mitad a las cinco. Desde entonces mi cuerpo ha respondido mucho mejor.

Todavía siento que mi trastorno sigue siendo intenso, pero al menos ya no siento que mi propio cuerpo este luchando contra mi.

Al salir de la consulta pensé que lo más difícil del día ya había pasado.

Me equivoqué.

Mi hermano y yo tomamos un taxi para regresar a casa, pero desde los primeros minutos el ambiente comenzó a sentirse extraño. El conductor hablaba demasiado y daba la impresión de estar bebido. Empezó diciendo que los psicólogos no servían para nada y después, sin ningún motivo, comenzó a decirme que yo era muy bonita.

Sentí un nudo en el estómago. Mi hermano también se dio cuenta de que algo no estaba bien. Nos miramos sin necesidad de decir una sola palabra y decidimos pedirle que nos dejara unas cuadras antes de llegar a casa.

Preferimos caminar el resto del camino antes que seguir dentro de ese taxi.

Fue una experiencia incomoda, una de esas que te dejan pensando durante horas, pero por fortuna no paso a mayores.

Aún con ese momento desagradable, no quiero permitir que opaque lo más importante de ese día.

Salí sola.

Y lo logré.

Tal vez para otras personas sea un paso insignificante, pero para mí representa una puerta que por fin comenzó a abrirse.

Como si eso no fuera suficiente, hoy mi mamá me dio otra noticia que lleno mi corazón de ilusión. Me dijo que va a preguntar por unas clases para inscribirme. No sé cuánto cuesten ni si será posible entrar, pero solo imaginar la oportunidad me emociona muchísimo.

Quiero aprender.

Quiero salir de casa.

Quiero descubrir de lo que soy capaz.

Y después está Nicolás. Creo que nuestra historia terminó definitivamente.

Lo curioso es que ya no lo extraño como antes. Ya no ocupa todos mis pensamientos ni se lleva mis días enteros. A veces todavía aparece en mi memoria, pero ya no duele de la misma manera.

A pesar de todo, Nicolás fue el primer chico al que me permití amar después de muchísimo tiempo.

Por eso, aunque nuestros caminos hayan tomado rumbos diferentes, sigo deseándole lo mejor cada noche, cuando hago mis oraciones, también pido por él. Le pido a Dios que lo cuide donde quiera que esté, que lo ayude a cambiar aquello que tenga que cambiar y que, cuando llegue el momento, ponga en su camino una buena mujer.

Alguien que lo quiera de verdad y que le enseñe lo hermoso que puede ser amar y sentirse amado.

No guardo rencor.

Solo buenos deseos.

Y mientras escribo estas palabras, me doy cuenta de algo.

Quizá este año no empezó siendo perfecto.

Pero si empezó contando. Y eso, para alguien como yo, ya significa muchísimo.

Creo que, por primera vez en mucho tiempo, estoy caminando hacia adelante.

Y, sinceramente, siento que mi 2026 apenas comienza... de la mejor manera.




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