Se suponía que no iba a doler cuando te dejara, se suponía que me sentiría libre y no abrumada. Pero no, al decirte adiós, sentí que se me rompió el corazón, sentí que un pedazo de mi alma se escapó y que al hacerlo se me desgarró. Sentí que perdí mis fuerzas y me llené de tristezas. Porque aunque nunca te dije nada, yo en silencio, te amaba.