Y te juro que traté de contener mis lágrimas, te juro que cada vez que mis ojos estaban a punto de derramarse, yo soportaba, porque no quería que nadie dijera que no me amabas por hacerme llorar.
Porque yo sabía que me amabas, y la última vez que traté de retener mis lágrimas, no pude soportarlo porque el dolor me estaba matando, y sabía que no era tu culpa el hecho de que estuviera llorando, lloré porque te perdí, porque yo fui la culpable de tu pérdida, y porque sabía que ya no podía hacer nada para cambiarlo.