*Diciembre de 1944. Campo de trabajo, Idaho.*
El frío calaba los huesos. Las barracas olían a madera húmeda y a silencio.
Daiki trabajaba de sol a sol. Cortar, cargar, dormir.
En las noches, con luz escondida bajo la manta, sacó un pedazo de papel. De una libreta que un compañero le prestó.
No sabía si llegaría. No sabía si Nia la leería.
Pero tenía que intentarlo.
Escribió despacio. Con letra temblorosa por el frío.
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_Nia Johnson,_
_No sé si esto te va a llegar. Pero si lo hace, quiero que sepas 3 cosas._
_1. Sigo vivo. Trabajo aquí. Me duele la espalda y el frío me cala, pero estoy vivo._
_2. No me arrepiento. De Chicago. De Detroit. De la radio. De ti. De nada._
_3. Te espero. Johnson & Sato. ¿Te acuerdas? Todavía tenemos ese local pendiente._
_Pienso en ti cada noche. En cómo me secabas el pelo cuando llegaba mojado. En cómo bailábamos con la radio bajita. En tu risa cuando te dije "Señora Sato"._
_Guarda el hilo rojo. Yo guardo el mío. Así cuando nos volvamos a ver, nos casamos otra vez. Pero con anillos. Y con flores. Y sin miedo._
_No contestes si es peligroso. Solo quédate bien. Quédate tú._
_Tuyo siempre,_
_Daiki Sato_
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Dobló la carta. La metió en un sobre sin remitente.
Se la dio a Samuel, un hombre mayor del campo que tenía un primo en Detroit.
"Por favor" le dijo Daiki. "Es importante."
*Dos semanas después. Birmingham, Alabama.*
Nia estaba lavando ropa en el patio trasero. Su mamá adentro, su papá en el trabajo.
Un chico de la tienda dejó un sobre. "Llegó para usted, señorita."
Sin estampilla. Sin nombre.
Nia lo abrió con manos que le temblaban.
Leyó. Una vez. Dos. Tres.
Se le quebró la voz. Se tapó la boca para no llorar fuerte.
"¿Qué es, mija?" preguntó su mamá desde la puerta.
Nia guardó la carta rápido en el bolsillo delantal. Junto al hilo rojo
"Nada mamá, publicidad".
*Enero de 1945. Birmingham, Alabama. Casa de los Johnson.*
La carta de Daiki le quemaba el bolsillo del delantal desde hacía 3 días.
Nia la leía en el baño, con la puerta cerrada, con el agua corriendo para que nadie oyera.
_Te espero. Johnson & Sato._
_Guarda el hilo rojo._
Esa noche, sola en su cuarto, sacó un papel de la despensa. Uno de envolver pan. Y una pluma prestada.
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_Daiki,_
_Me llegó. Lloré tanto que mamá pensó que era por el frío._
_Sigo aquí. Sigo siendo tuya. Sigo guardando el hilo._
_Hay algo más. Algo que no sé cómo decirte sin romperme._
_Creo que estoy embarazada. Tengo dos meses de atraso. El cuerpo me cambió. Las náuseas en la mañana._
_Es nuestro, Daiki. Un pedacito de Detroit. De la radio. De nosotros._
_Tengo miedo. Mucho. Papá está furioso desde que volví. Dice que manché el apellido Johnson._
_Pero si es nuestro hijo, lo voy a cuidar. Aunque sea sola. Aunque sea escondida._
_Escríbeme. Dime qué hacer. Dime que vamos a estar bien._
_Tuyo,_
_Nia_
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Metió la carta en un sobre. Se la dio a la chica de la tienda. "Para Detroit. Es urgente."
Pagó con las monedas que guardaba para el jabón.
*Dos semanas después. El golpe.*
Nia vomitó en la mañana. Otra vez.
Su mamá la miró diferente. "Nia... ¿desde cuándo estás así?"
Nia no contestó. Bajó los ojos.
Esa tarde llegó él.
*Marcus Cole.*
Alto. Uniforme del ejército. Pelo corto. Sonrisa que Nia recordaba de la universidad, de hace 3 años. Antes de Daiki.
"Hola, Nia" dijo. "Volví de Europa. Me dijo tu papá que estabas en casa."
Marcus la había cortejado antes. Era "buen partido". Negro. De familia de la iglesia. Soldado.
Su papá lo adoraba.
En la cena, el papá de Nia golpeó la mesa.
"Marcus va a quedarse un tiempo. Y ya hablamos. Se van a casar en marzo. Para arreglar esto."
El tenedor se le cayó a Nia.
"¿Arreglar qué?" preguntó bajito.
"Esto" dijo su papá, señalándole la panza aunque todavía no se notaba. "No voy a tener un bastardo japonés en esta casa. Con Marcus tienes futuro. Tienes nombre. Tienes respeto."
Nia tembló. "No estoy de acuerdo."
"¡No te pregunté!" gritó su papá. "¡O te casas con él, o te vas! Pero a este hijo no lo vas a criar sola."
Marcus no dijo nada. Solo la miró. Con pena. Con algo de culpa.
"Yo... yo puedo cuidar de ti, Nia" dijo al final. "Del bebé también. No tiene que ser duro."
Nia salió corriendo. Al patio. Vomitar otra vez, pero esta vez de rabia y de miedo.
*Esa noche:*
Encerrada en su cuarto. Con el hilo rojo en una mano y la carta de Daiki en la otra.
La panza le dolía. No el bebé. El miedo.
Escribió otra carta. Con lágrimas manchando el papel.
_Daiki,_
_Mi papá me quiere casar con otro. Dice que es por el bebé._
_Dice que si no lo hago me echa._
_No sé cuánto tiempo tengo._
_Si me casan, no sé si podré escribirte más._
_Si me voy, ¿a dónde voy?_
_Solo dime que me esperas. Por favor dime que me esperas._
_No me sueltes,_
_Nia_
La escondió bajo el colchón. Junto al hilo.
Afuera, su mamá lloraba en la cocina. Su papá hablaba con Marcus en la sala. De fechas. De la iglesia. De "hacer lo correcto".
Nia apoyó las manos en su vientre. Todavía plano.
"Shhh" susurró. "Soy tu mamá. Y tu papá se llama Daiki. Y te vamos a cuidar."
Afuera nevaba en Alabama. Algo raro.
Adentro, Nia Johnson se quedó sola. Con una carta sin enviar, un bebé por nacer, y tres hombres decidiendo su vida.