*Febrero de 1945. Birmingham.*
La casa olía a tensión. A café frío. A secretos.
Marcus la llevó al porche. "Nia, puedo hablar claro?"
Nia asintió, con las manos en el vientre. Todavía sin panza.
"Mi papá y yo hablamos" dijo Marcus bajito. "Esto va a arruinarte la vida. A ti. Al bebé. A todos."
Hizo una pausa. "Conozco a una mujer. Ayuda a las muchachas en estos casos. Dice que se puede... solucionar. Antes de que se note."
Nia se quedó helada. "¿Abortar?"
"Es lo mejor" dijo Marcus. "Para ti. Te casas conmigo después. Te doy mi nombre. Nadie se entera."
Esa noche, el papá de Nia lo confirmó en la cena. "Marcus tiene razón. Es lo más limpio. Mañana vamos."
Nia no durmió. Miró el techo. Miró el hilo rojo. Miró la carta de Daiki, ya gastada de tanto leerla.
Al día siguiente, antes de salir, llegó el correo.
Sobre delgado. Letra que Nia no conocía. Sello de California.
Adentro:
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_Nia Johnson,_
_Soy Hana Sato. Hermana de Daiki._
_Un amigo de Detroit nos contó lo que pasó. De la policía. De ti._
_Sé que estás sola y con miedo. Y sé lo que tu familia quiere hacerte._
_Escúchame: hay otro camino._
_En Windsor, Canadá, hay gente que ayuda a mujeres como tú. Trabajo. Una casa. Dignidad. Lejos de ellos. Lejos de todo esto._
_Si puedes, toma un tren al norte. Cruza. Di mi nombre en la estación. Hay una señora, la señora Ito. Ella te espera._
_Daiki no sabe que te escribo. Pero si lo supiera, diría lo mismo: vive. Y vive libre._
_Aquí te mando dinero escondido en el forro. No es mucho. Pero alcanza._
_Por favor, Nia. Huye. Por ti. Por mi hermano. Por el bebé._
_Con amor,_
_Hana_
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Nia leyó. Volvió a leer. El dinero. 40 dólares.
Lloró. Pero esta vez no de miedo. De alivio.
Esa tarde, cuando su papá y Marcus salieron a "hacer los arreglos", Nia agarró una bolsa. El libro. La carta de Daiki. El hilo rojo. El dinero de Hana.
No dijo adiós. Solo se fue por la puerta de atrás.
En la estación de tren, antes de subir, compró papel y sobre. Con manos que no le temblaban por primera vez en meses.
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_Daiki,_
_Me voy. No pude hacer lo que querían._
_Una mujer, tu hermana Hana, me escribió. Me dijo que vaya a Canadá. Que ahí puedo tener una vida. Que ahí nuestro hijo puede nacer sin miedo._
_Voy a Windsor. Voy a buscar a la señora Ito._
_No sé cuándo voy a poder escribirte otra vez. No sé si las cartas llegan._
_Pero prométeme algo. Si algún día sales. Si algún día puedes. Búscame. En Canadá._
_Johnson & Sato. ¿Te acuerdas? Todavía lo quiero._
_Cuídate. Sobrevive. Por mí. Por nosotros._
_Te amo. Siempre te amé._
_Nia_
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La echó al buzón. Vio cómo se la llevaba el cartero.
Subió al tren con dirección norte.
Afuera, Alabama se iba quedando atrás.
Adentro, Nia Johnson puso las dos manos en su vientre.
"Nos vamos a casa" susurró. "A una casa nueva."
No sabía qué le esperaba.
Solo sabía que no iba a dejar que decidieran por ella. Ni por su hijo.