Cartas al otro lado del alambre

Capítulo 18

*Marzo de 1945. Campo de trabajo, Idaho.*

Llegó con el correo del mes.
Un sobre arrugado. Sin remitente. Solo su nombre escrito con letra que conocía.

_Daiki Sato_

Las manos le temblaron. Se escondió detrás del galpón, donde nadie lo veía.

Leyó.

_Me voy... Voy a Windsor... Búscame. En Canadá... Johnson & Sato... Te amo._

Cuando terminó, se quedó en silencio mucho rato.
Luego dobló la carta. La besó. Y la guardó junto al pecho. Al lado del hilo rojo y de la foto.

La foto. Su tesoro.
Ruth, Samuel, él y Nia. El día de la boda. Los cuatro riéndose. Nia con su vestido remendado y el hilo en el dedo.
La miraba cada noche antes de dormir. "Espera un poco más" le susurraba a la foto.

*Los meses pasaron. Duros.*

El trabajo no paró. Cortar troncos. Cargar piedras. 12 horas. Frío que calaba hasta los huesos.
En junio le dio una fiebre fuerte. Tos que no se iba.
El médico del campo dijo "neumonía". Lo dejaron 3 semanas en la enfermería. Flaco. Débil.

Los compañeros pensaron que no saldría.
Pero Daiki sí.

¿Por qué?
Porque cada mañana repetía: _Windsor. Nia. El bebé. Johnson & Sato._
Porque en el bolsillo tenía dos cosas: el hilo y la carta.
Porque prometió.

Cuando se recuperó volvió al trabajo. Más flaco. Más callado.
Pero con los ojos diferentes. Ya no vacíos. Tenían dirección.

*Agosto de 1945.*

Un grito en el campo: "¡Se acabó la guerra! ¡Japón se rindió!"
Hubo silencio. Luego algunos lloraron. Otros no dijeron nada.

Daiki se sentó en una piedra. Miró al cielo.
Se acabó la guerra. Pero a ellos no los soltaban todavía. "Procesos" decían. "Papeles".

Se mordió por dentro. _Nia me espera. El bebé crece sin mí._

En las noches, con la linterna bajo la manta, le escribía cartas que no podía enviar.
Las guardaba en una caja de madera.

_Nia,_
_Ganamos la guerra. Pero yo sigo aquí._
_Me enfermé. Casi no la cuento. Pero pensé en ti y me levanté._
_Guardo tu carta. Guardo la foto. Guardo la promesa._
_Voy a salir. Y voy a ir a Windsor. Aunque tenga que caminar._
_Cuídate. Cuida a nuestro hijo._
_Tuyo,_
_Daiki_

*Noviembre de 1945.*

Por fin. Un papel. Una firma.
"Libre para irse."

Daiki salió del campo con la ropa puesta, la caja de cartas, la foto y 3 dólares.
No tenía a dónde ir. Excepto a un lugar.

Le preguntó a un conductor de camión: "¿Para el norte? ¿Para Canadá?"
El hombre lo miró. "Estás loco, chico. Pero súbete."

Y así se fue.
Hacia el frío. Hacia el norte. Hacia Nia.

Con hambre. Con tos. Con 40 dólares menos que cuando entró.
Pero con una promesa en el pecho que pesaba más que todo.




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