*Abril de 1946. Windsor, Ontario, Canadá.*
La señora Ito la recibió en la estación. Bajita. Pelo canoso. Manos fuertes.
"Nia Johnson?"
"Nia Sato" contestó Nia, bajito. Y por primera vez en meses, sintió que era verdad.
La señora Ito no preguntó mucho. Solo le dio una llave.
"Casita atrás de mi tienda. Trabajo limpiando en la lavandería. 4 dólares la semana. Y comida."
La casita era chica. Una cama. Una estufa. Una ventana.
Pero era suya. Sin gritos. Sin órdenes. Sin miedo.
Los meses pasaron. Nia trabajó hasta donde el cuerpo le dio.
La panza creció. Le hablaba al bebé en las noches. "Tu papá se llama Daiki. Es bueno. Y te va a buscar."
*15 de Julio de 1946. 2am. Tormenta.*
El viento azotaba la ventana. La lluvia golpeaba el techo de lámina.
Empezaron los dolores.
Nia sola. La señora Ito llegó corriendo con agua caliente y toallas.
"Respira, mija. Respira."
Horas. Gritos ahogados en una toalla para no despertar a los vecinos.
Manos apretando las sábanas. Pies fríos.
Y a las 5:17am, un llanto.
Un niño. Chiquito. Morado. Perfecto.
Con mucho pelo negro. Y los ojos de Daiki.
La señora Ito lo limpió. Lo puso en el pecho de Nia.
"Es hermoso" susurró. "¿Cómo se va a llamar?"
Nia estaba temblando. Sudor. Lágrimas. Agotada.
Miró al bebé. Le tocó la mejilla.
"Sato" dijo. Con la voz rota. "Se va a llamar Sato. Como su papá. Como yo."
"Haruki Sato."
Y entonces se quebró.
Lloró desconsolada. Por todo. Por el miedo. Por la soledad. Por Daiki que no estaba. Por Alabama. Por Detroit.
Lloró abrazando a Haruki contra su pecho.
"Lo logramos, mi amor" le susurró al bebé. "Estamos vivos. Estamos libres."
El cuerpo no aguantó más.
Entre lágrimas, con Haruki en los brazos, Nia perdió el conocimiento.
*Cuando despertó:*
Era de tarde. La tormenta había parado.
Haruki dormía a su lado. Envuelto en una manta tejida por la señora Ito.
En una mesita: pan, té, y un papel.
_Descansa. Yo cuido al niño. Eres fuerte, Nia Sato._
_- Sra. Ito_
Nia tocó la carita de Haruki. Le contó los dedos. Diez.
Le besó la frente.
"Tu papá viene" susurró. "Te lo prometo. Tu papá viene."
Afuera, Windsor olía a lluvia limpia.
Adentro, por primera vez en mucho tiempo, había un Sato en el mundo.