*Septiembre de 1946. Windsor, Ontario.*
Daiki llegó con los zapatos rotos y la caja de cartas bajo el brazo.
Cruzó la frontera en un camión de verduras. Sin papeles, con miedo, con el nombre de Nia en la boca.
"¿Nia Johnson?" preguntaba en la estación. "¿Nia Sato?"
Nadie.
Fue a la tienda de la señora Ito. La puerta estaba cerrada. Un letrero: _Me mudé. Gracias._
El corazón se le cayó. _Llegué tarde._
Se sentó en la banqueta. Sacó la foto. La de la boda. Ruth, Samuel, él y Nia.
"La perdí" susurró. "Otra vez."
Una mano vieja le tocó el hombro.
"¿Buscas a alguien, hijo?"
Era ella. La señora Ito. Con bolsas del mercado.
Daiki se levantó de golpe. "¡Señora! ¡Soy Daiki! ¡Hermano de Hana! ¡Busco a Nia! ¡A Nia Sato y a su bebé!"
La señora Ito lo miró. De arriba a abajo. Flaco. Ojeras. Pero con los mismos ojos de Hana.
"Ya me imaginaba" dijo. "Entra. Toma té."
Adentro, con las manos temblando, Daiki le contó todo. El campo. La carta. La promesa.
La señora Ito escuchaba y asentía.
Cuando terminó, fue a una gaveta. Sacó una foto.
Nia. Sentada en una mecedora. Con un bebé en brazos.
Nia se veía cansada pero en paz. El bebé tenía el pelo negro y dormía.
Atrás, una casita chica con cortinas blancas.
A Daiki se le rompió la voz. "¿Es... es él?"
"Haruki Sato" dijo la señora Ito. "Nació en julio. En plena tormenta. Su mamá es de hierro."
Le dio la foto a Daiki. Y un papel con una dirección.
"Calle Wyandotte 312. Piso de arriba. Trabaja en la oficina de la fábrica de ropa. Le dieron el puesto por su título de la universidad. Es secretaria. Gana bien."
La señora Ito le apretó la mano. "Se mudaron hace dos meses. Por algo mejor. Pero te estuvo esperando, hijo."
Daiki no podía hablar. Solo miraba la foto. Una y otra vez.
Nia. Con su hijo. Con su apellido.
"Gracias" susurró. "Gracias."
Salió. Con la foto en una mano y la dirección en la otra.
La tarde caía en Windsor. Hacía frío.
Caminó 12 cuadras.
Se paró frente a un edificio de ladrillo. Segundo piso. Una ventana con una planta.
Respiró hondo. Subió las escaleras.
Levantó la mano para tocar la puerta.
Y se quedó ahí. Con el corazón golpeándole el pecho.
Después de 2 años. Después de campos, cartas, y una tormenta.
_Johnson & Sato._