Cartas al otro lado del alambre

Capítulo 22

*Octubre de 1946. Windsor, Ontario. Dos semanas después del reencuentro.*

La casita de Wyandotte olía diferente. Ya no olía a espera. Olía a café en la mañana, a ropa limpia, a Haruki.

Daiki consiguió trabajo en el muelle. Cargando cajas. De día.
Nia seguía en la fábrica de ropa. De tarde.
Entre turnos se turnaban a Haruki. La señora Ito les cuidaba al niño dos veces por semana y les cobraba "con abrazos".

Una noche, lavando los platos, Daiki dijo:
"Quiero casarme contigo. Bien. Sin apurarnos. Sin escondernos."
Nia se secó las manos. "¿Aquí? ¿En Canadá?"
"Aquí" dijo él. "Donde nadie nos puede decir que no."

*La boda. 9 de Noviembre de 1946*

No hubo iglesia grande. No hubo vestido blanco.
Hubo la sala de la señora Ito. 8 sillas. Una mesa con mantel. Flores del mercado que costaron 50 centavos.

Nia se puso su mejor vestido. Azul. El que usó en la fábrica. Lo arregló ella misma.
Daiki se puso camisa limpia y el saco prestado del esposo de la señora Ito.
Haruki tenía 4 meses y un moñito rojo que le hizo Nia.

El juez de paz era un señor bajito que hablaba rápido.
"¿Nia Johnson, aceptas a Daiki Sato?"
"Sí."
"¿Daiki Sato, aceptas a Nia Johnson?"
"Sí."

Anillos no tenían. Así que usaron el hilo rojo otra vez. Amarrado flojo en el dedo.
"Los declaro marido y mujer."

No hubo aplausos fuertes. Hubo la señora Ito llorando. Hubo té. Hubo pan dulce.
Hubo Daiki besando a Nia despacito, con Haruki dormido entre los dos.

Esa noche, después de acostar al bebé, se sentaron en el piso.
"Johnson & Sato" dijo Nia, apoyando la cabeza en su hombro. "Ahora sí es real."
"Ahora sí" contestó Daiki. Y le besó la frente.

*Las cartas. La misma semana.*

Nia se sentó a escribir dos noches seguidas. Con Haruki en el regazo.

*Primera carta. Para Ruth:*

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_Querida Señora Ruth,_
_No sé si esta carta le llegue. Pero tenía que decírselo._
_Me casé. Con Daiki. En Canadá. El 9 de noviembre._
_Tengo un hijo. Se llama Haruki Sato. Tiene su pelo y sus ojos de Daiki._
_Estamos bien. Estamos libres. Estamos juntos._
_Gracias por la radio. Gracias por defenderme. Gracias por creer en nosotros._
_Si algún día quiere venir a conocernos, aquí tiene una casa._
_Con todo mi amor,_
_Nia Sato_
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*Segunda carta. Para Samuel:*

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_Samuel,_
_Señor Samuel._
_Lo logramos. Daiki y yo estamos juntos. Casados._
_Haruki nació en julio. Es hermoso y grita mucho cuando se enojas._
_Trabajo en una fábrica. Daiki en el muelle. Ahorramos para poner una tienda._
_Johnson & Sato. Como siempre dijimos._
_Perdóname por irme sin despedirme. Tenía miedo.
Escríbeme. Dime que estás bien._
_Te quiero,_
_Tu querida Nia_
---

Las echaron al correo el mismo día. Con la foto de la boda. Los tres, con el hilo rojo.

*Johnson & Sato. La tienda. Enero de 1947*

Ahorraron 6 meses. 340 dólares.
Alquilaron un local chico en la calle Ouellette. Antes fue una mercería.

Pintaron las paredes ellos dos. Colgaron un letrero que hizo Daiki con madera:
*JOHNSON & SATO - ARREGLOS Y VESTIDOS A LA MEDIDA*

Nia cortaba y cosía. Tenía manos de oro. Las señoras de Windsor empezaron a llegar.
Daiki atendía, entregaba, y en las noches hacía los ruedos.

Un día llegó una clienta y preguntó: "¿De quién es el apellido?"
Nia y Daiki se miraron.
"Solo Sato" dijo Nia. Sin dudar. "Para que no haya confusión. Para que Haruki sepa de dónde viene. Yo suelto Johnson. Me quedo con Sato."

Daiki le apretó la mano por debajo del mostrador.
Esa noche cambiaron el letrero. *SATO - ARREGLOS Y VESTIDOS*

La tienda creció lento. Pero creció.
Pagaban la renta. Comían tres veces. Tenían una cama nueva.

*Un año después. Diciembre de 1947*

Era invierno otra vez. La tienda cerrada por vacaciones.
Nia estaba en la cocina, con náuseas. Las mismas de hace dos años.

Se quedó parada frente al lavabo.
Daiki entró. "¿Estás bien?"
Nia se giró. Con una sonrisa llorosa. "Daiki... creo que viene otro Sato."

Daiki la abrazó. Fuerte. "¿Estás segura?"
"Segura" dijo Nia. "Y esta vez vas a estar tú. En la tormenta. En todo."

Haruki, que ya caminaba, se les pegó a las piernas. "¿Bebé?"
"Sí, mi amor" dijo Nia, cargándolo. "Vas a tener un hermanito. O hermanita."

Esa noche no durmieron. Hablaron. De nombres. De la tienda. De Canadá.
De lo lejos que habían llegado.

Nia apoyó la mano en su vientre. Todavía plano.
Y por primera vez en años, no tenía miedo.
Tenía a Daiki. Tenía a Haruki. Tenía una tienda con su apellido.
Tenía una promesa cumplida.




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