Te quería porque me dabas atención, amor, se te notaba el interés; no más que el mío hacia tí pero supuse que más adelante lo ibas a sentir. Supongo que no se me dan bien eso de suponer cosas, esas suposiciones se fueron al carajo con el pasar de los días; que conste que te lo repetía pero igual sabía que las promesas no valían.
Te distancias de mí como si fuera la peste, no lo sé; nunca he sabido como piensas o que ronda en tu cabeza porque nunca me has contado lo que sientes.
Me duele decirlo pero no me aportas nada, ni cariño, ni atención, ni interés de ningún tipo, nada económico que nunca te pediría la verdad y mucho menos el amor que quisiera que sintieras por mí.
Quizá te gusto sí, pero no lo suficiente como para qué valga la pena; te entiendo de verdad; quizá solo deseas esa parte coqueta de mi, esa que solo sirve para ser deseada más no amada.
Tal parece que estoy condenada a ser siempre deseada y nunca amada; te aseguro que si luego de mi encuentras a alguien más si es que no la tienes ya, la sabrás valorar ya verás.
Te amo pero no más de lo que me amo a mí y estoy consciente de lo que merezco de verdad.
Duele escribirlo pero me dolería más no decirlo y aguantar tus desplantes.
No hay excusa que valga y lo sabes y de verdad que lo tengo claro y es que no te gusto tanto como para arriesgarte a amar o que sé yo, lo que sea que sientas.
Se que es muy poco lo que dirás pero me da igual (digamos que si para no llorar más) porque si, todo lo mínimo que haces sin pensar me duele hasta llorar.