Cartas Para Louise (editando)

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18-11-2025

Madrid.

Querida Louise:

Hoy encontré algo que creía haber perdido.

No era nada importante.

O, al menos, eso pensé cuando lo vi.

Estaba buscando unos documentos en uno de los cajones de mi habitación cuando encontré una caja que llevaba bastante tiempo sin abrir. Ni siquiera recordaba haberla guardado ahí.

Al principio pensé en dejarla donde estaba.

Tenía cosas pendientes y, sinceramente, no me apetecía ponerme a revisar recuerdos. Últimamente intento evitar esas cosas. No siempre funciona, pero lo intento.

Aun así, abrí la caja.

Había algunas fotografías, papeles viejos y un par de cosas que ya ni siquiera recordaba.

Y entonces te encontré.

Bueno, no a ti exactamente.

Encontré una fotografía nuestra.

Estabas mirando hacia otro lado, riéndote de algo que no recuerdo. Yo aparecía a tu lado, con una expresión bastante ridícula, aunque estoy casi seguro de que en aquel momento me creía muy gracioso.

Me quedé mirándola un rato.

Después me reí.

No sé por qué. Supongo que me hizo gracia vernos así, tan despreocupados, como si no tuviéramos ni idea de lo que terminaría pasando.

O quizá sí lo sabía y simplemente no quería pensarlo.

No lo sé.

Lo curioso es que no recordaba esa fotografía, pero sí recordé el día en que la tomamos.

Habíamos salido sin ningún plan en particular. Tú querías ir a un sitio y yo insistía en que conocía un camino más corto.

Por supuesto, terminamos dando una vuelta enorme.

Todavía recuerdo cómo me mirabas mientras intentaba justificarme.

Me dijiste que no volviera a elegir la ruta.

Creo que tenías razón.

Al final acabamos sentados en algún sitio, cansados de caminar, y empezaste a hablarme de cosas que querías hacer algún día.

No recuerdo todo lo que dijiste. Me gustaría decirte que sí, pero sería mentira.

Sin embargo, recuerdo que hablabas con tanta ilusión que terminé escuchándote más de lo que pensaba.

Me gustaba eso de ti.

La manera en que podías hablar de algo que todavía no existía como si ya estuvieras un poquito más cerca de conseguirlo.

Yo no era así.

Siempre estaba pensando en lo que podía salir mal, en lo que tenía que hacer, en lo que esperaban los demás.

Tú, en cambio, parecías encontrar motivos para ilusionarte incluso cuando no tenías ninguna garantía de que las cosas salieran bien.

A veces me pregunto si todavía eres así.

Si sigues haciendo planes aunque no sepas qué va a pasar mañana.

Espero que sí.

Aunque también me pregunto si yo tuve algo que ver con que dejaras de hacerlo.

No sé si alguna vez pensaste en eso, pero hay cosas que una persona puede cambiar en otra sin darse cuenta. No necesariamente porque quiera hacer daño, sino porque no sabe cómo cuidar lo que tiene.

No estoy diciendo que todo lo que pasó fuera culpa mía.

Supongo que sería demasiado fácil resumirlo de esa manera.

Pero sí sé que hubo momentos en los que pude haber hecho las cosas de otra forma.

Y no lo hice.

Después de encontrar la fotografía, pensé en guardarla otra vez.

De hecho, lo hice.

La metí en la caja, cerré la tapa y la dejé en el cajón.

Pero unos minutos después volví a sacarla.

No sé qué esperaba encontrar al mirarla por segunda vez.

Quizá alguna respuesta.

Una señal de que lo nuestro no había sido tan bonito como lo recordaba. Algo que me permitiera pensar que, al final, separarnos era inevitable.

Pero no encontré nada de eso.

Solo estábamos tú y yo.

Y eso lo hizo un poco más difícil.

Porque es mucho más sencillo aceptar una pérdida cuando puedes convencerte de que las cosas nunca fueron tan buenas.

Lo complicado es recordar que sí lo fueron.

Que hubo días en los que no necesitaba pensar demasiado en nada porque estabas conmigo.

Que podía contarte cualquier tontería y terminar riéndome contigo.

Que, durante un tiempo, llegué a creer que algunas cosas no iban a cambiar.

Supongo que me equivoqué.

Esta noche he pensado en escribirte algo distinto.

No una carta para pedirte perdón ni para explicarte por qué me fui.

Solo quería contarte lo de la fotografía.

Me habría gustado enviártela y preguntarte si la recordabas.

Quizá te habrías reído de mi cara.

Quizá me habrías dicho que todavía tenías una copia.

O quizá habrías tardado horas en responder, sin saber qué decirme.

No tengo manera de saberlo.

Y creo que esa es una de las cosas más difíciles de todo esto: ya no sé qué harías.

Antes podía imaginar tu respuesta incluso antes de terminar de contarte algo.

Ahora tengo que conformarme con inventarla.

No es lo mismo.

Hoy he guardado la fotografía en un lugar diferente.

No sé si ha sido una buena idea. Tal vez mañana me arrepienta y vuelva a meterla en la caja, donde no tenga que verla cada vez que abra el cajón.

Pero esta noche no he querido hacerlo.

La he dejado sobre la mesa, junto a estas cartas.

No sé cuánto tiempo permanecerá ahí.

Solo sé que, por primera vez en mucho tiempo, he podido mirarla sin preguntarme inmediatamente qué habría pasado si me hubiera quedado.

No significa que haya dejado de hacerlo.

Todavía me lo pregunto.

Pero hoy, durante unos minutos, he conseguido recordar algo más que el final.

Y supongo que eso también cuenta.

No sé si algún día volveremos a hablar, Louise.

Tampoco sé si, cuando llegue ese momento, seguiré teniendo tantas cosas que decirte.

Lo único que sé es que todavía hay recuerdos que me hacen sonreír antes de que pueda evitarlo.

Este ha sido uno de ellos.

Ojalá tú también conserves alguno.

No necesariamente de mí.

Solo de aquellos días en los que eras feliz.

Buenas noches, Louise.



#352 en Fanfic

En el texto hay: amor tristeza drama

Editado: 13.10.2026

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