Code Fénix Maximum

CAPÍTULO 255: El filo de la Katana

CAPÍTULO 255: El filo de la Katana

El frío de Berlín mordía la piel.

Kurfürstendamm permanecía casi desierta a esas horas. Las luces de neón coloreaban el asfalto húmedo mientras el eco lejano de la ciudad parecía pertenecer a otro mundo.

Fénix y Xavier corrían.

Respiraciones pesadas.

Pulso acelerado.

Adrenalina.

Finalmente se detuvieron junto a la pared lateral de un edificio comercial abandonado.

Xavier se apoyó contra el muro intentando recuperar aire.

Fénix permaneció ligeramente encorvado, observando la calle vacía mientras encendía otro cigarrillo con movimientos mecánicos.

Silencio.

Solo respiraciones agitadas.

Solo tensión.

Xavier rompió primero el momento.

—¿Cómo demonios vamos a enfrentar a esos tipos?

Su voz traicionaba ansiedad.

Miedo.

Confusión.

Buscaba un plan.

Una estrategia.

Cualquier cosa.

Fénix exhaló humo lentamente.

Sus ojos permanecían perdidos en la oscuridad.

—Sobrevivir.

Xavier lo miró incrédulo.

—¿Eso es todo?

Fénix no respondió enseguida.

La nicotina ardía lentamente entre sus dedos.

—No es suficiente, Fénix.

Su tono subió ligeramente.

—No podemos limitarnos a correr. Ellos tienen siglos de experiencia, habilidades absurdas... nosotros apenas tenemos armas y suerte.

Fénix dejó escapar un pequeño gruñido cansado.

Desenfundó su Wildey Survivor con naturalidad.

El metal reflejó brevemente la luz de un cartel luminoso cercano.

—Lo sé.

Giró ligeramente el arma mientras revisaba el entorno.

—Pero he sobrevivido a cosas peores.

Hizo una pausa.

—Mucho peores.

Entonces ocurrió.

Un sonido suave.

Pasos.

Controlados.

Medidos.

Sin intención de ocultarse.

Fénix lo detectó inmediatamente.

No giró.

No todavía.

Su dedo se tensó cerca del gatillo.

El olor metálico del acero llegó antes que la voz.

Katana.

Perfectamente afilada.

Y luego…

una voz tranquila rompió el silencio.

—Fénix Roger.

Calmada.

Profunda.

Extrañamente respetuosa.

—Es un honor finalmente conocerte.

Xavier sintió cómo un escalofrío le atravesaba la espalda.

Fénix cerró los ojos un instante mientras exhalaba humo.

Ni siquiera necesitaba mirar.

Musashi.

Claro que era él.

Se tomó unos segundos deliberadamente antes de girarse.

Musashi permanecía inmóvil bajo las luces urbanas.

Elegante.

Sereno.

La katana descansaba a su costado.

Su postura era perfecta.

Demasiado perfecta.

No parecía un asesino.

Parecía una ceremonia esperando comenzar.

El vampiro realizó una leve reverencia.

Pequeña.

Precisa.

Tradicional.

—No acostumbro perseguir enemigos como un animal.

Su voz mantenía aquella tranquilidad incómoda.

—Prefiero enfrentar a mis oponentes con respeto.

Como dicta el bushidō.

Fénix sostuvo el cigarrillo entre los labios.

Una sonrisa torcida apareció en su rostro.

—¿Qué sigue?

¿Una charla filosófica antes del homicidio?

Levantó la Wildey y apuntó directamente al pecho del vampiro.

Musashi ni siquiera pestañeó.

—No vine a sermonearte.

Solo a darte un cierre digno de un guerrero.

Su mirada permanecía fija sobre Fénix.

Inmutable.

—Un guerrero reconoce cuándo una batalla ya comenzó.

Puedes disparar si lo deseas.

No cambiará el resultado.

Fénix disparó.

Sin dudar.

Tres detonaciones brutales sacudieron la avenida.

BOOM.

BOOM.

BOOM.

Las balas de plata atravesaron el aire directo hacia el pecho del vampiro.

Y entonces…

lo imposible.

Un destello metálico.

Un movimiento invisible.

La katana abandonó la funda.

Tres cortes.

Demasiado rápidos para el ojo humano.

Las balas se partieron en pleno vuelo.

Fragmentos de metal cayeron humeando sobre el pavimento.

Silencio.

Xavier quedó congelado.

Fénix permaneció inmóvil unos segundos.

Procesando.

Su cigarro seguía encendido entre sus labios.

—…¿Qué demonios?

Musashi giró lentamente la katana antes de volver a enfundarla.

Como si nada hubiera ocurrido.

—Balas.

Velocidad.

Potencia.

Herramientas útiles.

Pero insuficientes.

Sus ojos oscuros se clavaron en Fénix.

—Lo que viene requerirá mucho más que eso.

Prepárate.

Te enfrentaré como corresponde.

Pero si dudas...

solo una vez…

morirás.

El aire parecía haberse vuelto más pesado.

Xavier apenas podía comprender lo que acababa de presenciar.

Aquello no tenía sentido.

Nadie cortaba balas.

Nadie.

Fénix volvió a levantar el arma.

Más rápido esta vez.

Más agresivo.

Pero Musashi desapareció.

Simplemente…

desapareció.

Un borrón.

Un destello.

Velocidad monstruosa.

Fénix apenas alcanzó a reaccionar.

La katana brilló.

Un corte limpio atravesó la Wildey Survivor.

CLANG.

El arma se partió en dos mitades perfectas.

Metal roto.

Pedazos cayendo contra el asfalto.

Fénix retiró la mano apenas a tiempo.

Un segundo más lento…

y habría perdido los dedos.

La mitad destrozada del arma golpeó el suelo.

Musashi permanecía ya varios metros adelante.

Calmado.

Intocable.

—Podrías haber muerto.

Su voz seguía siendo insultantemente tranquila.

—Tu fuerza es impresionante.

Pero la experiencia existe por una razón.

Y volvió a moverse.

Demasiado rápido.

Dos destellos cruzaron el aire en forma de X.

Fénix sintió el dolor antes de comprender el ataque.

Dos cortes profundos se abrieron violentamente sobre su rostro.




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