Code Fénix Maximum

CAPÍTULO 262: Enfrentamiento final

CAPÍTULO 262: Enfrentamiento final

El acero de la katana chirriaba una y otra vez contra la piel de Boaz.

Dentro del granero, el sonido metálico se mezclaba con los jadeos agotados de Xavier y el crujido constante de la vieja estructura.

Corte.

Otro corte.

Otro más.

Inútiles.

Boaz esquivaba los ataques con una tranquilidad insultante, desviando la hoja con los antebrazos o moviendo apenas el cuerpo, como si aquello no fuera una pelea a muerte, sino un simple juego para matar el aburrimiento.

Una sonrisa cruel permanecía clavada en su rostro.

—Vamos… ¿eso es todo? —se burló Boaz, inclinando ligeramente la cabeza mientras evitaba otro tajo por centímetros—. Esperaba más.

—¡Maldita sea!

Xavier lanzó un nuevo ataque, desesperado.

La katana silbó en el aire.

Falló otra vez.

—¡FÉNIX! —rugió—. ¡Levántate de una puta vez!

Pero Fénix seguía inmóvil.

Tendido entre polvo, sangre y madera rota.

Su cuerpo simplemente… no respondía.

Cada músculo parecía aplastado.

Cada respiración ardía.

BOOM.

Un golpe brutal sacudió el granero.

Xavier salió despedido contra una columna.

La katana colgaba débilmente de su mano.

Apenas podía mantenerse de pie.

Boaz avanzó hacia él lentamente.

Disfrutándolo.

—Mírate… —dijo con una sonrisa torcida—. Qué decepción.

Levantó el brazo.

Preparando el golpe final.

Entonces—

—¡BOAZ!

La voz rasposa atravesó el granero.

El vampiro se giró.

Fénix estaba de pie.

Tambaleándose.

Cubierto de sangre.

Respirando como si cada inhalación fuera una pelea aparte.

Pero de pie.

Boaz sonrió.

—Oh… míralo. El héroe volvió a levantarse.

Fénix escupió sangre hacia un lado.

Luego empezó a caminar.

Paso lento.

Doloroso.

Imparable.

Recogió su escopeta del suelo.

La sostuvo con su mano.

Su sonrisa torcida apareció lentamente.

—Sabes algo, Boaz…

Tosió.

—Si alguien te dice que no eres el más inteligente del grupo… no te ofendas.

Boaz soltó una carcajada.

—¿Eso era un insulto?

—No.

Fénix levantó la escopeta.

—Era un diagnóstico.

BOOM.

El disparo resonó dentro del granero.

La bala no fue hacia Boaz.

Se incrustó arriba.

Directamente en una vieja viga del techo.

Silencio.

Boaz lo miró.

Luego empezó a reírse.

Fuerte.

Cruel.

Descontroladamente.

—¿Eso era tu gran plan? ¡Patético!

CRACK.

La carcajada murió a medias.

La madera gimió.

La viga se partió.

Un segundo después…

el techo entero colapsó.

El mundo explotó en polvo, fuego, madera y hierro.

Toneladas de escombros se desplomaron sobre ellos.

El granero desapareció bajo su propio cadáver estructural.

Oscuridad.

Ruido.

Impacto.

Y luego…

nada.

Horas después.

Un sonido ahogado.

Madera moviéndose.

Fénix abrió lentamente los ojos.

Dolor.

Muchísimo dolor.

Apartó un tablón de encima.

Tosió polvo.

A unos metros…

Xavier también comenzaba a incorporarse.

Cubierto de tierra.

Hecho pedazos pero vivo.

Sus miradas se cruzaron.

Una sonrisa agotada apareció en el rostro de Fénix.

—Parece… que funcionó.

Xavier soltó una risa seca.

—Sí…

Miró alrededor.

—O eso quiero creer.

Y entonces—

FWOOOSH.

Una corriente de aire brutal atravesó los escombros.

Algo se movía debajo.

Algo enorme.

Los restos del granero explotaron hacia afuera.

Boaz emergió.

Dos gigantescas alas negras se desplegaron detrás de él.

Sombras vivientes.

Ojos rojos.

Furia pura.

—No… —susurró Xavier.

Boaz desapareció a una velocidad imposible.

Y apareció justo frente a Fénix.

Lo atrapó por la cintura.

Lo levantó del suelo.

y comenzó la paliza.

Un puñetazo.

Otro.

Otro.

Otro.

Cada impacto sonaba como huesos rompiéndose.

La escopeta cayó entre los escombros.

Fénix apenas seguía consciente.

Boaz lo arrojó brutalmente contra el suelo.

CRASH.

Luego aterrizó frente a él.

Calmado.

Demasiado calmado.

agarrándolo del cuello.

Sus dedos comenzaron a hundirse.

—Se acabó, Fénix.

La presión aumentó.

El aire desapareció.

La visión empezó a oscurecerse.

—Vas a morir sabiendo que fallaste.

Fénix forcejeó.

Inútil.

Las fuerzas se le escapaban.

Todo se volvía negro.

Parecía el final.

Pero Boaz olvidó algo.

A alguien.

—¡HEY, BASTARDO!

Boaz giró apenas la cabeza.

Demasiado tarde.

Xavier estaba de pie.

Sosteniendo la escopeta.

Apuntando.

Sin temblar.

BOOM.

La bala bendecida atravesó la espalda de Boaz.

Directa al corazón.

El vampiro soltó a Fénix.

Retrocedió tambaleándose.

Miró hacia abajo.

Sangre.

Sintió Confusión Y rabia.

Pura rabia.

Su cuerpo comenzó a vibrar violentamente.

—Malditos…

Su piel empezó a agrietarse.

Las alas negras se deshicieron primero.

Luego la carne.

Luego los huesos.

—…malditos sean los dos…

El viento atrapó las cenizas.

Y Boaz…

simplemente se evaporo.

Y un silencio se genero.

Fénix tosió violentamente.

Una mano en el cuello.

Respirando como si hubiera vuelto del infierno.

Xavier corrió hacia él y lo ayudó a ponerse de pie.

—Ahora sí.

Sonrió cansadamente.

—Hemos ganado.

Fénix observó el lugar vacío donde Boaz había muerto.

El viento arrastraba los últimos restos de ceniza.

Esta vez…

parecía definitivo.

Una sonrisa agotada apareció en su rostro.




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