CÓdigo Rofreya: Los 4 Herederos

CAPÍTULO 11 EL PRECIO DE LA JUSTICIA

La fuente seca se convirtió en una trampa.

El sonido de las botas no era de un batallón. Eran cientos, Seraphine los había sentido en cuanto pisaron el Valle de Lamentos.

— ¡AHÍ ESTÁN! ¡LOS INTRUSOS! — gritó el comandante.

50 soldados de armadura negra los rodearon con lanzas de fuego.

Los cuatro herederos se pusieron espalda con espalda.

— Ok, plan — dijo Ezrion temblando — ¿Alguien tiene un plan? Porque yo solo sé abrir portales y ahora mismo estoy demasiado nervioso para no mandarnos al baño de Seraphine.

— Yo tengo uno — dijo Thaelor y levantó las manos — ¡Nos defendemos!

El primer soldado lanzó fuego, Thaelor gritó y su campo magnético azul explotó, gigante, no solo los cubrió a los cuatro, sino que rebotó el fuego de vuelta y los soldados salieron volando.

— ¡WOAH! ¡Soy un asombroso escudo con patas! — gritó Thaelor emocionado.

Nova cerró los ojos y por primera vez no vio el futuro, lo usó, vió un segundo adelante dónde iban a atacar— ¡Ezrion, a tu izquierda! ¡Aelira, agáchate!

Ezrion ya no se mareaba, abrió dos portales pequeños con las manos, un soldado le lanzó una lanza, entró por un portal y salió por el otro, golpeando a su propio compañero.

— ¡OK ESO FUE INCREÍBLE! ¡Soy útil! — gritó Ezrion.

Aelira no peleaba, gritaba pero, su grito era poder. Puso sus manos en la tierra y toda la tristeza que había escuchado de los esclavos la convirtió en una onda dorada que hizo que los soldados se taparan los oídos, perturbados por el llanto fuerte, sintiendo todo el dolor que habían causado.

— ¡Eso es por hacer que pidan limosna en su propia casa! — agregó Aelira.

En 3 minutos, 50 soldados estaban en el suelo, desmayados.

Los cuatro respiraban agitados, brillando.

— Lo hicimos... — dijo Nova

— Somos oficialmente peligrosos — dijo Ezrion, y abrazó a Nova por detrás, aún protegiéndola — ¿Viste como te protegí? ¿Viste? 10 de 10 mi protección, ¿verdad?

Nova se rió — 11 de 10, pero me estabas aplastando el pulmón.

Salieron corriendo de la plaza, sabían que vendrían más, se escondieron en una casa abandonada, lejos del Castillo Negro que se veía al fondo, enorme, hecho de piedra negra que tragaba la luz. Ahí tenían a todos.

Y fue ahí donde Aelira se llevó las manos a la cabeza.

— ¡Mamá! — gritó.

Había sentido a su mamá, la guardiana de la mente había intentado hablarle por telepatía pero, no alcanzó.

Mientras tanto en el CASTILLO NEGRO

Los cuatro guardianes no tuvieron suerte.

Seraphine los esperaba sentada en su trono, era una mujer muy hermosa, era la mujer más preciosa de toda Rofreya y del universo en sí, cautivaba a los hombres con su belleza y los sometía a sus deseos, su cabello blanco, lacio y largo pero estaba llena de odio y maldad.

— Por fin — dijo con una sonrisa fría y ojos de odio— Los cuatro héroes de Rofreya, los que destruyeron mi mundo.

Los guardianes estaban de rodillas, encadenados con cadenas de espinas cuyas espinas estaban clavadas a sus carnes lo cual sangraban.

— Seraphine, no tienes que hacer esto — dijo el guardián de la fuerza ,papá de Thaelor.

— ¡CLARO QUE TENGO QUE HACERLO! — gritó ella y se levantó — ¡Me quitaron todo! ¡Les quitaré lo más preciado que tienen! ¡SUS HIJOS! Ya los sentí, están aquí y van a morir como murió el mío.

— Tu reino era una perdición, Seraphine — dijo el guardián de los caminos, papá de Ezrion, sin miedo — Era hechicería mala. Tu gente hacía sacrificios, había libertinaje, violaban, robaban. Eran una mala influencia y Rofreya siempre ha sido la líder del orden, si no los detenía, iban a infectar a todas las naciones.

— ¿Y saben qué? — continuó el papá de Thaelor — Esas naciones ya no existen porque tú acabaste con todo por venganza y odio, nosotros destruimos una ciudad podrida, tú destruiste cinco naciones inocentes.

Seraphine tembló y por primera vez, lloró pero de rabia.

— ¡NO ERA LA MANERA! — lloró a gritos — ¡Había niños!. Había ancianos que no podían defenderse, mataron a mi madre, a mi esposo y a mí hijo, MI BEBÉ TENÍA 2 AÑOS! ¡¿QUÉ CULPA TENÍA ÉL?

El silencio fue horrible.

La mamá de Aelira, la guardiana de la mente, habló bajito, con pena:— Seraphine...

— ¡No me tengas lástima!

— Esa gente murió por defender a esa nación podrida — dijo la mamá de Nova, duro— El que defiende lo malo, también es malo. Y los niños... los niños fueron víctimas de sus propios padres que los entregaron a un sistema torcido, los usaron como escudos, eso no fue culpa de nosotros, fue culpa de tu rey y tuya por no dejar que salieran de la ciudad.

Seraphine se quedó muda, con la mano en la boca, llorando.

Fue en ese segundo que la mamá de Aelira intentó algo, cerró los ojos y trató de mandar un mensaje telepático: _¡Aelira, no vengas al castillo! ¡Es una trampa! ¡Seraphi...!_

Seraphine leyó su mente al instante.

— ¡¿CREES QUE SOY ESTÚPIDA?! — ¡PUM! Le dio un golpe de energía negra en la cabeza a la guardiana, la mamá de Aelira cayó desmayada, sangrando.

— ¡SILEN! — gritaron los otros tres.

— Llévenselos a la celda de fuego — ordenó Seraphine fría — Que vean desde ahí como mato a sus queridos hijos.

Los arrastraron a una celda rodeada de un círculo de fuego que quemaba sin tocar, con 20 soldados afuera.

DE VUELTA CON LOS HEREDEROS

En la casa abandonada, Aelira gritó y se desmayó por un segundo. Thaelor la atrapó.

— ¡Aelira! ¿Qué viste?

— Mi mamá... — dijo Aelira pálida — Intentó hablarme... Seraphine... Seraphine la golpeó... Los tienen, a los cuatro. Están prisioneros en el Castillo Negro y la directora también.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.