CÓdigo Rofreya: Los 4 Herederos

CAPÍTULO 12 CELDA FRÍA

Los 4 estaban sentados juntos en una piedra gigante que a su vez los ocultaba, desde ahí se veía el Castillo Negro a lo lejos, escupiendo humo morado llevaban horas ahí.

—Tenemos que entrar, nuestros papás se están muriendo— expresó Nova

— ¿Y que tal si yo entro rompiendo el muro directo?— preguntó Thaelor

— ¿Y si nos ven los mil soldados? — preguntó Aelira

— Pues peleamos con ellos — respondió Thaelor nuevamente

— Yo puedo abrir un portal hasta el trono de Seraphine y le caemos encima, boomm ¡Sorpresa!

— Ezrion, tu portal no me convence — dijo Nova

Ningún plan concordaba, nunca se ponían de acuerdo, uno quería fuerza, otro magia y así sucesivamente.

En eso escucharon un carro.

Era una patrulla, 4 soldados de Seraphine que se dirigían hacia el castillo negro porque ya habían terminado su labor. Venían cansados, con un auto negro grande, de esos que flotaban un poco sobre la tierra, riéndose.

Thaelor se levantó de la piedra— Ahí está nuestro plan, les invadimos la patrulla y tomamos el auto para ir hacia el castillo, con el auto entramos más rápido y nadie sospecha.

Los otros tres se miraron y asintieron, era lo único en lo que estaban de acuerdo.

Atacaron.

Ezrion abrió un portal frente al auto y el auto se frenó en seco, los 4 soldados se bajaron confundidos.

Thaelor fue el primero, con un golpe limpio a uno en el cuello, lo dejó inconsciente, Aelira corrió y con su codo le pegó a otro en la cara, Nova se tiró al piso, barrió a dos con las piernas y Ezrion cerró un portal sobre la cabeza de otro y lo noqueó.

En menos de un minuto, cada uno de ellos quedó inconsciente en el suelo.

Thaelor respiró y dijo— Ahora tomen el camuflaje de los soldados y así nos filtramos dentro del castillo y rescatamos a nuestros papás y a la directora y juntos derrotamos a Seraphine.

Se pusieron los uniformes. Camuflaje negro con rojo, cascos completos y máscaras que solo dejaban ver los ojos, con eso, nadie los reconocería.

Se subieron al auto y manejaron hasta el castillo. Nadie los detuvo, el auto era de la patrulla, pasó directo.

Lo que no sabían era que Seraphine podía escuchar y ver todo en Rofreya. Por eso nunca nadie se atrevía a hablar mal de ella, porque ella era algo así como el ojo que todo lo ve que estaba en todos lados y todo lo escuchaba. El que se atreviera a conspirar contra ella, simplemente ella le mandaba un rayo que lo partía en dos, ella ya los había visto desde que estaban en la piedra, pero los dejó entrar. Quería jugar.

Ingresaron al castillo y con sus máscaras y cascos nadie los reconocía. Caminaron por pasillos oscuros llenos de soldados.

Buscaron el sótano, pero sus papás no estaban ahí. Solo había esclavos encadenados.

Siguieron caminando hasta que vieron una puerta brillante, blanca, que vibraba, la abrieron.

Adentro no había un cuarto, había un campo grande, como un coliseo interno y en el centro, estaban los 4 guardianes heridos, sofocados por el fuego que estaba a su alrededor. Era un círculo de fuego que los quemaba sin matarlos.

¡Mamá! — gritó Nova, pero con la máscara no se escuchó bien.

Thaelor y Ezrion intentaron cruzar el fuego para sacarlos.

Thaelor corrió y el fuego lo quemó y lo regresó, Ezrion abrió un portal para cruzar y el portal se derribó solo.

Habían cientos de soldados alrededor del campo, cuidando de los guardianes

Thaelor gritó con rabia— ¡Uno de nosotros debió tener el poder del agua! ¡El fuego se combate con agua! ¡Somos unos inútiles contra esto!

En ese momento fueron vistos por los soldados. Un soldado gritó— ¡INTRUSOS!

Y de inmediato empezaron a correr en círculos esquivando las flechas de fuego.

Thaelor con su poder, con solo mover sus manos, un campo invisible rebotaba las flechas, los devolvía hacia los soldados, Ezrion abría portales para huir y a la vez combatir, metía a un soldado en un portal y lo sacaba por otro contra la pared.

Finalmente el fuego se apagó de golpe y Aelira con Nova vieron la oportunidad de entrar al círculo y lo hicieron, corriendo hacía los guardianes Thaelor y Ezrion distraían.

Ya adentro, con sus papás, los guardianes les decían:

— ¡Huyan! ¡Seraphine sabía que llegarían aquí y los puede matar! ¡Váyanse!

Ellas mientras intentaban romper los candados que tenía la celda donde estaban los guardianes pero era en vano, puesto que eran candados tan fuertes que cada vez que lo intentaban abrir se cerraban más.

Todo quedó en silencio.

Apareció Seraphine.

Bajó flotando desde el techo del campo, y por primera vez la conocieron, vieron su belleza, su poder, su maldad una mujer alta, pelo blanco larguísimo, ojos morados que brillaban, vestido negro que parecía humo.

Y Seraphine empezó a burlarse de ellos, riéndose— Miren lo que trajo el viento. Cuatro niños jugando a ser soldados con ropa robada, que patéticos. ¿De verdad creyeron que con un casco me iban a engañar? Los vi desde la piedra. Escuché cada estupidez que dijeron.

Se acercó a cada uno.

Se acercó a Thaelor, le quitó el casco con un dedo y le tocó la cara, Thaelor sintió un calor raro, y como ella lo miraba como si se hubiese enamorado de él a primera vista, su corazón latía muy rápido, no podía moverse.

— Tú serías un buen rey a mi lado— dijo susurrándole al oído

Luego se acercó a Ezrion e hizo lo mismo, lo cortejó, le susurró al oído y Ezrion también quedó sorprendido provocando el deseo en ella.

Pero Seraphine les vio los ojos y luego vio sus corazones y se dio cuenta que sus corazones ya estaban ocupados.

Seraphine se rió más fuerte y miró a Nova y Aelira.

— ¡Ah! con razón, ya tienen dueñas. Dos niñas que creen que pueden pelear, manipuladoras del tiempo y la mente, que tierno—¡Llévenselos!

Fueron arrojados a una celda fría y oscura, lejos de ese campo. Los guardianes le pedían a Seraphine que no les hicieran daño mientras los soldados se los llevaban esposados con cadenas de espinas que les enterraban en las muñecas.




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