A medida que las páginas de Petricor iban cobrando vida, nuestro pequeño círculo de conspiradores tuvo que ampliarse... muy a mi pesar.
Cada capítulo que terminaba se lo enviaba a Manuel y a la única otra persona en todo el planeta que conocía nuestro pacto en ese momento: su mejor amigo y mano derecha. Para mí, él se convirtió de inmediato en mi «Archienemigo».
¿El motivo? Muy sencillo: no confiaba en esta escritora. Su postura era bastante escéptica: «¿Cómo demonios va a poder plasmar tu historia alguien que no ha vivido tu proceso?». Y a ver, por un lado, tengo que darle algo de razón; llevar una vida entera al papel no es soplar y hacer botellas. Pero si algo me caracteriza es que no me rindo jamás.
La complicidad que tengo con Manuel es inmensa. Si tengo que hacer preguntas incómodas, él me las responde sin filtros. Llegó un punto en el que el personaje dejó de ser "un personaje" para ser, literalmente, él. En los primeros capítulos Manuel estaba encantado, pero según avanzábamos, se quedaba con la boca abierta. Me decía que era imposible que yo supiera o describiera cosas que pasaron si yo no había estado allí. Llegó un momento en el que me adelantaba a sus propias reacciones. ¿Cómo es posible? No lo sé, pero captar su esencia innata hizo que llevarlo al papel fuera natural.
Al final, no sé si convenceré del todo a mi Archienemigo para que me dé una oportunidad de oro, pero sé que el primer capítulo —gracias a que Manuel me defendió con uñas y dientes— le "gustó". Lo pongo entre comillas porque sé que no admitiría la verdad a la primera de cambio... ¡Te vigilo, Archienemigo!
El gran viaje en el tiempo: De 2008 al S. XIX
Para proteger al máximo la identidad de los protagonistas reales, decidimos tomar una medida drástica: modificar la época. La historia transcurre en la realidad desde 2008 hasta el día de hoy, pero para la novela, la trasladamos por completo al siglo XIX.
No os imagináis el trabajazo que ha supuesto esa traducción temporal. Tuve que cambiar las pantallas de los móviles por cartas escritas a pluma, y los coches por coches de caballos. Obviamente, pido clemencia: no es un tratado de historia 100% riguroso (¡no me matéis cuando lo leáis!), pero he investigado todo lo posible para mantener la atmósfera real de la época. De hecho, encontré algunas maravillas históricas que he incluido en la trama... aunque eso será un secreto exclusivo para quienes adquieran el libro físico. Hay que destripar cosas, sí, pero los mejores secretos se guardan bajo llave.
Y hablando de secretos... Manuel tampoco los conoce todos.
Me parecía injusto sorprender al resto de lectores y no a él, que me ha confiado su vida. Así que, cuando le enviaba los borradores de los capítulos, ¡escondía y borraba esas partes! Me fascina jugar con su mente, picar su curiosidad y conseguir que se enganche a su propia historia.
Perdóname, Manuel: El pacto que tuve que romper
Hay algo por lo que sé que Manuel me va a querer matar, y tiene que ver con el giro dramático de la historia.
Habíamos acordado modificar pequeñas cosas del final para adaptarlo a las costumbres del siglo XIX. Pero cuando me senté a escribirlo... no pude. Me bloqueé por completo. Estuve semanas sin poder avanzar una sola línea porque sentía que no estaba siendo fiel a mí misma, y una escritora siempre debe guiarse por su corazón.
Desesperada, acudí a mi mejor amigo (que no conoce de nada a Manuel). Le conté absolutamente todo para desahogarme. Gracias a su apoyo y su consejo, logré romper el bloqueo.
Así que, Manuel... desde aquí te pido perdón. He roto uno de nuestros pactos sagrados y he escrito el giro tal y como ocurrió en la realidad. Creo firmemente que, tal y como está, va a encantar. Al fin y al cabo, la realidad siempre es más poderosa que cualquier cambio que intentemos inventar.
Confesiones en el búnker...
Hoy he soltado muchísima información confidencial, así que es vuestro turno:
¿Qué opináis de mi "Archienemigo"? ¿Creéis que acabará dándome su aprobación absoluta?
A los que escribís: ¿habéis tenido que romper algún pacto con vuestra musa o cambiar vuestros planes iniciales por fidelidad a vuestra propia voz?
¡Les leo en los comentarios mientras Manuel asimila todo esto! Nos vemos en el próximo capítulo.