Conociéndote Cuando Menos Lo Esperaba

C A P I T U L O 2

Mientras íbamos caminando bajo el puente para esperar que el semáforo peatonal se pusiera en verde, decidimos desviarnos del camino e ir a comer en la heladería Pops para matar el calor que hacía hoy. Mis amigos empezaron hablar de Alexander como profesor y que es imposible que alguien joven y sin estudios universitarios sea profesor. Luego les conté que nos habíamos hecho "amigos" (no sé si se podría decir así) me hicieron muchas preguntas, me quedé sin aliento y fui a pedir mi helado.

— ¡Buenas! Quisiera un helado de vainilla con gelatina, por favor.

— ¡Joisbell Francela! —da la vuelta mientras pronunció mi nombre con alegría y resultó ser Alexander

— ¿Qué haces aquí? —Dije muy sorprendida.

— ¿Qué más? ¡Trabajo aquí!

Se recuesta en el mostrador con una sonrisa mientras sostenía su cabeza con sus manos.

—Cómo te dije, me gusta conocer nuevas personas y no tener que ver las mismas personas de siempre, trabajo aquí para socializar con personas nuevas, como por ejemplo los clientes.

—Tal vez tengas razón.

—Tu pedido, Joisbell Francela —extiende el plato hondo con helado y gelatina.

— ¡Gracias! —le doy el dinero.

—Fue un placer y mira, así ganas dinero sin tener que estudiar de lunes a viernes.

—Estás loco, Alexander.

—Me lo dicen mucho, pero no dejes tus estudios —ordenó— yo no voy al colegio de lunes a viernes, pero no hagas lo mismo que yo, esa fue mi decisión.

Le sonreí y me fui a sentar con mis amigos. Alexander es la única persona que piensa diferente a los demás y todo. ¿Por qué me llamará por mis dos nombres? ¿No es más fácil que me llame con uno de los dos? Me gusta que siempre expresa una sonrisa, se sienten las buenas vibras positivas y alegres de él. Cuando llegué a mi casa, logre ver que estaba estacionado el auto de mi padre. Entre a mi casa y estaba él en el sillón con mi madre hablando de quien sabe qué, seguramente de mi o las cosas que faltan en la casa o deudas.

— ¡Hola papi! —Con una voz suave mientras lo abrazo y agacho mi cabeza.

— ¡Hola amor! —Besa mi cabeza— ¿Cómo le fue en el colegio?

— ¡Bien! —le sonreí y caminé poniendo mi mochila en el sillón— tan solo pensarlo me da mucha alegría —voy a la cocina.

— ¿Qué paso en el colegio?

Mientras buscaba un vaso limpio, mis padres llegaron juntos a la cocina.

—Nos cambiaron de profesor por alguien de nuestra edad —me sirvo un vaso de agua fría y les explico—: Se llama Alexander, el chico que encontré mucho en común que solo él me entiende. Aún sigo sin saber de cómo obtuvo ese trabajo de profesor.

—Tenga cuidado, no se confíe.

— ¡Ay, papi! No lo creo. Se ve que es una gran persona. Si fuera así, el director no lo hubiera contratado, además, el director parece que lo conoce muy bien.

—Me alegra que estés haciendo amigos nuevos.

Acaricia mi cabello mi madre mientras me besa la mejilla. 

  « ¿Mi mamá creerá que soy asocial? »

—Ya me voy —anuncia mi padre y añadió—: tengo que recoger a tus hermanas a la escuela —huele mi cabeza y se va.

Entré a mi cuarto y caí sonriente a la cama, miraba el techo y di un largo suspiro a recordar el día de hoy. Me había puesto hacer la tarea después del almuerzo, se me fue el tiempo y pude notar en mi ventana las estrellas en ese cielo oscuro.

Baje a cenar y mientras mi madre hablaba conmigo, recibí un mensaje de Alexander diciendo "Joisbell Francela". Me aguanté e ignoré el mensaje porque a mi mamá no le gustaba que usará el teléfono mientras ceno. Luego me entro otro diciéndome "Hola, soy Alexander Vermoni".

Me volví aguantar a no responderle y en eso suena el teléfono de mi mamá, era mi tía (hermana de mi abuela) como ella y mi madre hablan mucho, decidí contestar el mensaje:

 

Yo: ¡Hola! Disculpa, saque provecho mientras mi madre habla por teléfono.

Alexander: Tranquila, yo también saco provecho para hablarte. Que tonta regla la de no usar el teléfono en la cena ¿no crees?

Yo: Mi mamá dice que si no estuviera esa regla, la comida se enfriaría. Más que todo, mayormente dice que es momento en familia

Alexander: En algo tiene razón tu mamá, bueno Joisbell Francela, te dejo, ya se acabó los segundos de aprovecho.

Yo: Está bien, a mi igual, Espero que nuestra cena no se nos hubiera enfriado.

Alexander: ;-)

 

Estos cinco minutos de mensaje valió la pena, al menos si prometió que me mandaría un mensaje. De ahí, me fui a mi cuarto a lavarme los dientes y luego me acosté en mi cama a leer unos capítulos del libro Marco Ramírez, ojala fuera un libro que yo compré, pero en realidad es de la biblioteca y tengo que regresarlo. Me ha gustado este libro, entre más leo, más me gusta y más me la paso riendo de las cosas que le pasan a Marco Ramírez.




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