Lágrimas recorren mi rostro.
Ardientes lágrimas carmesí que lo queman todo.
No duele, no se siente, solo es tristeza la que desecho de mi cuerpo.
Se que es un sentimiento que en este momento no siento.
Mis ojos arden, mi cuerpo duele, mi corazón se aprieta y tú... Tú me estas matando. Matando con falsas esperanzas, con engaños, con mentiras y con medias verdades.
Lágrimas siguen brotando.
Las lágrimas son rojas.
Rojas como la sangre.
Son lágrimas de sangre.