Corazones Utópicos

primera parte, las locuras internas.

Corazones

Utópicos

 

Anthonny Martínez

 

 

 

      Corazones utópicos

 

 

Autor: Anthonny Martínez ©

(Nicolás Martínez Morales)

 

 

Anthonny Martínez

          Registro Propiedad Intelectual: 2021-S-262

Auto publicación

Segunda edición 2022 

Editado en letra Calibrí y Arial 14 y 12

Libro original año 2014

 

 

 

 

  Primera parte

     Las locuras

Epístola a Putaendo

 

 

Putaendo:

¡Oh!, hermoso Putaendo mágico que estás sufriendo tristezas en las coloridas calles que adornan tu ciudad, cada día que pasa esos cimientos avejentados sufrirán el dolor de un avaro que se siente orgulloso, la apacible tranquilidad de una vida provinciana está siendo perturbada por ignorantes del saber de este valle tan fértil.

Te escribo para que estés al tanto que el espíritu de cada habitante te protegerá, las estatuas de tu plaza se alzarán y moverán las montañas que cubren unas categóricas representaciones artísticas que ni el polvo borra miradas del cerro el Llano. Putaendo ciudad querida que tanto amo, tus cumbres serán saqueadas, tus aguas hurtadas por mezquinos hombres que solo saben robar recursos de la tierra, esos recursos que te pertenecen pueblo pintoresco.

Ayer recorrí tus calles en la soledad del amanecer, calle Comercio y sus hermosos faroles iluminaron mi sonrisa y mis ojos que te miraron con alegría, llegue a la plaza y me acordé de los mártires que alojaron proclamándote como primer pueblo libre, si, el primer pueblo libre; San Martin y su noble caballo abarca una cultura increíble de Chile, dejó un legado a nuestro país y pronto esa huella será borrada, tranquilo Putaendo, aquí estamos nosotros para defenderte de tal tirano.

Glorioso Cristo de Peter Horn escucha las suplicas de vecinos aquejumbrados, esos vecinos que en aquellos tiempos visitaron la capilla de Lo Vicuña o como San Martin rezando por su Ejercito Libertador.

Putaendo querido o Putraintú como te llaman algunos, sé que es complicada esta nueva amenaza a este poblado, lindo valle te agradezco tantas andanzas que me abundaron de ideas, majestuosas montañas que cobijan un imponente rio que baña las laderas de acérrimos agricultores que cultivan este valle fecundo, Putaendo no te preocupes no te sientas solo, no te sientas desamparado, al contrario siéntete cobijado y protegido, aquí estamos y nuestra lucha social por el agua que corre por tus caudales no será en vano, ¡oh!, hermoso Putaendo mágico aquí estamos para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La leona imponente

 

 

Hoy es un día agitado, un blanco sol ilumina la selva oscura y yo me preparo para disfrazarme otra vez de león para cruzar como todos los días el corazón de los temidos leones, así cruzar al rio a beber agua como todos los días, siempre converso con ellos y me disfrazo de león para que ellos me dejen sobrevivir.

Ese día estaban en su lugar sombrío, yo sabía que aunque eran leones debía cruzar y convencerlos que era uno más de ellos y lograr cruzar a salvo, a la reserva de agua.

Ellos se encontraban como todos los días en ese enorme enjambre que habían montado, siempre siento miedo y nerviosismo, porque no se enteren de la gacela que soy. Después de una conversa rutinaria con el sabio león, el sol estaba empezando a quemar, pronto él en la conversa rutinaria, salió por una complicación personal, como me tenía confianza, dejo a mí a cargo de ese mundo sombrío. Lo único que mencionó que llegaría una leona que debía esperar.

Traté de ser imprudente y creerme un león como ellos, por suerte me creyeron, de pronto cuando ya entraba en confianza, se asomó una leona que me dio miedo por su imponente imagen, sentí temor de inmediato, no me atreví hablarle, pasé otra vez a ser esa gacela que se camuflaba de león, sentí un temor más grande que cuando me acercaba a ellos la primera vez, pronto ella hablo, pregunto por el sabio león y quien era yo, de momento su rostro cambio de parecer, sentí más temor aún, pronto la leona impuso lo que necesitaba, traté de ofrecerle un lugar para que se acomodara, ella no acepto ,sentí más temor, pronto me di cuenta que, además, de ser imponente tenía un conocimiento excepcional, era más sabia que el león viejo, temí que descubriera esa gacela que llevaba en mi interior, yo asustado donde me dejo el león, esperando a que él llegara, yo la observaba y me imaginaba, que debe ser de su vida para estar aquí, quería saber su nombre para así entablar una conversación y tal vez agradarle, pero con su solides me comía el nerviosismo, yo me atrevía a mirarla y cambiaba mi vista hacia otro sector disimulando el terror. Yo estaba intrigado como una esa leona llego a donde estaba, pensaba que debía ser genial, increíblemente quería ser un león como ella. Lo intrigante es que nunca conversamos solo la admire, pensaba en mi interior tal vez algún día, tendré el privilegio de ser tan seguro como ella.




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