Corona De Cenizas

Capítulo 8: Oscuridad

Me quedé viendo a la mujer que tenía frente mío. Ojos morados iguales a los míos, pelo ondulado y con el mismo color e incluso piel clara casi igual que la mía. No sabía quién era ella. Nunca la había visto antes. Pero ella me sonreía como si me quisiera, sus ojos reflejaban cariño.

—Lyra querida, cuánto tiempo sin verte —dijo la mujer. «Sin verme? Acaso ya la había visto?»

Aun podía sentir el dolor punzante en mi cabeza, pero al ser la segunda vez que lo siento me he llegado acostumbrar. Aunque esta vez no me dolía tanto.

—¿La conozco? —pregunto enarcando una ceja. Mi mirada confundida la recorrió de pies a cabeza, no la conocía pero ella sí a mi.

—Lyra, cariño ven hacia mi —. La mujer extendió sus brazos hacia mí como si quisiera un abrazo—. Dejame sentirte Lyra.

Retrocedo unos pasos. No la conocía, ni confiaba en esta persona. No sabía quién era y es la primera vez que la veía, ni siquiera se me hacía familiar.

—No la conozco. Mejor aléjese —. Mi voz salió desconfiada.

La mujer se detuvo y bajó sus brazos. Se quedó callada y por un momento pensé haber visto una figura sombría en ella. Parpadeo un par de veces y ahora veía a Lyssandra.

—¿Mamá? —susurré incrédula, era imposible. Hace unos momentos estaba aquella mujer al frente mío.

—Pensé que habías muerto —dijo ella viéndome con odio—. Pero resulta que escapaste.

—¿Cómo es que estás aquí? —pregunto sin creer lo que veía.

—Sos un peligro para todos. No solo causaste daño a nuestro reino y huyes con descaro. Si no ahora causarás daño en este nuevo grupo —. Ella me miró con decepción y niega con la cabeza y me mira con un desprecio profundo—. Eso demuestra que resultaste ser el monstruo que eres, resultaste ser una cobarde.

—E-eso no es…no es cierto —retrocedí llevando una mano a mi pecho y la mire con el ceño fruncido, confundida por toda esta situación en la que me encontraba.

—Si que lo es y lo sabes. Sos un fenómeno —dijo y desapareció de mi vista y mis ojos se abrieron de sorpresa, pero luego de la nada apareció detrás mío susurrando a mi oído—. Solo sos un ser repugnante. Uno que causa daño y huye de él haciéndose la víctima.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda al sentir su aliento frío chocar contra mi oreja y me doy la vuelta retrocediendo. Pero ella ya no estaba, mi respiración comenzó a hacerse pesada.

—Solo sos alguien que fue marcada con una maldición, una que te maldijo de por vida —. Ahí estaba otra vez, susurrando detrás mío. Sentí como un escalofrío recorrió mi espalda otra vez en ese instante.

Vuelvo a voltearme pero ella volvió a desaparecer. Comienzo a sentir mi respiración agitarse un poco más y veo a un lado. Me veo a mi. Ya no veía a Lyssandra, si no a mi misma. Con el rostro apagado, una expresión vacía y mi cara llena de marcas negras.

Luego escuchó una voz en mi cabeza—. Una marca, una evidencia de la bestia que sos. Del peligro que representas —escucho decir una voz suave y siniestra.

—¡No! ¡No es cierto! —alzó la voz sacudiendo mi cabeza. Pero mi corazón latía fuerte y mi respiración se agitaba cada vez más y mis manos las sentía frías.

Cierro los ojos un instante bajando mi cabeza y alzó la vista, viendo no solo a una. Si no a varias personas de Aestheron. Viéndome fijamente, sus ojos llenos de rechazo, desprecio, enojo, miedo y odio. Mis ojos se llenan de miedo al ver todas esas miradas. Eran demasiadas, se sentía abrumadora y todo mi alrededor comenzó a sentirse pequeño.

—N-no me vean…no así.. —susurré retrocediendo, mi mirada se movía frenéticamente viendo cómo las personas me veían. Mis manos comenzaron a temblar.

—Matenla.

—Es un monstruo.

—Debieron haberla matado desde que nació.

—Es un fenómeno.

—¡Es peligrosa, encierrenla!

«No sirves de nada. Solo sirves para causar daño a los demás. Mejor nunca hubieras nacido.»

Aferro mis manos a mi cabeza y siento mis ojos cristalizarse. Son demasiadas voces, puedo sentir un zumbido en mis oídos y mi mente comenzaba a dar vueltas.

—No es cierto cállense…callense…callense.. —repetí una y otra vez. Lo detesto, odio este sentimiento. Mi pecho lo sentía apretado y mi respiración descontrolada. Sentía que no podía respirar bien, pude sentir las lágrimas caer rápido por mis mejillas.

Sentí como mi abdomen comenzó arder demasiado y llevé mis brazos hacia allí y suelto un grito de dolor. Dolía demasiado. «¿Por qué ahora comienza a arder?»

Mis rodillas cedieron al suelo y comenzó a jadear por todas las cosas que estaba sintiendo a la vez. Mis ojos los sentía débiles y sentía que iban a caer en cualquier momento. Hasta que una luz naranja apareció atacando a las personas que estaban frente mío. Todo comenzó a volverse borroso poco a poco por las lágrimas.

Apoyé una mano al suelo y otra en mi abdomen sentía que iba a desmayarme en cualquier momento. Mi vista era demasiado borrosa, había derramado varias lágrimas y vi a una persona. Traía puesto un abrigo oscuro con destellos rojos. Llevaba un pedazo de armadura en su hombro izquierdo tallada con formas de dragón, brillaba con gemas rojas. «Kai..?»




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