Corona De Cenizas

Capítulo 9: Pelea Ardiente

KAI

Malditas bestias. Malditos monstruos. Todas esas criaturas oscuras son una mierda, son un estorbo. Cuando se escuchó el grito qué parecía venir de la dirección de donde Shayla y los demás se fueron. Escuche a Theron gritar:

—¡¿Lyra qué crees qué haces?!

Entonces me volteé para ver como Lyra saltaba de la carreta y corría hacia la dirección de donde Shayla y los demás se habían ido. «Estúpida princesa.»

Suelto un gruñido bajo lleno de irritación y comienzo a seguirla antes de que se perdiera en el bosque. Para ser una princesa ella corría bastante rápido. Pero mientras la seguía un maldito monstruo me atacó. No uno cualquiera. Era un estripador de sombras. «Joder.»

El monstruo movió sus brazos largos para atacarme, pero yo soy más rápido y lo esquivo justo a tiempo. Luego cierro mi mano en puño y lo cubro de fuego para darle un puñetazo. Le logró dar en la cabeza a la bestia. Pero esta al instante me devuelve el ataque golpeando mi costado. Suelto un gruñido bajo y me hace retroceder hacia un lado.

—Maldición...—murmuro entre dientes a mi mismo. Perdí a la princesa de vista por culpa de este idiota.

Miro con enojo a la criatura. Era un ser alto con apariencia de humanoide, pero todo su ser es oscuro lleno de sombras. «Es un estorbo.»

—Será mejor que acabe contigo rápido —digo a mi mismo y estiro mis brazos y troné mis muñecas. El estripador de sombra se acerca a mi, con un brazo estirado pasándolo a una velocidad rápida con intención de golpearme. Prendo en llamas mis manos, iluminando nuestra área. Llamaradas naranjas se impulsan hacia su brazo. Mientras yo me acerco a él y con una mano apretandola en un puño cubierto de llamas contraídas y lo golpeó. El contacto hizo que estas llamas se liberaran y el monstruo retrocedió. Aproveche su distracción y cree diferentes bolas de fuego a mi alrededor y las dirigí como flechas ardientes hacia la criatura.

Esta retrocedió más agitando sus brazos como si intentará deshacer mi ataque. Ahí fue donde vi en su pecho su núcleo, uno con luces moradas. Cuando me acerqué hacia su pecho, este me golpeó con su brazo largo y me aventó hacia un lado. Mi espalda chocó contra un árbol y solté un gemido sofocado.

—Maldito me las pagarás.. —miro con rabia al monstruo y paso mi mano por mi boca, para luego correr hacia el monstruo. Salto y giro mi cuerpo 360° y di una patada qué liberó una línea gruesa de fuego. Para luego con mi brazo derecho estire mi mano y le dispare una bola de fuego contraída.

Eso creó una explosión y mi cuerpo retrocedió cuando se liberó una ráfaga de viento. La criatura se tambaleó y aprovechó para acercarme de nuevo y prender en llamas mi brazo y atravesarle el pecho con el. Mi mano agarró su núcleo y con mis llamas ardientes lo destruí. Enseguida el monstruo liberó una explosión de sombras y su cuerpo se desintegró por completo.

Después bajé mi brazo, siento como mi cara sudó un poco. Miro a mi alrededor, estaba solo. «Joder, a donde mierda se fue?»

Comienzo a moverme a pasos rápidos, por el bosque. No la veía por ningún lado, mis ojos pasaban por cada rincón oscuro del bosque pero no veía nada.

—Joder en que pensabas princesa…——digo a mi mismo mientras me movía con rapidez por el lugar. Me detuve al escuchar un grito, apenas y logré descifrar lo que decía. Pero parecía una voz femenina.

«¿Princesa?»

Sigo la dirección de donde provenía el grito, cuando me acerque más. Logré verla, ahí estaba de rodillas en el piso con sus manos en la cabeza. La escuchaba decir:

—No es cierto cállense…callense…callense..

Repetía una y otra vez, su respiración no se escuchaba estable. Luego lo vi, aquella figura oscura con ojos blancos deformados e igual que su boca. Vi cómo la criatura succionaba la energía de Lyra.

«Un Eidoryx.»

Por eso mismo digo que todos los monstruos son un dolor de cabeza. No solo bastó con el Yarnaby, sino que también un estripador de sombras y para rematar un Eidoryx. Detesto estas criaturas.

Vi como ella comenzó agarrarse el abdomen y soltó un grito de dolor. Mi cuerpo se tensó y mi mandíbula se apretó. Entonces avancé hacia el Eidoryx y junté mis manos comprimiendo fuego para luego soltarlo e impulsarlo en dirección al monstruo. La reacción de la criatura fue lenta y mi ataque le dio. Entonces retrocedió por completo. Me puse frente de ella y mis ojos encendidos por la rabia contenida se posaron en el monstruo.

—Vete —digo sin temor y miro fijo a la criatura. Esta solo retrocedió unos pocos pasos, no se iba—. Dije, ¡que te fueras! —lanzo una bola de fuego y esta retrocedió huyendo.

«Cobarde.»

Escuché un ruido seco y cuando me volteo veo a Lyra tirada en el suelo inconsciente. «Joder.»

—¡Lyra! —digo en voz alta.

Entonces me arrodilló frente a ella y pasó un brazo sobre su espalda. Mis ojos se posaron en su rostro, tenía lágrimas visibles. Me pregunto qué fue lo que esa mierda le mostró. Los Eidoryx, son criaturas crueles. Se alimentan del dolor emocional y sentimientos negativos. También drenan la energía de la persona.

Acerco su cuerpo a mi pecho y con mi mano paso mis dedos con una suavidad que no creí que fuera capaz de mostrar. Limpie sus lágrimas y susurro—. No tuviste que haberte ido corriendo.




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