Coyote y Correcaminos, mi familia

Parte 2

— Espera... tienen una niña desconocida, y no avisaron a las autoridades...

— A ella nadie la quiere, la trataban mal, nosotros la protegeremos — puso en su cartelito Wile y le mostró la nota.

— No importa eso, hay que dar cuenta a servicios para la niñez, no puede quedarse.

— No quiero irme señor, perrito y pajarito me cuidan, por favor no me lleven con ese hombre — se tomó de la cola de Wile y de una de las patas del Correcaminos.

— Nena, te entiendo, pero no puedes quedarte aquí, la llevaremos a... — los dos toons se pusieron adelante — comprendan, no tienen idea de que deben hacer para cuidarla, por ejemplo, debe ir a la escuela.

— Perrito me enseñó a leer, escribir, matemática, historia, ya sé todo de todo.

— Pero no te gustaría estar en una casa, con papá y mamá.

— No sé cómo se siente, desde que recuerdo solo he vivido con ese hombre.

— Lo lamento, pero debo hacerlo.

El Coyote fue a su Tablet y empezó a buscar información frenéticamente. Cuando llegó la policía y la trabajadora social trataron de llevarse a la niña.

— No quiero — mordió a quien quiso tocarla, para esconderse atrás del Correcaminos, que se puso en puntillas y esponjó sus plumas para verse más intimidante.

— Solo cumplo mi deber, lo importante aquí eres tú cariño — dijo la mujer.

En eso llegó Wile, que mostró unos documentos impresos, al leerlos Kevin entendió que quería hacer

— Esta situación es distinta, se pudo porque había un par de personas que avalaron a las ovejas, sino nunca se habrían convertido en tutores del niño — Coyote lo miró profundamente, y a su sobrina — nooo... espera, sé que eres un genio y todo lo que quieras, pero criar una niña no es fácil.

La trabajadora social al ver todo, meditó, la nota era muy clara, esa pequeña había sufrido de abuso, ahora se veía sana, alegre, y las caricaturas le tenían cariño.

— Hagamos esto, si ustedes firman — se dirigió al abogado y a Paige — ella se puede quedar mientras investigamos — los toons, y la niña pusieron cara de tristeza, con ojos llorosos, al final la pareja firmó.

Tomaron las huellas y muestras de ADN, para intentar saber la identidad de la pequeña.

— Vendré mañana con algunas cosas — avisó Kevin — a todo esto ¿Dónde duerme? ¿Con alguno de ustedes?

Roadie abrió una puerta que el hombre no había visto antes, adentro había una cama, closet, una mesa y silla, las patas no combinaban, las habían arreglado con madera de otras cosas, también tenía un baño privado, además de libros y juguetes, seguramente recogidos del desierto, aunque todo estaba limpio.

— Me sorprenden, lo han hecho bien hasta ahora, les traeré comida y ropa. Nos vemos

A pesar de las investigaciones nadie sabía nada del hombre que abandonó a la niña, las huellas de la pequeña no estaban registradas, y el ADN no estaba inscrito en la base de datos de desaparecidos. A los seis meses, y luego de varias visitas de la trabajadora social, les entregaron los papeles finales, ahora eran tutores de Curly, le pusieron así por su cabello, todos decían que parecía un osito con su cabello tan rizado, que al peinarse con dos coletas parecían orejitas.

Debido a que la ciudad más cercana estaba algo lejos, a la pequeña la educaron en casa hasta los 10 años, para esa época recibió un traje especial que le había fabricado el Coyote, obviamente sin materiales ACME, que le servía para subirse al Correcaminos y no sufrir con la velocidad, así mismo la protegía de caídas no tan altas, y de golpes.

En sus cumpleaños todo era risa y alegría, las demás caricaturas iban a estar en el desierto todo el día, en la primera fiesta ella abrazó muy fuerte a Wile.

— Gracias Papá Coyote.

El toon nunca pensó que nadie le diría así, esbozó una sonrisa algo tonta, luego sacudió la cabeza y se fue a un rincón mientras se calmaba su alegría desbordante.

— Oye Curly — preguntó el pato Lucas con una sonrisa maliciosa — si él es tu papá entonces el Correcaminos es tu ma...

— Es mi hermano — chocaron la mano y el ala.

Esos días eran de alegría, todos comían pastel, la vida del trío era perfecta, lástima que solo fuera la tranquilidad antes de la tormenta.

Una mañana Kevin llegó a conversar algo muy serio con las caricaturas.

— Sé que ella incluso va adelantada en los estudios, pero debe también sociabilizar con otros humanos.

Coyote y Correcaminos no estaban de acuerdo.

— Ella te tiene a ti y a Paige, todo lo demás para vivir bien se lo podemos dar — puso en su cartelito Wile.

— Lo sé, pero cuando deba trabajar, sé que quieren protegerla, pero debe hacer su vida, y este es el primer pasó.

Al siguiente año Curly fue por fin a su primer día de clases, esa mañana Bugs causó revuelo entre los niños, así como Lucas, y Speedy González y otros más que la acompañaron para que no tuviera miedo. El Correcaminos la llevaba en las mañanas, en la tarde regresaban juntos a casa.

Curly era muy apreciada entre sus compañeros quienes la trababan muy bien, pero todo cambio al llegar a la preparatoria, muchas de las otras muchachas le decían la niña bestia, decían que era una caricatura que se "vestía de humana", la jovencita que siempre le gustaba ir a lomo del Correcaminos, ahora prefería que la dejaran en una parada de autobús, e irse y volver sola del colegio. A los 15 años consiguió un trabajo y pudo pagar una moto usada, que el Coyote arregló y dejó como nueva, agregando muchos accesorios de seguridad. Todo siguió relativamente tranquilo hasta que estaba por salir de preparatoria, uno de los jóvenes más adinerados y populares mostró interés en ella, le llevaba flores, conversaban mucho, siempre alagándola por su forma de ser.

Por ese tiempo los toons dejaron de perseguirse, el correcaminos trabajaba de delivery y el coyote recogía material reciclable que escondía para que Curly no lo viera, querían sorprenderla con un vestido, zapatos y accesorios para su fiesta de graduación.



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En el texto hay: niños, aventuras, dolor corazon

Editado: 29.10.2026

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