—Volví por ti hijo de perra.
Él estaba allí delante de mí, su cuerpo ya estaba lastimado, él temblaba, pero muchas veces rogué que se detuviera y no escucho... ahora yo no tendré piedad, menos por un idiota.
Camino lento hacia él y lo miró con tanta ira, con tanto odio que sin pensarlo le lanzó la primera cachetada.
—Créeme va a ser muy interesante.
El me miraba con miedo, como si fuera yo el mismo demonio, tal vez esta noche él tenga razón. Tome sus manos y con las mías doblaba sus dedos, realmente disfrutaba ver su expresión de dolor, miedo y desesperación. A los pocos minutos empezó a gritar.
—ahhhhhh!!! Por qué lo haces, ¿Porque simplemente no lo olvidas? ¡OLVÍDAME!
Mientras yo sólo me carcajeaba.
—No es tan fácil, imbécil. Ahora sí, dejemos de jugar.
Y me miró con terror. Con una navaja comencé a cortar sus brazos... digo tan solo regrese un poco de lo que hizo, y además el idiota me llama cobarde.
Sus brazos comenzaron a sangrar, tome una botella de tequila y la rocíe en sus cortadas. Le corte el tendón de las manos. Él se estaba desangrado allí en esas bodegas en medio de la nada, corte también el tendón de sus dos pies en la parte trasera.
Me puse de pie quería ver a detalle esta escena, mi creación...
—Si soy un maldito demonio... o una loca desquiciada...
Comienzo a rociar gasolina y...
—Si puedes caminar lárgate... yo no te daré el gusto de morir.
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Editado: 25.02.2025