Cuando el destino llama

Capítulo 20

Charioce caminaba seguido por su infantería en las ruinas de lo que alguna vez fueron los asentamientos del clan de la sombra. No había más que escombros a su alrededor. Miró el campo, el acantilado y el cielo nublado que se alzaba sobre él.

-Traiganla-. Dijo y unos caballeros se abrieron camino entre los demás miembros de la infantería, llevaban consigo a una mujer. Ella tenía el cabello plateado, lacio y largo hasta su cintura, los ojos tan obscuros como la obsidiana y extrañas marcas tatuadas en brazos, piernas y hasta en su cara. Era una bruja y respondía al nombre de Belial.

Avanzó un poco más allá de donde estaba el rey y dibujó un círculo en la tierra con un pentagrama en el medio rodeado de runas. Levantó un poco su mano izquierda y un caballero le llevó una jaula con un cuervo dentro. Lo tomó y acto seguido le rompió el cuello, esparció su sangre en medio del pentagrama y las runas comenzaron a brillar de rojo. Imágenes empezaban a mostrarse alrededor, como una pelicula reproduciéndose en reversa. Primero se vieron Ginger y Evan, quienes fueron los ultimos en el lugar, despúes al resto del clan quemando sus casas, eliminando toda existencia de que alguna vez fueron ellos quienes estuvieron ahí. Luego nuestra llegada a la aldea.

Charioce pidió a la bruja que detuviera la ilusión, observó con detenimiento aquella nítida imagen mía pausada.

-No hay duda, es ella-. Dijo para sí, desvió su mirada hacía Jaqueline. -Y esta es la concubina que estaba siempre con ella, supongo que debí imaginarlo. Ambas estaban juntas en todo esto.

Por último, miró a Evan. Él no parecía un miembro del clan de las sombras, con su cabello rojizo y alborotado, sus pecas y ojos verdes. Además, su cuerpo escuálido daba a entender que no era un luchador, sin embargo, era evidente que estaba conmigo también.

-Busquen a estos tres-. Dió la orden, los caballeros asintieron.

-Majestad-. Interrumpió la bruja. -Debería de prestarle mas atención a esa mujer-. Dijo refiriéndose a mí.

-¿Qué quieres decir?

-Ella emana un aura divina, es la escogida por la diosa.

-Dices que ¿esa chica es la Novalión?-. Belial asintió con la cabeza. Charioce devolvió la vista hacia la imagen. -Esto sí que es interesante, era obvio que era una espía de esos incompetentes, pero no creí que fuera alguien importante. De haberlo sabido, le habría arrancado las piernas para evitar que escapara. Presten especial atención a ella. Encuéntrenla y traíganla ante mí. La quiero con vida.

-¿Qué pasa con los otros dos?-. Un caballero se acercó al rey.

-Busquenlos también. Parece ser que son muy cercanos, si los tengo bajo mi poder ella definitivamente vendrá por ellos-. Su mirada sombría. Los caballeros se desplegaron al recibir sus órdenes y el cielo comenzó a tronar. La lluvia estaba cada vez más cerca.

-Ahí hay un pueblo-. Mencionó Miles.- Lo primero es... conseguirles nuevos atuendos-. Nos miró y desvió su mirada apenado casi en el mismo segundo. Nosotras estábamos enrolladas en las capas de sus disfraces elegantes. Al menos alguien se veía bien.

-Esperen aquí-. Nycolai ni siquiera me miró en cuanto dijo eso. Ambos se fueron y nosotras solo pudimos esperar.

-Oye Cam.

-Wow, ¿Ahora me llamas así? 

-¿Qué, suena demasiado raro?

-Viniendo de ti... Si, un poco-. Ella me dio un ligero golpe en el hombro y yo hice una mueca.

-¡Ay no! Lo siento mucho. Lo hice sin pensar-. Su mirada asustada.

-Descuida, estoy bien.

-¿Aún te duelen?

-Un poco, pero me duele más el pensar que sería de mí si siguiera en ese lugar.

-Eres realmente increíble.

-¿De qué hablas?

-Camile, fuiste capturada y torturada. Tu cuerpo está lleno de dolorosas heridas y aun así aquí estás. Actuando como si nada. Si eso no es ser valiente entonces no sé qué lo es.

-Jajaja-. Solté una risa. -Agradezco el halago pero no es valentía. Es solo que dada la situación no puedo permirtirme el estar triste o asustada. Pero tengo algo claro ahora, no solo el clan de la sombra, yo también quiero hacer pagar a ese rey-. Apreté los puños y fruncí el seño.

¿Eso que huelo son ansias de venganza?-. Jaqueline arqueó una ceja.

-Si, tal vez-. Sonreí.

-Esta nueva Camile me agrada bastante. ¿Sabes qué? cuenta conmigo y hagamos que ese infeliz se arrodille-. Chocamos puños. Un rato después regresaron los chicos con la ropa. Jaqueline y yo nos ocultamos detrás de unos árboles para cambiarnos, vigilando que aquellos ojos no nos espiaran. Para su suerte, estaban de espaldas hablando de temas que desconozco.

-¿Sabes? Ahora realmente extraño los bonitos vestidos que usabamos en el palacio-. Jaqueline me miró, no quería admitirlo pero ella tenía razón, yo no era muy fanática de los vestidos, pero aquellos eran muy lindos. El pueblo era pequeño asi que lo único que los chicos pudieron conseguirnos fueron un par de atuendos campesinos. Cómo los que usamos cuando fuimos llevadas por los hombres de Charioce. 

-¿Ahora qué?-. Preguntó Jaqueline en lo que nos acercábamos a ellos nuevamente.

-Debemos ir a Minra y reunirnos con mi hermana.

-Siento que han pasado años desde que vi a Evan-. Dije con cierto entusiasmo y Jaqueline asintió. Los cuatro nos pusimos en marcha caminando por el bosque y evitando toda aldea que encontráramos. Esa noche era el turno de Miles de conseguir la cena y el de Nycolai reunir la leña para la fogata.

Yo estaba junto a él tomando pequeñas ramas. Ninguno de los dos decíamos algo o nos mirábamos siquiera, Nycolai se acercó a mí al ver que ya tenía muchos leños.

-Dámelos-. Dijo.

-¿Qué?

-No puedes cargar más, yo los llevaré así que dámelos-. Extendió sus brazos.

-No digas tonterías-. Exclamé. -Claro que puedo yo sola-. Seguí caminando ignorando su ayuda.

-¿Por qué eres tan terca?-. Soltó un suspiro y no dijo nada más. Al recoger la leña suficiente nos dispusimos a volver al lugar donde nos asentaríamos esa noche. Él caminaba frente a mí, dándome la espalda. Un ruido sordo hizo que volteara a verme. Yo había dejado caer la leña.




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