Cuarentena Forzosa

0.2

Introducción

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➥ Keller Moretti extendió una mano hacia la chica de orbes grisáceos que yacía sobre el colchón. Sasha se mantuvo estática por unos instantes ─había pensado, casi sin quererlo, en que él tenía unos dedos muy bonitos y una piel pálida que lucía increíblemente suave…, pero no lo dijo─, mientras el joven hijo de los Moretti le obsequiaba, genuino, un gesto que emulaba una sonrisa.

—Levanta tu precioso culo ya, Sash —la urgió—. ¡No seas floja!

La pelirroja se sobresaltó; había estado perdida en la maraña de pensamientos ─un tanto inapropiados─ sobre uno de sus mejores amigos.

—No quiero —se negó.

Sasha lo sabía, no necesitaba confirmarlo ─no quería, confirmarlo─; tampoco deseaba seguir escuchando sobre el dichoso virus. Habían especulado tanto sobre ello los últimos días que ella aún tenía todas esas molestas voces aturullándole la cabeza: «nos matará a todos…» «¡se ha manifestado el castigo divino!» «es un plan del gobierno, así reducen la inaguantable sobrepoblación…». No deseaba oír más.

Kell se quedó en silencio. Él sabía que ella no estaba negando padecerlo; puestos a ser sinceros, su amiga era más que inteligente. E incluso así, si no buscaban los resultados de los estudios no estarían cien por ciento seguros jamás.

—Tenemos posibilidades —fue todo lo que dijo él.

—¿De qué? —contraatacó ella—: ¿de ser encerrados como animales?

—De vivir.

—En cuarentena.

—Temporalmente —agregó el mayor.

Sasha suspiró.

—A veces eres demasiado positivo.

El muchacho se encogió de hombros y ella lo siguió sin decir nada más. Bajaron las escaleras sin mucho apuro; en el fondo, los dos amigos ─casi hermanos, pues habían crecido juntos─, eran conscientes de lo que seguía: los exámenes que se practicaron en el hospital de la familia Moretti darían positivo para coronavirus, y el padre de Kell, Theodor Moretti, los enviaría a algún lugar ─muy, muy lejos de ellos─ para que no infectaran a nadie.

En la sala de estar se encontraron con los demás: Heller ─gemelo de Kell─, Niklaus ─el primogénito─, Aris y Taddeo. Ellos habían tenido que someterse, por igual, a las pruebas ya que, si uno lo tenía, lo más verosímil es que ya todos lo padecieran. También se hallaban ahí Theodor y su esposa Gitti.

Y ambos jóvenes lo dedujeron por sí solos. Las miradas de cada uno de los presentes expresaban miedo… y dolor.

—¿A dónde nos enviarás? —habló Aris, dándole un vistazo a los recién llegados.

—Todavía no lo sé —respondió Theodor, presionándose las sienes—: pero todos estarán bien.

En ese «todos» estaba incluida Sasha pero, desde luego, eso ella no lo comprendió.

—Uf, con las ganas que tenía de morirme por fin.

—¡Taddeo! —lo reprendió su padre.

—No siempre se obtiene lo que se desea, ¿no, hermanito? —inquirió Heller, sin mover un solo dedo—. ¡La muerte es un destino demasiado bonito para ti!

Taddeo clavó sus ojos clarísimos en Hell. A veces, resultaba sorprendente lo parecidos que eran todos; si los cinco hermanos tenían un montón de rasgos símiles, los gemelos eran casi una copia uno del otro. Idénticos en un nivel que, desde que recordaba, conseguía frustrar a Sasha; empero, en ese momento no les prestó atención.

—Sash viene con nosotros, a donde sea —expresó Kell, tajante.

Los otros cinco estuvieron silenciosamente de acuerdo. Ella era una hermana más para todos... o tal vez no.

—Lo sé —admitió su padre, suavizando el gesto—. Adaptaré un lugar para todos, tenemos muchas propiedades. Los seis estarán bien. ¡Mandaré incluso personal de las clínicas si es necesario!

—Tengo que hablar con mi madre —murmuró ella, cayendo en cuenta de que, por primera vez, tendría que separarse de su progenitora… quién sabe por cuánto tiempo.

—No tendrán que preocuparse —siguió Theodor, centrándose en el problema—. Nada les faltará y la cuarentena no durará mucho —aunque él no estaba seguro de eso—; además, siempre han sido muy unidos, este es momento de cuidarse entre ustedes.

La palabra cuarentena retumbó en la cabeza de cada uno de ellos… y todos coincidieron en algo: nada podía salir bien de una cuarentena forzosa con cinco chicos intensos y una dulzura como Sasha.

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Nota:

¿Qué tal? Probablemente no me conozcas, esto es lo primero que publico y estoy un tanto ansiosa ─por varias razones─, la primera es que no sé ni lo que he escrito, pero… me gusta. Espero también te haya gustado a ti porque, de ser así, me encantará continuarla. Los hermanos Moretti son una cosa loca, prometo que terminarán enamoradas de al menos uno de ellos 😊.

Esta apenas es la introducción. ¡Ya quiero arrancar con el primer capítulo y que vean cómo manejan el estar encerrados todos juntos, y lo que pasa después…! ¡Prometo mucho drama, advertidas quedan!

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