¿culpable?

Capítulo 14

El timbre de la puerta suena anunciando la visita inesperada de alguien, Yamini Price completamente desubicada abre sus ojos, toma su teléfono y observa la hora, «Es demasiado tarde, ¿En qué momento me quede dormida?» se pregunta desperezándose, por la noche conciliar el sueño le resultó sumamente complicado por lo que termino durmiendo prácticamente en la madrugada. Un intenso dolor taladra su cabeza, con el pasar de los días el dolor resulta más insoportable, la joven respira profundo esperando que su madre pronto abra la puerta porque ese sonido únicamente empeora su cefalea pero para su mala suerte únicamente ella se encuentra en casa, el timbre suena de manera insistente y percatándose de que únicamente ella puede ir a abrir se pone de pie, baja rápidamente, abre la puerta y observa a quien ha sido tan insistente.

–Bienvenido Mirt, que sorpresa, entra–lo recibe la joven con amabilidad, Mirt guarda silencio e ingresa en la casa, ella cierra la puerta y en silencio lo guía hasta la sala–, ¿Gustas beber algo?

–No–responde de manera cortante.

–Entiendo, dame un momento y regreso–indica la joven sin darle importancia al tono usado por Mirt, quien se limita a mover su cabeza de manera afirmativa, ella sube rápidamente a su habitación para verse un poco más presentable considerando que recién se levanta, una vez preparada regresa a la sala donde el joven espera pacientemente.

Antes de bajar por completo la escalera lo observa a la distancia, « ¿Qué será lo que le sucede?» se cuestiona Yamini al ver el semblante serio y pensativo del joven, desde que llegó se percató de la inusual actitud que él tenía, asumió que se trataba de nostalgia; sin embargo, algo le dice que se trata de algo más. Y tiene razón, Mirt no se comportaría de esa manera por simple nostalgia, ella no consigue comprender lo que sucede pero sabe que pronto lo comprenderá, teniendo una inusual sensación se aproxima con paso lento hasta el sofá que ocupa el joven, al llegar toma asiento sin atreverse a mirarlo a los ojos.

– ¡Mírame, Yamini!–pide con un tono indescriptible.

Ella lo mira de manera rápida para después desviar su mirada nuevamente, el nerviosismo se ha apoderado por completo de ella, no comprende absolutamente nada, es como si Mirt intentara encontrar algo en ella y eso la incómoda. La tensión se puede percibir en el aire, al percatarse de que la ella no lo mirará por voluntad propia, Mirt se aproxima para poder tomar el rostro de ella y hacer que lo mire como necesita que lo haga, sin poder evitarlo ella se encuentra con los intensos ojos de Mirt y como si se encontrara dentro de un trance mantiene su mirada en la de él.

–Mirt…–murmura pero él coloca su dedo sobre los labios de ella para que guarde silencio.

La observa de manera detenida, quita la liga del cabello de la joven y lo destrenza para que quede suelto, lo acomoda de manera que enmarque el rostro de Yamini, en el rostro de ella aparece un gesto de desconcierto pero Mirt lo pasa por alto y continua observándola de manera atípica, acerca su mano a las gafas de la joven para quitarlas y dejarlas a un lado. Yamini sigue los movimientos del joven con la mirada sin comprender nada. Pareciera que Mirt ha enloquecido, de pronto siente como él acaricia su mejilla y se aproxima a su rostro, con su corazón latiendo de manera acelerada y sin saber que hacer permanece inmóvil, siente como sus mejillas arden en señal del sonrojo que presentan, de manera instintiva cierra sus ojos al sentir el aliento fresco de Mirt tan cerca y siente los suaves labios del joven unidos a los de ella en un beso.

– ¡Realmente eres tú!–expresa Mirt alejándose, dejando estupefacta a Yamini, sin más se pone de pie y deposita junto a las gafas de la joven el cuaderno que había encontrado en la habitación de su hermana.

Con una gran combinación de sentimientos en su interior se encamina rápidamente hacia la puerta dejando atrás a una muy atónita Yamini, « ¿Qué ha sido todo esto?» se cuestiona mientras se coloca las gafas, al hacerlo, se percata de que el cuaderno ha regresado, lo mira y después observa al joven que se encuentra por llegar a la puerta, se pone de pie y corre para alcanzarlo, cuando él abre la puerta ella lo sujeta del brazo impidiendo que él salga.

– ¡Espera, Mirt! Lo siento yo… puedo explicarlo y...

–No digas nada, ahora mismo únicamente deseo estar solo, adiós, Yamini – responde cortando las palabras de la joven para después liberarse del agarre de ella y avanzar hasta su automóvil.

Con la gran conmoción de lo sucedido Yamini ingresa, regresa a la sala y toma en sus manos el valioso cuaderno, pensó que no volvería a verlo pero lo había devuelto quien menos se imaginó. No pudo evitar que una sonrisa irónica se colocara en su rostro, «Pase por tanto para proteger el secreto en tu interior y al final se ha terminado conociendo.» piensa sabiendo perfectamente lo que significa, no se trata únicamente lo que contiene ese cuaderno si no también lo poco común de lo escrito ahí, tendría mucho que explicar, el momento cada vez se encuentra más cerca.

No me agradezcas–comenta alguien con tono arrogante.

– ¿Agradecerte? ¡Únicamente te encargas de arruinar mi existencia!

¡Si yo tuviera el control todo sería diferente y lo sabes!

– ¡Guarda silencio y desaparece por favor, no quiero lidiar contigo ahora!– indica Yamini con molestia poniéndose de pie dirigiéndose a su habitación.

Son tantas cosas juntas que se siente incapaz de asimilar todo, lo único que desea hacer en ese momento es tomar un analgésico y descansar.




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