Cupido está ¿despedido? [una aventura muy alternativa]

❣ Lugar para dormir ❣

CUPIDO

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—No es que me queje de la comida en el Olimpo —digo en voz alta mientras caminamos de regreso a la tienda—, es fantástica, en serio, pero esos hotdogs y papas fritas estaban deliciosas.

Miro a Vienna, que camina a mi lado, una de sus manos aferrada a la correa de su mochila y la otra cuelga a su lado, en su cara no hay gran expresión que una pequeña sonrisa, que no ha desaparecido desde que esas chicas, las Chanel, se fueron.

—Y por cierto —continuo, ya que ella parece no querer hablar—, esas chicas ¿realmente sus nombres empiezan con la C? —Vienna asiente con la cabeza— ¿Era una especie de requisito para formar parte del mismo grupo?

Vienna se encoge de hombros y abre la boca para decir algo, pero su mirada se enfoca al otro lado de la calle, en el parque y sigo su mirada para encontrarme a un grupo de amigos patinando.

Y entre todos ellos, resalta una. Es la misma chica de colores con la que choqué hace un rato. Nos quedamos ahí, mirándolos, aunque yo me enfoco en la manera en la que ella y sus amigos se mueven, algunos dan vueltas y hasta saltan sin dejar de patinar.

La gente se aparta cuando pasan y por un momento quisiera ir y decirles que me enseñen, pero recuerdo que, al parecer, solo la chica de colores puede verme.

—Nunca los había visto —escucho que dice Vienna y cuando me giro para verla, ella tiene el ceño fruncido.

—¿Conoces a todos los que viven aquí?

—Más o menos. Pero alguien como ellos sería fácil de identificar… En especial ella, con todos esos colores.

—Sí, es difícil no notarla —le doy una mirada completa y mi sonrisa se expande más y me encuentro diciendo lo que pensé cuando choque con esa chica—. A ti te notan por estar a blanco y negro y a ella por ser una explosión de colores.

Vienna me mira y no dice nada cuando continúa caminando a la tienda. Al entrar a la tienda, el ruido de afuera parece que no quiere entrar a la tienda y de verdad siento que viajo en el tiempo.

—¿Por qué aceptaste trabajar aquí?

Vienna se va detrás del mostrador y se sienta en una silla. Yo me acerco para verla sacar uno de los libros que estaba viendo antes de que ella me lo quitara.

—Porque es un lugar tranquilo.

—Aburrido, diría yo.

Alza la mirada para verme, pero noto que no me mira directamente a los ojos más de tres segundos.

—Para ti, porque apuesto que tu preferirías trabajar en lugares como el restaurante al que fuimos o en la tienda de videojuegos o en el arcade, que siempre son una explosión de ruidos, pero yo prefiero lugares como este, silenciosos, con poca gente.

—Oh, por eso la biblioteca también es tu lugar favorito.

Mira detrás de mí y frunce el ceño.

—¿No ibas a enseñarme ese informe que te dieron de mí?

Me enderezo y asiento con la cabeza. Se me había olvidado que quería verlo, pero me había distraído con los objetos que vi y después con eso del hambre. Me voy detrás de los estantes, donde había dejado el folder y esta vez me enfoco en buscar el folder y nada más.

Concéntrate en el folder.

Concéntrate en el folder.

Concéntrate en el folder.

Logro llegar a la vieja mesa donde lo deje y… Un carrito de la segunda guerra mundial me llama la atención, me acerco a donde está y lo veo con detalle, es muy bonito, así como las otras cosas que están a su lado… «No, concéntrate, ya te distrajiste hace rato», pero es muy bonito. Bueno, me lo llevo para verlo mejor, agarro el folder y regreso a donde espera Vienna.

—Creí que te ibas a distraer otra media hora —dice ella alzando una ceja negra y extiende una mano, yo le doy el folder y ella se sienta, abriendolo y comenzado a leerlo.

Yo decido quedarme callado y enfoco mi atención en el carrito, es muy bonito, aunque algo maltratado… al menos que sea el diseño, igual que me imagino que terminaron los carros durante esa guerra.

Las puertas se abren y las ruedas giran y sin poder evitarlo, comienzo a mover el carro por la superficie del mostrador.

—Date prisa, soldado, que los enemigos nos están alcanzando —comienzo a murmurar con voz más gruesa, pero la cambio a una más aguda—. No creo poder ir más rápido, señor, tenemos una llanta reventada —hago girar el carro alrededor del cuaderno que Vienna dejó y vuelvo a cambiar la voz—. Entonces fue un gusto pelear a su lado, soldado.

Hago un ruido como de explosión y gritos sin levantar tanto la voz, y hago que el carro de vueltas, como si de verdad una bomba lo hubiera golpeado…

Siento la mirada de Vienna sobre mí y la miro. Ella está mirándome por encima del folder con su ceja aun en alto y señalo el carro.

—No sobrevivieron al ataque —no sé porqué lo dije, pero la chica gótica solo suelta un suspiro y murmura algo que entiendo como “vaya Cupido” antes de regresar su atención a la información.

—¿De verdad esto es toda la información que tienen de mí? —pregunta sin alzar la vista, ya tiene el ceño fruncido— Y yo creía que al ser Dioses podrían obtener la información que quisieran de las personas. No dice nada que odio el ruido excesivo o las grandes multitudes. Ni que no me gusta ir a los centros comerciales o… —se detiene cuando yo ya estaba empezando a buscar con que escribir todo eso. Cierra el folder y lo deja sobre el mostrador tan alienado como el cuaderno—. Básicamente soy un expediente en blanco. Brillante.



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En el texto hay: autismo, amor, cupido

Editado: 07.10.2026

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