Pasaron dos años.
Dos años desde aquella noche de las mantas azules. Dos años desde que lo perdieron todo...
Para otros, dos años es poco. Para Lys y Takumi, fue una vida entera.
En dos años, entrenaron hasta romperse.
Rhys nunca se separó de ellos. Fue su sombra, su maestro, su hermano. Les enseñó sus mejores trucos de pelea, a no dudar, a no perdonar, a matar sin que te tiemble la mano. Katanas de día, cuchillos de noche. Sangre, sudor y lágrimas.
Takumi cambió. El niño que lloraba ahora mide 1.75, con brazos marcados y 14 años. Ya no llora. Ahora puede desarmar a un hombre en tres segundos.
Pero Lys... Lys fue otra cosa.
Ahora a sus 18 años ya no era una niña flaca. Su cuerpo se volvió fuerte, ágil, definido. Su cabello rosa ahora era corto, se lo cortó después de esa noche, incluso sus ojos ya no eran de miedo, eran fríos, de asesina. No importaba dónde estuviera, en cuanto aparecía, todos se callaban.
En la escuela era la mejor. Siempre. Promedio de 10. Nadie podía con ella.
Su tío la hizo experta en todo, como Hanna. Natación, y a los tres meses ya competía a nivel estatal. Boxeo, y noqueó a una chica de 20 años en su segunda pelea. Ajedrez, donde nadie le ganaba porque veía cinco jugadas adelante. Atletismo, defensa personal, tiro con arco. Todo lo dominaba.
Y lo más raro, era excelente cocinando. Decía que era lo único que la hacía sentir humana. Cuando cocinaba para Takumi y Rhys, se acordaba de su mamá.
Todos en su escuela la llamaban "la perfecta".
Pero solo Rhys sabía que en las noches todavía se despertaba con lágrimas en sus ojos y la foto de su padre, madre y hermano mayor, repitiendo un nombre.
Kurosawa.
Esa tarde, Rhys fue a buscarla a la preparatoria.
Eran las 3. Ella salía acompañada de Sota, el único que siguió a su lado después de que le partió la nariz a uno de tercero por tocarla.Rhys estaba en su moto, con el casco en la mano.
— Llegas tarde — le dijo ella, sonriendo.
— Tú sales muy temprano, perfecta — le respondió y le lanzó el casco.
Se fueron a toda velocidad en la moto. Pero en el camino iban gritando:
— ¿Cómo te fue en ajedrez?
— Gané. Otra vez.
— ¿Vas a ir a nacionales?
— No. No me sirven los trofeos. Solo me sirve ser más fuerte.
Se quedaron en silencio hasta el parque. Ahí Rhys se detuvo.
— Lys. Hablé con tu tío. Dice que ya estás lista.
Ella sintió el corazón pararse.
— ¿Lista para qué?
— Tu primera misión. De verdad. No entrenamiento. Mañana.
Lys apretó la mochila. Dos años esperando eso.
— ¿Y esta noche?
— Esta noche tu tío quiere que tú y Takumi entren oficialmente. A la familia de tu mamá.
11:42 PM. La mansión de su tío.
La sala principal estaba oscura. Solo cuatro sillas frente a la chimenea apagada. Takumi ya estaba ahí. Lys y Rhys llegaron. Su tío estaba de pie con una caja de madera larga y dos uniformes negros con líneas rojas.
— Pónganse de pie — ordenó el tío. Ya no era el tío dulce. Era un jefe —. Dos años los vi romperse y no rendirse. Hanna estaría orgullosa. Esta noche los agrego a mi equipo. No como mis sobrinos. Como mis descendientes asesinos.
Abrió la caja. Sacó una insignia: una espada plateada con una piedra negra.
— Lys. Para ti, una espada. Porque eres su compañera perfecta. Fría, directa, letal.
Luego sacó otra: un Tantō Aikuchi negro, forjado por tu madre, sin guardia.
— Takumi. Para ti. Esta daga no perdona errores. Solo tú puedes usarla porque requiere precisión quirúrgica, no fuerza.
Después les entregó los uniformes negros y dos placas metálicas.
— Organización de Asesinos Letales Justicieros. OALJ. No matamos por dinero. Matamos a los que el mundo no castiga. Asesinos que buscan venganza.
Las placas decían:
LYS - OALJ - 07
TAKUMI - OALJ - 08
— ¿Y Rhys? — preguntó Lys.
Rhys dio un paso adelante.
— Yo hice un trato con tu tío. Voy a ser el líder de su equipo — dijo, mirando solo a Lys —. Pero no voy a participar directamente con ustedes.
— ¿Por qué? — Lys sintió curiosidad.
— Porque si estoy a su lado, van a depender de mí. Mi trabajo será otro. Yo los voy a proteger en secreto. Por que confío en su potencial, nunca antes había visto algo tan igual.
Takumi frunció el ceño.
— ¿Nos vas a espiar?
— Los voy a cuidar — corrigió Rhys —. Es diferente.
El tío los miró.
— ¿Aceptan?
Lys los observó fijamente y sonrió. Levantó su insignia.
— Acepto. Por mi mamá, por mi papá, por Akira.
— Yo también — dijo Takumi sosteniendo firmemente su uniforme—. Para vengar a mi familia.
— Bienvenidos a la OALJ — dijo el tío —. Hoy a las 11 PM, su primera misión. Kurosawa ya sabe que irán.
Lys y Takumi se fueron a preparar. Rhys se quedó en la puerta hasta que Lys salió.
— ¿De verdad no vas a venir?
— Voy a estar más cerca de lo que crees. Siempre he estado.