cuatro años después...
— Caleb, ya llegué — entré a casa cerrando ala puerta detrás de mi, Liam salió de la cocina sonriendo.
— Llegaste temprano... Caleb fue por algo al super — Liam entro nuevamente a la cocina y yo lo seguí luego de dejar mi bolso en el sillón.
— Ah, esta bien... Salí temprano, porque suspendieron las clases restantes, por una invasión de termitas — expliqué y tome una manzana del refri.
Liam asintió — para esta temporada siempre pasa.
— Amor, aquí traje la mostaza... Hey, llegaste temprano — Caleb entró y puso la mostaza en la encimera, luego me dio un beso en la cabeza.
— Invasión de termitas — Caleb asintió entendiendo la situación.
— Si, pasa mucho en estas fechas — le di un mordisco a mi manzana, Caleb le dio la vuelta a la encimera y abrazo a Liam por la cintura — ¿Ya te dieron las notas de tu examen de física? — ambos voltearon esperando mi respuesta.
— Oh... si — estaba en mis últimos días de clases antes de las vacaciones de verano, así que ya me estaban entregando las ultimas notas de mis exámenes.
— ¿Y que tal te fue? — esta vez preguntó Liam con una sonrisa.
— Bien... Obtuve una A.
— Felicidades Sarah — dice Liam sonriendo.
— Felicidades princesa — Caleb se acerco a mi y me beso la mejilla, yo reí — te mereces un regalo — mis ojos brillaron al ver como Liam sacaba de una de las alacenas una bolsa de regalo y se la pasaba a Caleb, el cual me la extendió con una sonrisa orgullosa.
— ¿Qué es? — Pregunté tomándolo emocionada.
— Ábrelo — le tomé la palabra a Liam y abrí la bolsa, chille con emoción al sacar el libro que había visto en la vitrina de la librería hace dos meses y Caleb no me lo compro porque iba apurado — disfrútalo, te lo mereces.
Me a balance sobre el para abrazarlo — Gracias Caleb, eres el mejor hermano del mundo — el río y me devolvió el abrazo con fuerza.
— Yo también me merezco un abrazo, tu hermano ni se acordaba que libro era — Liam se quejó y Caleb lo miró mal.
— Amor... Ella no tenia que saberlo — mi hermano se quejo.
— Es que te llevas todo el crédito — Liam se defendió y yo reí por su pelea tonta.
Camine hacia Liam y lo abrace — Gracias a ti también Liam, eres el mejor cuñado del mundo — Liam me devolvió el abrazo y me beso la cabeza.
— Gracias a ti, por estar aquí — el acarició mi cabeza y me separo un poco para poder verme a la cara — ahora ve a tomar una ducha que hueles a mono — yo reí y le pegue en el brazo en forma juguetona — enserio ve a bañarte para que almorcemos.
— No es necesario que tome una ducha para comer — dije con flojera.
— Pero hueles a tu hermano cuando llega del gimnasio.
— Hey resuelvan sus asuntos sin meterme a mi — Caleb nos señalo frunciendo el ceño.
Yo olí mi axila y Liam tenia razón — te tomó la palabra Liam — esté soltó una carcajada y Caleb me miró mal — bueno por lo menos no tenemos que hacer una prueba de ADN, para saber que somos hermanos — le di unas palmaditas en la espalda a mi hermano para luego salir corriendo hacia mi habitación.
— El olor corporal no nos identifica como hermanos, Sarah — pude oír su grito desde las escaleras lo cual me hizo soltar una carcajadas.
Al entrar en mi habitación pude ver a mi gatito Rae y a mi perrita Kloe dormidos en la comodidad de mi cama. Kloe se levanto y salto sobre mi labrando y saltando de alegría por mi llegada, en cambio mi gato amargado solo se volteo ignorando nuestra presencia.
— Hola Kloe... ¿Me extrañaste? — me arrodille para acariciar, abrazar y besar a mi bolita de pelos negrita.
Luego de jugar un rato con ella me dispuse a tomar una ducha. 30 minutos después salí, me vestí con algo cómodo, un short de jean y una camisa de tirantes.
Baje las escaleras para almorzar, pero cual fue mi sorpresa, cuando mire hacia sala de estar, Liam se encontraba en las piernas de mi hermano, se estaban besando muy apasionadamente con la película del rey león de fondo.
— ¡Hakuna matata! — canturree, mi hermano y mi cuñado se separaron rápidamente, quedando cada uno en una esquina del sofá — que falta de respeto total, ustedes haciendo cochinadas frente al pequeño Simba — negué con los brazos cruzados y una expresión de decepción en el rostro.
— No estábamos haciendo cochinadas — se defendió Caleb.
— No, claro que no... Solo se estaban comiendo como un mendigo a un pan — el rostro de Caleb se puso rojo de vergüenza — pero tranquilos, los entiendo tarde mucho en la ducha, tienen mucha hambre — me burle y reí por sus caras.
— Ya cállate mocosa — Liam se levantó del sofá y me dio un golpe en la cabeza — vamos a comer.
— Auch — me queje sobando el lugar donde me había pegado.
Los tres nos dirigimos a al comedor, mientras Caleb y Liam servían la comida y ponían la mesa, yo me encargaba de darles de comer a mis bebes, los cuales no tardaron en llegar al escuchar la bolsa de sus respectivos alimentos. Luego me fui a la mesa para empezar a comer, mientras hablábamos de como habíamos pasado nuestro día.
— Oye Sarah — miré a Caleb luego de tomar un bocado de carne — ¿Dónde quieres ir estas vacaciones?
Desde que vivo con Caleb y Liam viajamos todas las vacaciones y como siempre me dan a elegir el destino, ya que según ellos elijo los mejores lugares para vacacionar, el año pasado fuimos a las montañas, alquilamos una cabaña en medio del bosque e hicimos fogatas, escalamos, hicimos múltiples caminatas. En conclusión la pasamos de maravilla.
— No lo se... — miré mi plato — ¿Y si este año la pasamos aquí? — alce mi mirada y ellos se miraron entre si y luego me miraron.
— ¿Segura? — pregunto Liam y yo asentí.
— Si... Quiero ir a la feria que hacen todos los años, con mis amigos, la cual siempre me pierdo, también quiero ir a la piscina con Hee y no se tal vez así ustedes puedan pasar mas tiempo a solas mientas yo salgo — ellos no apartaban su mirada de mi — ¿Por que me miran así?