Destino pendiente

14. La verdad.

El fin de semana después de la fiesta de Eric, el ambiente con Daniel se volvió insostenible. Él notaba mi ausencia mental, esa forma en la que mis pensamientos seguían atrapados en el balcón bajo la luz de la luna. Nos citamos en nuestra cafetería de siempre. Quería ser honesta, no podía seguir fingiendo que todo estaba bien mientras mi corazón dividía sus latidos.

—Melany, siento que hace semanas que no estás aquí conmigo —me dijo Daniel con los ojos tristes, cruzando los brazos sobre la mesa.

Tomé aire profundamente, sintiendo un nudo en la garganta, y le solté la verdad con suavidad, hablándole del reencuentro, de la invitación y de cómo los fantasmas del pasado me habían sacudido por completo. Daniel escuchó en completo silencio. No gritó, solo asimiló el golpe con una madurez que me dolió aún más.

—Mereces estar con alguien que no tenga el corazón dividido —dijo al fin, dejando sobre la mesa el último envoltorio de chocolate de los viernes—. Gracias por haberme querido, Melany.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.