Detrás de la Fachada

La canciones de Marinette y el punto final

Acto I: La nota doblada y el dolor retenido

Al regresar al aula tras el colapso en los baños, Maritta y Lino me revelaron una verdad que terminó por encender mi indignación: la misma chica que me había estado hostigando para sacarme chismes sobre mi pasado se había estado burlando abiertamente mientras me veía llorar. La mezquindad del salón parecía no tener límites. En medio de esa pesadez, me llegó un papel doblado enviado por Fernanda. "Amiga, hablemos por favor", decía el mensaje. Con la ira ardiendo en el pecho, la tristeza mezclada y la mente exhausta por tanta hipocresía, me negué a ceder de inmediato. Tomé el lápiz y le respondí simplemente "Mañana", porque no tenía la fuerza emocional para soportar otro de sus dramas en ese instante.

Lino se mantuvo firme a mi lado, brindándome su compañía en silencio. Aunque mi deseo interno era que la justicia actuara y que esas chicas fueran expulsadas por el acoso sistemático, la realidad de los colegios en mi país es que esa sanción es casi imposible de aplicar. Para no preocupar más a mi madre y evitar que me viera sufrir, acepté la decisión de dejar las cosas ahí en el plano administrativo. Pero por dentro, me guardé la convicción de que la impunidad con la que actuaban solo demostraba la decadencia del entorno que me rodeaba.

Acto II: El refugio de las guitarras y los píxeles

Con el paso de los días, busqué mis propios métodos para sobrevivir al aula. Durante las clases de Educación Física, prefería quedarme resguardada en la tranquilidad del salón de clases; la carga acumulada solía provocarme mareos y, a veces, los recuerdos amargos intentaban distorsionar mi mente. Para impedir que esas sombras me alcanzaran, desplegué mi mejor escudo: mi música.

Me colocaba los audífonos y me sumergía en ritmos intensos cargados de guitarras eléctricas y canciones con energía pura. Volví a conectar con los temas que me acompañaban desde antes, desde las melodías de iLoquendo, el fenómeno de FNAFHS, hasta los temas conceptuales de Among Us —siendo "Don't Lie to Me" uno de mis favoritos absolutos (jsjsjsjs)—, junto con composiciones de varios videojuegos y artistas como Dannie Green. Cada nota fuerte era un muro de sonido que bloqueaba los murmullos del salón, devolviéndome el control de mis pensamientos a través de la creatividad y la nostalgia.

Acto III: "Te perdono... pero terminamos"

Estando a solas en el salón durante una de esas horas de Educación Física, escuchando precisamente la "Canción de Marinette" de FNAFHS, la puerta se abrió y vi entrar a Fernanda. Pausé la música de inmediato y me dispuse a escucharla. Días atrás, mi madre me había mostrado unos audios donde la mamá de Fernanda expresaba abiertamente su deseo de que rompiéramos nuestra amistad. Con esa información clara en mi cabeza, comprendí la jugada perfecta: si su propio entorno familiar deseaba la distancia, yo no tenía por qué seguir sacrificándome por alguien que me daba la espalda.

Miré a Fernanda a los ojos con la serenidad de quien ha procesado todo su dolor y le dije las palabras definitivas en su propia cara:

—Te perdono... pero quiero que terminemos la amistad.

Fernanda me escuchó y, sin presentar mayor resistencia, aceptó la condición. Acto seguido, dio media vuelta y fue a buscar a la misma chica que me había estado hostigando y burlando de mis lágrimas. Verlas juntas no me causó el menor impacto; al contrario, confirmó que mi decisión había sido la correcta. Apagué la pantalla, me acomodé los audífonos y continué mi camino con la frente en alto, dejando que la música guiara mis pasos hacia un futuro donde las falsas amistades ya no tienen lugar.




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