Detrás de una Sonrisa.

14

Saliendo del centro comercial pude ver que el cielo azul fue remplazado por nubes grises, pareciese qué el clima está acorde con mi estado de ánimo. El pequeño estruendo en el cielo me hace saber que estamos a nada de que empiece la la lluvia. 

Jane corre al auto de su novio con la excusa de no querer arruinar su perfecto cabello.

Sé que Cameron dijo que la tal Hally no era su novia, pero la verdad parece otra. Ademas pudo haberme mentido, como yo lo hice el otro día después de la despedida qué le preparamos a Raya.

No le conté la verdadera razón, aunque en parte es verdad que sigo teniendo un gran dilema por no saber que estudiar.

Jane se ofreció a llevarme a casa, o más bien su novio que aun seguía sin entender por qué me había regalado algo tan costoso. No accedí, simplemente porque mi destino sería otro.

Se había adelantado el juicio de Gloria a hoy, y le prometí estar ahí para apoyarla. Hoy se determinaría el veredicto final después de mucho tiempo, se que papá hizo hasta lo imposible por demostrar que Gloria no era culpable de lo que su malnacido ex novio la acusaba, y que en realidad ella es la víctima.

Fui testigo de como mi padre reunió cada una de las pruebas que acusan a Ian como el verdadero culpable.

Hay videos de seguridad donde se muestra el maltrato, incluso pudo convencer a un chico que aparece en uno de los videos de testificar. Ha pasado tiempo, pero Gloria aun tiene marcas de los abusos de su ex novio; cicatrices de heridas, algunos moretones en los brazos, y el trauma evidente que dejo en ella.

Gracias a los concejos de mi padre, Gloria esta tomando terapia con un psicólogo también.

¿Deberíamos volver a terapia?

No, estamos bien así, gracias.

No estamos bien, Elizabeth.

Claro que estoy bien, conciencia, ¿qué no me vez? Estoy mejor de lo que crees. Mucho, mucho mejor de lo creo.

Te creo, aja.

Ya callate.

En otro tema que no sea la pelea qué tuve con mi conciencia... Le pedí a Franco, el de seguridad que contrato papá, que me llevara en su auto para llegar hasta el jurídico donde Gloria, Saúl de metiche y papá me esperan.

—¿Cuanto falta para que empiece la sesión?—pregunte entrando a la pequeña oficina de papá.

—Treinta minutos—respondió papá de pie junto a su escritorio, tenía algunos papeles en las manos qué observaba seriamente—. Ahora vengo, iré a ver unas cosas antes de que empiece.

Camino hasta mi qué aun no entraba por completo a la oficina.

—Hola, cariño—me dio un beso en la frente como suele hacerlo siempre que me ve—ahora regreso.

—Vale.

—¿Qué es eso?—pregunto Saúl quitándome la bolsa donde estaba el brazalete—Wow ¿donde compraste este brazalete?

—Me lo regalo Daniel, el novio de Jane.

Cerre la puerta de la oficina, Gloria se mantenía en su lugar y en silencio.

—¿Por qué el novio de tu amiga te regala cosas?

—Eso mismo quiero saber yo—tomé asiento a un lado de Gloria—¿Como estas?

—Nerviosa—respondió ocultando el rostro.

Noté en su rostro un color que no era normal al de su piel. Era un moretón, seguro. Lo tenía en el pómulo. Pero la última vez que la vi no lo tenía.

—Gloria...

Intente acercarme más, pero solo se alejó. 

—Ian fue a buscarme ayer por la noche—se apresuró a explicar—, no le abrí, Liz. Y lo que hizo fue escalar hasta la ventana de mi habitación. Mis padres no estaban en casa, estaba yo sola con él.

Cuando dejo de vivir con el se fue a vivir con sus padres de nuevo.

—Llame a la policía, y baje a ocultarme en un lugar...

Se corta a si mismo cuando solloza.

—Yo...

—Tranquila, verás que pronto se hará justicia—le aseguro.

Asiente dejando que las lágrimas desciendan por su rostro.

—Quería que retirara los cargos qué puse en su contra—continuó más tranquila—según le entendí, dijo que todo estaba en su contra y que probablemente el juez fallaría a nuestro favor.

—Ojalá así suceda para que ese idiota pague por todo lo que te ha hecho—masculle.

—Lo amenacé, le dije que si no se iba llamaría a la policía, y lo hice al ver que no me creía, trate de huir por la puerta principal pero me alcanzo, y..., me hizo esto.

—Tenemos que añadir esto al caso, será la prueba de que el te ha golpeado no una sino muchas veces.

—Tu padre dijo exactamente lo mismo—comento Saúl acercándose con el brazalete aun en la mano—tomo las fotos y las imprimió para mostrarlas al juez.

Tomo mi brazo y lo alzó para colocar el brazalete. Lo acomodo unas tres veces antes de soltarme.

—Se ve lindo, y es a tu estilo. Al menos el novio de Jane tiene buen gusto.

—Un gusto demasiado costoso.

—Se ve bonito—dijo Gloria.

Papá entro en la oficina con una carpeta en la mano. Supongo que eran las fotografías de las que hablaba Saúl.

—Gloria, ven conmigo un momento—Le pidió.

Ella lo siguió cuando desaparecio por el pasillo, Saúl y yo salimos de la oficina para esperarlos allí a que iniciará la sesión.

Serían pocas personas, mi padre, Gloria, el jurado, el juez, Ian, su supuesto testigo, su abogado, Saúl y yo.

El testimonio de la persona que aparece en el video de seguridad ya testifico, así que ahora solo se presentaría la última prueba para encerrar al infeliz de Ian.

—Ahí viene tu novio—me codeó Saúl.

—¿Qué?

—Tu novio, allá—me tomo por los hombros y me giro en dirección contrario a la que mi padre Y Gloria de habían ido.

Divisé a dos personas que venían por el pasillo, la primera era el ex novio infeliz de Gloria, y la segunda era nada más y nada menos que Cameron.

Ambos caminaban hacia nosotros, parecía que Ian le decía algo a Cameron, y el tenía una expresión de serenidad.

¿Qué nunca se estresaba, molestaba o enojaba?

Ya quisiera yo tener su templanza.

Yo también.

—No es mi novio.

—¿Qué rayos hace con ese pedazo de estiércol?




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