Carta de mi alma hacia mí
Querida tú:
Gracias por detenerte.
Gracias por al fin escucharme.
Sé que a veces parezco un caos, que mis pensamientos duelen, que mis emociones asustan.
Pero yo no soy tu enemiga.
Soy solo la parte de ti que ha gritado en silencio todo lo que no pudiste decir.
No quiero que te castigues más.
No quiero que te escondas, ni que pienses que no vales.
Yo te vi sobrevivir, incluso cuando no querías seguir.
Te vi levantarte con el corazón roto y aún así dar lo mejor de ti.
Te prometo que, si me escuchas, no te dejaré sola.
No busco perfección.
Solo que no me calles más.
Con amor,
Tu alma confundida.
La que, a pesar de todo, sigue contigo.