Diario de un ultimo campamento

Capitulo 8: Cielo lleno de higos

La luz de la luna entraba por las ventanas de la cabaña, Aurelia y Pier dormían cansados por las actividades realizadas a lo largo del día, Dolores cubría sus oídos con almohadas y Hadal solo miraba el techo con desesperación

La estatuilla de rana y el pez llevaban gritando y discutiendo por ya una hora sin parar ya a este punto ninguno de los chicos estaban seguros si siquiera seguían hablando el mismo idioma

—CALLENSE —vociferó Dolores y sin pensarlo tomó una de las almohadas lanzandola hacia donde se encontraban aquellos 2 seres a los cuales ni siquiera dio, la almohada cayendo sobre la cara de hadal por la trayectoria

Aurelia se levantó sobresaltada por el grito de la otra chica

—¿Qué quieres ahora? ¿No te basta con hacernos hacer trabajo gratis para este campamento si acaso ahora no quieres que durmamos? —Murmuró la joven mientras se bajaba de la cama con una almohada en mano con intenciones para nada pacíficas

Pier por su parte se levantó también, solo busco a Hadal antes de ver su estado de cansancio

—Hey, Hadal, mejor vámonos antes de que esto escale —Dijo el joven con tono alegre a su amigo, Hadal se quedó en silencio antes de ver como Aurelia trataba de ahorcar a Dolores con una almohada y a los 2 seres gritando en un idioma desconocido, solo suspiro y bajó de la litera para seguir a Pier hacia afuera de la cabaña

—VAMOS HUYE AHORA QUE NO ERES NADA —gritó la voz aguda de batrachos al ver que abisal era arrastrado por la presencia de hadal que se desvanecía con la distancia

—SI CLARO YO HUYO PERO AL MENOS YO NO SOY UN COBARDE QUE CAMBIA DE BANDO SOLO POR EL MÁS MÍNIMO ALTIBAJO —Fueron las últimas palabras del pez hacia su contrario antes de que el arrastre se lo llevara lejos

Aunque se alejaron aún podían escuchar como Dolores y Aurelia intentaban asesinarse mutuamente usando Almohadas

Tras varios minutos de caminar en silencio Pier dirige su mirada hacia un higuero, sus raíces se extendieron como venas, algunos higos en el suelo con olor a fermentado, algunas hormigas retirando poco a poco como un gran equipo los higos para sus colonias, Pier sonrió y tomó la mano de Hadal para guiarlo

—Mira, ese árbol, vamos a sentarnos allí —Dijo Pier a su amigo llevándolo hacia el árbol frutal donde ambos se sentaron al lado del tronco

Hadal mantenía sus ojos fijos en su amigo pero no dijo nada por unos segundos

—PIer… para ti… ¿soy una molestia para ti? Es decir… suelo depender de ti… para moverme… para las tareas… cosas sociales… aveces siento que…— La voz de Hadal era baja y melancólica sus ojos fijos en su amigo quien solo mantenía esa mirada amable de siempre

—Hadal, si acaso eso fuera realidad, ¿estaría aquí contigo? Nos conocemos desde antes de que pudieras pronunciar la r y la l de forma correcta, ¿en serio crees que me molestas? — Interrumpió pier con la voz clara antes de dedicarle una sonrisa genuina, tomó la mano de su amigo en silencio y la apuntó hacia el cielo hacia algún punto en el cosmos, de aquel hermoso cielo estrellados

—Olvidémonos de cualquier problema ahora, solo paz, ahora dime ¿la reconoces? —preguntó el joven queriendo cambiar el tema, queriendo que su amigo deje atrás su inseguridad

—ehh la osa, no se los nombres de las constelaciones —admitió Hadal algo apenado durante un segundo dejando que las marcas de su cuello fueran visibles, Pier pareció notarlo

—Es la constelación de acuario, ¿lo recuerdas ahora?, de aquella vez que mi mama nos llevo a ver las estrellas a la montaña y nos enseñó sobre las constelaciones —dijo el joven mientras soltaba la mano de su amigo y ahora rodeando los hombros de su amigo con su brazo inclinando un poco para que recueste su cabeza sobre su hombro

—¿Te estás burlando de mí? —pregunto Hadal mientras entrecerró los ojos algo molesto mientras su cuerpo temblaba ligeramente contra el de su amigo, podía sentir el calor de la piel de Pier a través de la tela de la ropa de ambos jóvenes

—No es mi culpa que comparado conmigo seas un camarón —se burló pier manteniendo esa sonrisa

—se que dije que dejaramos todo problema atrás y disfrutaramos de la paz de la noche, pero sabes que estoy aquí y siempre lo estaré, puedes contar conmigo —dijo con su voz clara apretando ligeramente a su amigo contra el

—se que estas pasando por algo aunque no me lo digas, así que por ahora todo lo que puedo ofrecer es mi regazo para que descanses —dijo pier con tono amable

—vamos, duerme, yo vigilare el resto de la noche —dijo el joven mientras dejaba que Hadal se acomodará, Hadal solo suspiro antes de acostarse en silencio, colocando su cabeza en el regazo de su amigo

—buenas noches —murmuró con su tono dulce Pier mientras le hacía caricias a hadal en el pelo

A la distancia los grillos cantaban, el sonido de la brisa nocturna y el brillo de las estrellas que bañaba a ambos jóvenes, el ruido ocasional de las hojas del higuero o el sonido de algún higo cayendo al suelo, finalmente la respiración de Hadal se relajó hasta quedar completamente dormido

El canto de los pájaros resonó junto al amanecer, antes de que Hadal pudiera terminar de abrir los ojos algo cayó sobre él, húmedo… viscoso… y blando… el olor a fermentado sobre el…

De fondo podía oír como Pier apenas se contenía la risa, se sentó en silencio extrañado antes de voltear a ver a su amigo, se quedó en silencio y observó las ojeras enormes bajo los ojos de Pier y como trozos de higo caían de su propia cabeza, la alegría en la risa de Pier a pesar de su cansancio por estar despierto toda la noche cuidándolo fue más que Suficiente para Hadal



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En el texto hay: terror, campamento, fantasia oscura

Editado: 04.10.2026

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