Dolores Amores

Navidad Pt.1

POV MOON

Mientras que Mark no ha dejado de disculparse por tener una sola cama, de mi repitiendo que no pasa nada; que somos un par de amigos adultos que pueden dormir en la misma cama. Yo sigo acostada en la misma cama que tanto problema está ocasionando en su cabeza.

Probar los guisos de su mamá se convirtió en una merienda, su mamá nos ofreció de comer y no podia negarme despues de probar ese delicioso sazón. Ahora solo pienso en que necesito un recetario suyo; comer pasta se vuelve deprimente cuando puedo preparar y comer unas enchiladas como las suyas.

— es que yo le dije con diez días de antelación—

<<¿sigue peleando con sigo mismo?>>

— tranquilo, no importa. Agradezco que nos haya dado un espacio en su espacio— él toma asiento a mi lado mirándome con rostro confundido —¿qué?—

— ella no me dio espacio en mi espacio—
<<¿eso es una aclaracion?>>

— pero el hotel es suyo—

—no, el hotel es mio— nos miramos en silencio, yo tomo asiento para ver si entiendo la situación

— y ¿por qué ella dijo que habia un problema?— pregunto sin terminar de entender

— yo construi el hotel y ella me ayuda con la administración, somos socios, por asi decirlo. Cuando te dije que vine a mi pueblo por un problema me refería a que aquí, en el hotel había un problema ya se solucionó, no fue grave pero desde entonces le dije que nos reservara un bungalow para mayor comodidad—

— espera, ¿me estás diciendo que no solo eres arquitecto en Vallarta sino que ademas eres empresario?—

Como dijo Raquel de Kiara; Guapo, Amable, Joven y Empresario, me enamoré más.

— claro, Moon— su respuesta es como si haya sido lo mas obvio

— wow, no lo imaginé. Luego me das un recorrido ¿si?— él asiente y nos dejamos caer al mismo tiempo provocando una carcajada en ambos al mismo tiempo, provocando otra carcajada.

— ¿te parece si vamos a dar una vuelta antes de que anochesca? porque seguramente mañana mamá va a querer empezar temprano y quiero llevarte a desayunar antes de llegar a con mamá — yo asiento con la cabeza, me levanto, le estiro mi mano para levantarlo y sonriendo la toma y se levanta con su propia fuerza pero sin soltar mi mano.

...

Llevo 3 minutos despierta, 3 minutos lleva Mark en la ducha, 3 minutos lleva mi vejiga aguantando la orina y no sé si aguantará 3 minutos más por la pena de orinar frente a él, siento una punzada de dolor en la vejiga y sé que esa es la respuesta a la duda.

Me levanto, tocó la puerta del baño y alzando la voz para que me escuche hablo:

— Mark, sé que te estás bañando pero ¿puedo entrar a hacer pipí?— un "si" amortiguado por la puerta y las paredes me llega así que abro la puerta.

Me bajo el pantalón pijama, se siento en el baño lista para hacer pipí, la regadera vuelve a tirará agua haciéndome sonreír justo a tiempo para yo deshacerme de mi orina.

Al terminar, me limpio y tiro de la cadena, me subo la ropa tocando un par de veces al cristal templado de la regadera, Mark cierra la llave y asoma su cabeza por el espacio que abre la puerta.

— buenos días — el agua cae por su rostro, gotas resbalan por su frente y mejillas, el cabello lo tiene hacía atrás y puedo asegurar que nunca lo había visto tan atractivo.

— buenos días — respondo evitando tomarle el rostro

— ¿pudiste descansar?— yo asiento con la cabeza y una sonrisa. Es verdad, la cama está deliciosa, me la quiero llevar a mi casa, no hubo tensión a la hora de acostarnos y cada quien durmió en su extremo sin la necesidad de una muralla de almohadas.

— ¿Qué vamos a hacer hoy?— pregunto recargando mi espalda en la pared

— ahorita nos arreglamos, iremos a desayunar a un lugar delicioso y de ahí nos iremos a la casa de mis papás para ayudar a hacer tamales, ayer me comentó Cata que viene una de mis tías con mi tío y mis primos, así que quizá terminemos antes—

— que bien, ¿te molesta si me quedo a lavarme los dientes y la cara mientras terminas?— él niega con la cabeza — báñate más seguido, te ves guapo— comento sonriendo divertida, saca su mano y extendiendo sus dedos con fuerza me moja.

Después de arreglarnos y que con tiempo y amor a lo que hace, Mark me dio un recorrido por el hotel, que al igual que en la casa de sus padres hay tanto que ver y admirar. Tomamos camino a pie a una fondita que según sus propias palabras la difunta dueña y señora cocinaba delicioso pero que su hija (quien quedó a cargo) sigue teniendo el sazón que caracteriza al lugar.

— ¿estás bien?— me pregunta antes de entrar al lugar, asiento con la cabeza y una sonrisa que me cuesta mantener sin que me tiemblen los dientes — estás muy callada—

— solo estoy admirando y poniendo atención a lo que me cuentas— respondo agarrándome las manos para darme calor en ambas lo más que pueda.

Entramos a la fondita dónde nos reciben amables pero más amable a Mark quien un chico me pide permiso para llevárselo a lo que acepto, yo levanto el menú para observarlo cuando siento un peso caer en mis hombros.

— yo no tengo frío, póntelo — sonrío al verlo y mientras yo me visto su chamarra él se aleja.

No puedo ver el menú después de eso, solo a él. No puedo mentirme más, no lo quiero de amigo, lo quiero conmigo, despertar abrazada a él, no quiero que sea más mi amigo, quiero que mi nombre vengan de su voz acompañado de un te amo y si quiero que eso ocurra yo tengo que hacer que suceda.
Me ve y yo no quiero fingir que no lo miraba, me saluda con la mano, lo imito y sigue hablando con el chico que el como señala partes del lugar y su mirada seria siento que hablan de arquitectura.

...

— estuvo delicioso, me encantó, muchas gracias — le agradezco tomando su mano para caminar, él no da un respingo ni nada, solo me guarda la mano en el bolsillo de su sudadera

— lo sé y su mamá, doña Fati era muchísimo mejor cocinera—

— ¿Qué le pasó ?—




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