Más que ser mal vista o regañada por no practicar una religión y mucho menos la católica como la madre de Mark fuí bien instruida por parte de todos a la hora de pedir posada. Al parecer es una tradición o costumbre donde la mitad de invitados estan afuera pidiendo posada como lo hicieron María y José de peregrinos y la otra mitad está adentro siendo los posadores y ambos cantan una conversación que no puedo decir si es verídica, lo que puedo decir que si es verídico es que fue muy lindo y divertido.
Después de pedir posada nos reunimos a platicar, el intercambio tambien fue divertido ya que eran regalos sorpresa que se podían como así decir "robar" una dinámica nueva (para mi) y llena de bromas familiares que Mark y Catalina me fueron explicando. Llegó la hora de la cena donde todos nos agradecimos a todos ya que fue un trabajo en equipo.
Es el tipo de familia que me hubiera gustado tener cuando era niña. No sé si Mark sepa lo afortunado que es de que no tenga una navidad favorita porque todas se ven así. Cuando pienso en la vida hogareña pienso en esto, en un hogar cálido donde las gracias y el amor brillen y no por su ausencia.
— Moon me encanta tu cabello, es como... no sé, es muy bonito— comenta una de las primas de Mark sentada frente a mi
— gracias— agradezco tocándolo —es rizado pero estuve haciéndome tratamientos para ser lacia por muchos años y apenas dejé que volviera a su forma natural, este no es mi color natural tampoco, tuve una especie de crisis y lo pinté, todo un show, en fin Mark me lo arregló porque lo corté mal y...— el grito que tira Catalina me interrumpe
— ¿Mark te cortó el cabello?— pregunta gritando Catalina sorprendida
— si, me dijo que una vez te lo cortó cuándo eras chiquita y le quedó bien así que tuve fe— respondo seguida por un grito de Catalina en el tono "te voy a acusar" tonos que solo los hermanos diferenciamos. Su mamá se hace presente ante el grito acusatorio.
— Mark le cortó el pelo a Moon y le dijo que me cortó el pelo bien a mi— Mark llega a su silla (a mi derecha) mientras nos mira confundido poniéndose rápido en contexto.
— hija, no dejes que lo vuelva a hacer— me habla su mamá como si haya hecho algo muy malo
— ¿por qué no? me dijo que lo hizo bien de niño—
— tu cola lo hiciste bien— Catalina remata con Mark quien lo mira confundido y al mismo tiempo entendiendo a que se refiere
— yo recuerdo que lo hice muy bien para mi corta edad, ¿verdad mamá?— Mark voltea a ver a su mamá como todos nosotras y ella niega con la cabeza — yo recuerdo que lo hice bien— Mark acaba de salir de una matrix o de una mentira de años.
— voy a buscar ese álbum para mostrarte lo que me hiciste— Catalina se levanta para ir en busca del álbum donde le desgraciaron su cabello.
— en lo que Catalina busca el álbum ¿podrías complacer a tu madre?— su mamá lo mira casi rogando
— claro, dime que necesitas— Mark es el típico hijo que quiere complacer a todos y se siente mal cuando no es así y se nota. El día del huracán me ayudó a mi y visitó a Linna y al día siguiente limpió la casa de Melina, donde hace una promesa no la rompe porque seguramente se sentiría muy mal si lo hiciera, ¿una razón para ir a terapia? no lo sé
— quiero que me cantes tu canción— yo volteo a verla sorprendida al escuchar su petición
— no, mamá pídeme otra cosa, pídeme un riñón, un pulmón, que te ayude a cambiar tu foto de perfil en redes sociales si quieres pero eso no — ¿tanto?
— ay, hijo por favor —
— ¿puedo saber qué canción?— pregunto curiosa, quizá es una de Tatiana con todo y coreografía y por eso le da pena, porque a nuestra edad ya no es tierno.
— es la de Invéntame del Buki— Mark esconde su rostro al mencionarla.
— cuando era niño su abuela lo vistió del Buki y cantaron esa canción; mi mujer todos los años le pide cantarla pero nunca lo hace— responde su papá acercándose
— odio el karaoke, lo saben y tú también lo sabes— responde mirándome
— si recuerdo que lo mencionaste pero ¿sabes qué también recuerdo? que el día del huracán cantaste para mi— él levanta la mirada hacia mi quien si no le cayera tan bien querría retorcerme el brazo como un niño — yo no canto bonito ya lo sabes pero amo esa canción, me recuerda a la abuela de Raquel, puedo cantar contigo, anda vamos a darle ese momento a tu mamá— insisto con la esperanza de que le dé ese momento a su mamá.
Él permanece un segundo meditando y rendido se levanta ganándose una porra por parte de todos, toma ambos micrófonos mientras su mamá coloca la pista y la melodía comienza a sonar.
Mark comienza a cantar; su voz es muy linda, quizá por el miedo y el volumen en el que cantaba aquel día no lo noté como ahora, voltea a verme abriendo sus ojos, yo levanto el pulgar todavía en trance de su voz, él vuelve abrir los ojos y comprendo que ya está en el coro uniéndome cuando lo creo conveniente. En el segundo estribillo él guarda silencio y es mi entrada para cantarlo yo, aunque si por mi fuera lo dejaba cantar la canción completa, comprendo porque su mamá le ruega cada año que cante, si así canta bonito no quiero imaginar como lo hacía de pequeño cuando el cuerpo no conoce la pena.
Mark ya esta frente a mi abrazándome con una mano mientras seguimos cantando el coro antes del final que al terminar no podemos quitarnos la mirada de encima y seguramente todos tampoco porque la única que se escucha hablar es Catalina quién llega gritando que lo encontró. Después de eso todos salimos del transe que solo el Buki puede ocasionar, Mark me abraza por la espalda tomando los micrófonos para caminar juntos hacía Catalina, su mamá le agradece por la actuación y los demás nos halagan por la escenita.
— ¿esto te parece "cortar bien" el cabello?— pregunta Catalina exponiendo una fotografía de una pequeña Catalina sentada en la tierra con la boca azul seguramente producto de un dulce, con efectivamente el cabello muy corto, como una versión muy mal hecha de un corte pixie de mujer. Me cubro la boca de sorpresa y para evitar reírme.