Dolores Amores

Entre Estrellas

— Mark, creo que está de más preguntar, pero ¿me vas a llevar a sacrificar?, está cada vez más oscuro aquí— comento después de un rato de caminar

— no te haré daño pero si necesito que cierres los ojos y confíes en mi porque ya estamos por llegar— después de verlo y creer ciegamente en lo que acaba de decir, me cubro con las manos los ojos dejando que él me guíe — te estoy viendo, no mires— escucho a Mark quién escucho que va delante de mi.

— no lo hago— me defiendo pisando firme por dónde veo que él deja huella sin mirar arriba cambiando la posición de mis manos en los costados de mis ojos y la cabeza abajo como me las ha puesto pero es innecesario decirme que la luna está hermosa ya que su entera luz nos ilumina el camino y nuestro al rededor.

— listo— yo me detengo, me toma de los hombros para moverme a dónde lo cree conveniente — ahora sí, feliz navidad — quito mis manos para ver cómo Mark me ha traído al fin del mundo.

La luna está baja, redonda, brillante, amarilla. Pero lo que más me sorprende es que estamos bañados de estrellas, puntos brillantes que destellan por todo el cielo y mi corazón siente que se va a salir de tanta hermosura.

— esto es hermoso— susurró con lo que puede de mi boca salir.

— espera, mira esto— volteo a ver a Mark quién me alcanzó a escuchar.

Mark comienza a arrastrar los pies a nuestro alrededor levantando pequeñas luces a cada paso.

— son luciérnagas — comento sorprendida.

Me ha bajado las estrellas, ando entre estrellas bailarinas, vivas.

Mi pecho no soporta tanta emoción que decido dejarla salir, la emoción sale de mi pecho con una risa, mi cuerpo se mueve corriendo de un lado a otro levantando más estrellas en la tierra, girando y riendo sintiéndome extasiada de todo lo que mi cuerpo puede sentir. Con el brazo muevo mi cabello hacía atrás mientras doy pasos hacia atrás sin mirar chocando con el cuerpo de Mark, volteo a verlo y estamos compartiendo la misma sonrisa.

Lo envuelvo en un abrazo siendo correspondida y separando mi mejilla de su pecho volteo a mirarlo. Las estrellas y danzantes luciérnagas han hecho un marco a su alrededor que lo iluminan, el tiempo se vuelve lento, el aire suave, el clima templado y en mis labios arde un Te Quiero que anhela ser expulsado de una vez, pero no puedo. Puedo ver el brillo en sus ojos, puedo leer su mente en este momento somos lo mismo y no puedo pronunciarlo sin embargo mi cuerpo me traiciona, me he estado acercando lentamente a él para besarlo pero me detengo alejándome lentamente de nuevo para no asustarlo pero él no me deja.
Su mano en mi cintura me impide alejarme y la otra en mi mejilla me obliga a acercarme a no ceder.

— Mark, somos amigos, los amigos no se besan— comento con su respiración en mis labios

— me debes un reto— me alejo hasta donde él me lo permite para mirarlo confundida — el día del huracán apostamos un reto y yo gané, me debes un reto—

— ya lo recuerdo, un reto sin fecha de caducidad — respondo sintiendo como me vuelve a acercar a él

— te reto a que me beses lo que creas necesario sin sentir culpa o remordimiento después—

— ¿cómo una especie de paréntesis en nuestra amistad?— él asiente y por primera vez sobria me acerco a él para saber cómo se sienten sus labios cuándo los míos no están adormecidos, a qué saben cuándo no hay alcohol de por medio y como una adolescente vergonzosa me alejo ligeramente siendo atrapada por él, por sus labios, su sabor, su respiración, sus manos y siento que explotaré.

...

— esto es solo un paréntesis ¿verdad?— pregunto temblorosa, con el frío filtrándose en el sudor de mi espalda desnuda mientras sentada sobre él hace un recorrido con sus labios por mi pecho.

— seré lo que tú desees— con mis manos busco su rostro para mirarlo a los ojos intentando leerlo antes de besarlo de nuevo.

...

Apago la alarma, me levanto y estoy desnuda, ahora si sé porque y el cómo, volteo a ver a Mark quién se despierta lentamente intentando saber ¿por qué sonó una alarma en plena navidad?

— Buenos días — comento antes de caminar al baño a ducharme sin esperar respuesta.

Ya bajo el agua pienso que lo que hicimos no fue una buena idea, o tal vez sí. Pudo decir que no era un paréntesis y que realmente quiere transformar la amistad pero no lo hizo, ¿yo cómo vine a ser tan tonta? Bueno, al final la idea fue de él, él dijo que era un reto, eso podría decir, él no tendría que sentirse incómodo ¿o si? ¿Y si realmente si ama a Linna todavía y por eso no me dijo nada sobre nosotros anoche?

Salgo del baño con la toalla al rededor de mi cuerpo para buscar en mi maleta que ponerme hoy.

— oye Moon, quería hablar sobre lo de ayer — le doy una rápida mirada notandolo nervioso y en esa mirada comprendo porque podría sentirse incómodo — quiero decirte que...—

—tranquilo, no le diré a Linna— lo interrumpo volviendo a buscar en mi maleta unos jeans, unas calcetas y una tanga para vestir la parte de abajo sintiendo mi corazón partirse por permitirme ser una tonta frente a un hombre nuevamnte.

— ¿qué?— escucho después de un momento de silencio

— ayer lo dejaste claro Mark — comienzo a explicarme tirando la toalla al suelo para vestirme la tanga y los calcetines mientras lo miro — lo que pasó fue un paréntesis en nuestra amistad, un reto, tú seguirás con tu vida y yo con la mía, como antes — termino cuando me estoy abotonando el pantalón, busco un bralet y una camisa cualquiera igual traeré la chamarra de Mark encima

— ¿a dónde vas tan temprano?—

— Catalina me pidió que nos viéramos temprano para ayudarle con una sorpresa para Caroline— respondo al terminar de ponerme la camiseta, camino a la silla donde está su chamarra, la tomo y giro para despedirme

— Moon solo dime si eso es lo que quieres de mi— habla mientras se baja de la cama, está desnudo y no sé dónde mirar, hay tanto que mirar.

— Mark, tú dijiste que era un reto—




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