- ¡Mark!- toco a su puerta mientras grito su nombre
<<sé que está en casa, es domingo de lavar ropa... a solo que haya ido a su pueblo y no me haya dicho nada, o creo él siempre me avisa cuando sale>>
Estoy por volver a gritar cuando la puerta se abre lo suficiente como para dejar solo salir su cabeza.
- hola Moon, oye no es un buen momento -
- ¿estás enfermo?- él niega con la cabeza - ¿estás con una amante?- no logro hacer la pregunta coqueta cuando él niega de nuevo pero con una expresión de molestia en el rostro -¿crisis?- él vuelve a negar - no hay razón válida para no recibirme ¿Qué pasa entonces? Traje mi propio jabón y mi suavizante, además traje comida, podemos meter la ropa juntos en una sola carga- él aprieta los labios de pena <<conozco ese gesto. ¿Será que la lavadora o secadora que me ha estado prestando por su voluntad está descompuesta?>>
- es que sabes que he estado trabajando toda la semana- yo asiento al estar al tanto de ello-bueno, no he limpiado mi casa en todos estos días, tengo un desastre y me da pena que lo veas-
- ¡ay por favor! Vengo a verte a ti y a lavar, no a inspeccionar tu casa, déjame entrar o me dará una gripe por dejarme aquí afuera- respondo dramatizando mis palabras acompañadas de gestos exagerados
- sobre aviso no hay engaño - es lo último que dice antes de abrir la puerta para dejarme entrar.
- además, haz estado trabajando todos estos días, es normal descansar la limpieza cuando se tra... ¡oh por Dios!- grito al entrar y ver el desastre de la casa de un hombre soltero que ha trabajado desde casa las primeras semanas del año nuevo- perdón - volteo a verlo intentando disimular la risa que mi propia reacción me provoca.
- no, perdón yo por recibirte así - responde cargando al interior de su casa mi bolsa de ropa sucia.
- no te preocupes, solo hacemos esto para allá- comento empujando unos vasos con agua y tazas con café a un lado de la mesa de centro para descansar ahí la bolsa con sushi - y listo, podemos comer-
Después de poner a lavar nuestra ropa oscura nos sentamos al sillón para abrir los paquetes de sushi que traje, compartimos la mitad de uno con el otro y así comemos juntos.
- ¿Cuánto fue del sushi?- pregunta Mark terminando de pasarse su rollo.
- ay, no todo puede ser dinero- comento bañando un rollo en salsa de soja
- Moon, trabajas dos días a la semana, tú también tienes gastos, te lo pagaré dime ¿Cuánto fue?-
- me lo regalaron ¿tú crees?- sonrío divertida, él sigue serio - me dijeron que porque soy preciosa- intento no ruborizarme al recordar la vez que me dijo así en navidad y logro sacarle una sonrisa con ello.
- se me acaba de ocurrir una idea, espero y no lo tomes a mal- me como mi rollo empapado de salsa levantando las cejas para escuchar su idea - podrías trabajar para mí - lo miro confundida - si, yo estoy ahora muy ocupado como para limpiar, a ti te sobran cinco días de la semana después de tu trabajo en el bar, ¿te parece si te pago por limpiar mi casa una o dos veces por semana en lo que te responden de las audiciones? No quiero ofenderte ni...-
- para nada, no me ofendes. Creo que ambos necesitamos uno del otro en este momento- respondo evitando mirar a mi alrededor porque juro que de reojo al entrar vi un boxer en la entrada.
- excelente, entonces ¿es un trato?-
- si, vengo mañana ¿te parece bien?- él asiente y seguimos comiendo.
...
Hoy ha sido mi primer día limpiando la casa de Mark y vaya que es interesante, le terminé encontrando a Mark ropa que desconocía de su existencia y espero algún día verlo usarla, lugares que definitivamente jamás había limpiado porque como buen arquitecto al diseñar su casa vio por la comodidad y practicidad de habitarla, no de limpiarla. Pero fuera de los lugares difíciles de limpiar y la ropa sucia lo demás fue fácil de limpiar, escucho la puerta abrirse acompañado de un "ya llegué" de su parte.
- estoy en tu habitación - grito desde la cama, estoy estirando la sábana ya lavada, seca y oliendo a suavizante de tela.
Me levanto pero tan pronto me levanto caigo a la cama de espaldas con Mark encima de mi y no puedo evitar pensar tantas cosas en un solo segundo.
- ¿Cómo te fue, preciosa?- no puedo evitar sonreír como tonta, recordando el apodo que ignoré y que ahorita frente a él no puedo ignorar - ¿qué?-
- nunca antes me habías llamado así - respondo como dice Meli "haciéndome mensa".
- cierto- <<¿Él también se está haciendo menso o acaso no lo recuerda?>> - Bueno, si no te consideras preciosa entonces te seguiré llamado Moon- dice haciendo movimiento de levantarse
- no, no, llámame preciosa, soy preciosa- respondo tomando con mis manos su rostro.
Mis manos sienten los principios de una barba, tiene la piel fresca y los labios incluso más deseables que en navidad, me acerco a él depositando un beso en su mejilla haciéndolo sonreír. Nos levantamos para terminar de tender la cama, él de un lado estira y yo extiendo la sábana para colocarla sobre la sábana de cajón.
- ¿te gustó mi trabajo?- pregunto al lanzar la sábana para arreglarla
- me encantó, ni cuando yo limpio he dejado así de reluciente, es sorprendente que en un día hayas hecho todo eso- comenta ayudándome a tender su cama.
- y me faltó pero mañana le sigo- comento tomando una almohada y cuando levanta la mirada hacía mi se la lanzo para tomarlo desprevenido pero la toma en el aire haciendo que gritemos de asombro, cada quien pone una almohada de su lado finalizando.
- ya terminó tu turno, vámonos a la playa- volteo a mirarlo extrañada - no haz mirado el celular, eso es claro-
- ¿por qué?- pregunto buscando mi bolso en la sala
- Meli y Kiara hicieron un grupo y nos invitaron a la playa, Raquel respondió que está tomándose unos tragos con una amiga cerca, que pasemos por ella- saco mi celular para encontrar los cientos de mensajes en ese nuevo grupo.